<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868</id><updated>2012-01-18T11:05:31.581+01:00</updated><title type='text'>Comentarios y cuentos de Ricardo Salvador</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>172</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-990038782062476696</id><published>2012-01-15T16:50:00.001+01:00</published><updated>2012-01-18T11:05:31.591+01:00</updated><title type='text'>Los maitines de unos pompis muy cansados</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-4u2rSZ7bH2w/TxL1u4o0dtI/AAAAAAAAHa8/VAYOavMVLrM/s1600/osorio.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="640" src="http://2.bp.blogspot.com/-4u2rSZ7bH2w/TxL1u4o0dtI/AAAAAAAAHa8/VAYOavMVLrM/s640/osorio.jpg" width="638" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;En ocasiones me las veo negras para recordar algún pasaje de mi vida que sea merecedor de formar parte de este blog, porque en la medida de lo posible prefiero las anécdotas a los cuentos y en otras, cuando me acuerdo de algo digno, lo laborioso es darle un mínimo tinte de atracción.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;La cosa es que anoche me acordé de una tontería, pero que en su momento nos dio mucho de qué hablar. Anoche, como decía, me vino a la memoria una situación que me hizo reír como un idiota, en medio de la plaza, principal de mi pueblo, atestada de gente, pero que hoy, pasada la noche y con ganas y disposición para escribir, no me ha arrancado ni siquiera una sonrisa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;¡Vamos al grano!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;Mi querida madrastra Gloria tenía a finales de los cincuenta, principios de los sesenta, una amiga que podríamos decir que era su mejor amiga que a todos en la casa nos caía fatal, incluido para desazón de su mujer. a mi padre. Se llamaba Rosita y no era muy guapa, simpática a la fuerza y sosa de cuidado. Y una de las características de esta mujer es que tenía una hermana siamesa, que ni siquiera estaba adosada a su cuerpo y tampoco era su gemela, pero que donde iba la una, iba la otra, y la una era la Rosita y la otra, la Lucy, que era tímida, apocada y mucho, pero que mucho más fea que la hermana.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;Nunca vimos a la Rosita sin la Lucy y viceversa. Además, aquella fraternidad extrema le costó a la Rosita el amor de Antonio que era su novio porque sin tener novio, la Lucy era la que rompía la pareja de dos creando la insólita pareja de tres y el Antonio parecía el amo de un corto harén hasta que decidió en mala hora que el idilio es cosa de dos, dejó a las dos y se buscó a una con la que sumó un par de verdad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;Pero quedémonos con la tímida, apocada y casi invisible Lucy que dicen que cantaba muy bien, pero que las pocas veces que lo hizo en casa, yo no escuché más que los rasgueos melódicos de la guitarra. El hilito de voz que salía de su garganta, obligaba a pegar las orejas a su boca e intentar aguantar su mal aliento lo que comprobé que era muy difícil y al final, quienes tenían un oído muy sensible y un olfato atrofiado, aseguraban que la pobre mujer tenía una voz prodigiosa... No vamos a ponerlo en duda.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;Era además la Lucy, muy sensible y si tú le decías a uno tonto, ella se ponía colorada y a otra, inútil, ella bajaba la vista, incluso aunque todo no fuese sino en tono amable y amistoso.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;Grande era esa mujer en su timidez histórica...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;Un día, cuando aún no se había regulado el número de pasajeros que podía transportar un turismo, ni menos el uso del cinturón de seguridad, íbamos en el gran Buick de mi padre adelante él, que conducía, mi madrastra Gloria, Rosita y mi primo José Miguel y atrás, la señora Colita, o sea la madre de Gloria que tenía bastante volumen corporal, mi hermano Juan, yo mi tío Renán, el hermano de Gloria y en una punta, sosteniendo con esfuerzo no exento de milagro el culo en el aire para no robarnos espacio, la pobre Lucy.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;Podéis imaginaros la tremenda cháchara que producíamos tantos en tan poco espacio. Era tal el cruce de palabras que habíamos bloqueado su oportunidad al silencio. Como era de noche, sólo puedo deciros que me imagino que la Lucy permanecía en su asiento imaginario, sosteniendo en su faz la sempiterna sonrisa con la que posiblemente deseaba significar que participaba en las opiniones de los demás, aunque a los demás poco o nada nos interesaban las suyas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;Después de horas de viaje, la algarabía decayó&amp;nbsp; aunque solamente Renán y Lucy, él con su culo bien puesto sobre el asiento y ella haciendo increíbles equilibrios para no quitarnos espacio, dieron a algunos síntomas de adormilamiento con constantes cabeceos. En Renán la situación era comprensible, ocupando como de hecho ocupaba casi un tercio del asiento trasero, pero no en el de la Lucy.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;El &lt;i&gt;run run&lt;/i&gt; del motor, los bostezos y los esporádicos ronquidos de aquel par de entes que luchaban contra el sueño y a los que el sueño a ratos y por momentos les vencía, se hicieron cansonamente rutinarios, tanto que nadie imaginó que el estruendo de un pedo descomunal nos sustraería de la modorra. Renán dio un brinco sobresaltado y la Lucy&amp;nbsp; permaneció en su difícil posición. Al pedo siguió un incómodo silencio, roto al fin por el hilillo de voz de la Lucy apenas audible, pero así y todo, más audible que nunca...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;-Perdón Renán.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;Las sonoras carcajadas de mi tío, la réplica con alegres aullidos de los menores, el silencioso bochorno de mi madrastra, de la Rosita, de &amp;nbsp;mi abuela política, el cruel tormento de la Lucy y el respetuoso silencio de mi padre que con continuos carraspeos intentaba disimular la risa reprimida, marcaron el resto del viaje.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;Tras dejar a las damiselas en su casa, Renán nuevamente estalló en una verdadera sinfonía de risas para enfado, claro está de sus severas madre y hermana. La primera la espetó con imperativa resolución:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;-¡Basta ya, Renán, que eso le puede pasar a cualquiera!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;Y Renán sin dejar de reír, le respondió.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;-Sí mamá, tirarse un pedo le puede pasar a cualquiera, pero no que te lo tires y además te pidan disculpas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;Fue la primera y única vez que vi a la matrona riéndose.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0.0001pt;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, sans-serif; font-size: 10pt;"&gt;Gloria estuvo cabreada por mucho tiempo. Era una amiga de verdad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-990038782062476696?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/990038782062476696/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=990038782062476696' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/990038782062476696'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/990038782062476696'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2012/01/los-maitines-de-unos-pompis-muy.html' title='Los maitines de unos pompis muy cansados'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-4u2rSZ7bH2w/TxL1u4o0dtI/AAAAAAAAHa8/VAYOavMVLrM/s72-c/osorio.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-4105727636394457327</id><published>2012-01-11T17:15:00.000+01:00</published><updated>2012-01-11T17:15:25.926+01:00</updated><title type='text'>HACE  42 AÑOS QUE INICIÉ MI TRUNCADA CARRERA RADIAL</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;object width="320" height="266" class="BLOGGER-youtube-video" classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0" data-thumbnail-src="http://2.gvt0.com/vi/h9nE2spOw_o/0.jpg"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/h9nE2spOw_o&amp;fs=1&amp;source=uds" /&gt;&lt;param name="bgcolor" value="#FFFFFF" /&gt;&lt;embed width="320" height="266"  src="http://www.youtube.com/v/h9nE2spOw_o&amp;fs=1&amp;source=uds" type="application/x-shockwave-flash"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Hoy, 11 de enero, se cumplen 42 años desde que junto a mis antiguas amigas y compañeras de universidad, Sandra y Olga, nos enfrentamos por primera vez a un micrófono- A las dos en punto de aquel domingo, con un guión de por medio que incluía la presentación de ocho canciones, parimos y dimos forma a Fogata Juvenil en Radio Cooperativa de Concepción, en Chile.&lt;br /&gt;Teníamos media hora para dar vida a un espacio juvenil que tenía más planes que tiempo para llevarlos a cabo, pero que en sus dos primeras ediciones se nos hizo larguísimo atemorizados por el hecho de que el guión se quedara corto y ninguno estaba preparado para improvisar. No ocurrió en el primer programa, pero sí al domingo siguiente y realmente la improvisación le dio la soltura y frescura que necesitábamos en una pequeña franja horaria &amp;nbsp;en que no nos escucharía más que nuestra familia.&lt;br /&gt;Sin embargo, aquel programa que comenzó musicalmente con el tema Sugar Sugar, interpretado por The Archies, llegó a ser &amp;nbsp;en su nuevo horario estelar el programa estrella de la emisora y a marcar pautas musicales en toda la extensa zona a la que llegaban las ondas del dial CC-59 de la Onda Media.&lt;br /&gt;Con 120 minutos teníamos tiempo de escuchar buena música, poner el día a la juventud acerca de las informaciones más destacadas de la semana y entrevistar a gente importante y en menos de un mes y durante dos años mantuvo una audiencia cercana al por noventa &amp;nbsp;por ciento entre trece emisoras de la región.&lt;br /&gt;Fogata Juvenil fue considerado un fenómeno radial y sus conductores, o sea nosotros, alcanzamos tal notoriedad entre la chiquillería que trascendió cualquier cálculo optimista que hubiésemos podido soñar.&lt;br /&gt;La animación de festivales, programas en vivo y la satisfacción del éxito ratificado cada domingo, no hacían presagiar que aquel primer programa desapareciera de un día para otro, en medio del éxito…&lt;br /&gt;Años después, en las ondas madrileñas tuve la ocasión en solitario de revivir durante un largo período tras una no menos larga incursión por el periodismo escrito en Venezuela, el éxito de la radio, el éxito de La Hora del Ensueño y del Amor.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-4105727636394457327?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/4105727636394457327/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=4105727636394457327' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/4105727636394457327'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/4105727636394457327'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2012/01/hace-42-anos-que-inicie-mi-truncada.html' title='HACE  42 AÑOS QUE INICIÉ MI TRUNCADA CARRERA RADIAL'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-9050153895625047671</id><published>2012-01-04T20:50:00.001+01:00</published><updated>2012-01-04T20:51:01.286+01:00</updated><title type='text'>Hubo un tiempo que en lugar de hacer el tonto con skates, intentábamos agradar a las chicas</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-LW5VF3DYJDI/TwStmzQRtbI/AAAAAAAAHUI/J-vRQiiAN9A/s1600/teenager.png" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="640" src="http://1.bp.blogspot.com/-LW5VF3DYJDI/TwStmzQRtbI/AAAAAAAAHUI/J-vRQiiAN9A/s640/teenager.png" width="392" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Hubo una época en que los dolescentes de los sesenta parecíamos tontos comparados con los de otras etapas posteriores, pero llegados a la de los skaters, la verdad es que comparativamente parecemos genios sin haberlo sido... pero es que lo de hoy no admite comparación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin. Por aquellos años, llegar a los trece o a lo sumo, a los catorce significaba dejar los patinetes o los patines -jamás las bicicletas- y enamorarse y dejarse enamorar por cualquier chavala en edad de merecer al precio que fuese, incluso el de hacer el mayor de los ridículos del mundo. Aquella situación nos distanciaba enormemente en cuanto a madurez de las chavalas que siempre han trenido la cabeza mejor amueblada que la nuestra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además que siendo la edad de los granos, no teníamos derecho -y de ello éramos conscientes- a escoger, sino con suerte, de ser escogidos para el primer amor de nuestra vida cuya búsqueda y no otra cosa parecía ser la meta &amp;nbsp;única y última.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Inmersos en esa realidad, estábamos mi hermano y yo pasando nuestras vacaciones en Viña del Mar, cuando llegó a casa de nuestra abuela política, la sobrina de nuestra adorada tía Gladys, una modelo tan guapa que incluso había ocupado portada en la prestigiosa revista Life. La chavalilla por el contrario, era escuálida, con un pelo que parecía un estropajo y flacucha amén de pequeñaja... Y feilla, la pobre. Muy feílla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaron un par de días y mi hermano y yo no cejábamos de hacer el tonto frente a María Eugenia, una vecina preciosa pero que por preciosa aspiraba a algo mejor que nosotros, dejando de lado a aquella aparición en forma de niña esquelética.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mas, amigas y amigos, un buen día, nuestra adorada tía Gladys nos abrió los ojos... Aquel ser escuálido y soso con un estropajo por cabellera, no tenía diez sino 14 años... O sea que estaba en edad de llamar nuestra atención, pero su apariencia no es que nos pudiese dar algún caché delante de nuestros amigos,,, hasta que mi hermano la clavó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"La Elena es super inteligente" O sea, que era fea pero tenía cualidades que la hacían admirable. Sin embargo, por más que intentamos cortejarla o llamar su atención, nuestros rostros plagados de granos rojos y con pus muchos de ellos, no permitieron que la chica que aparte de todo era antipática, nos dejara franquear su mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un año después en el mismo escenario, apareció una prima de nuestro primo José Miguel. La moza era guaoa, alegre, simpática y buena amiga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habiendo cedido nuestras espinillas a los rigurosos tratamientos con rayos ultravioletas, tanto mi hermano como yo, así como toda la chiquillería adolescente del vecindario, nos sentimos merecedores de las atenciones de Isabel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ventaja corría de parte nuestra porque compartíamos techo. Pero yo con la nariz hinchada y mi hermano con los huevos adoloridos, recibimos nuestra violenta respuesta a nuestros ingenuos requerimientos de amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con Isabel mantuvimos, no obstante, durante años una buena amistad, pero el orgullo herido no nos permitió volver a intentar un acercamiento, aunque en ocasiones ella pareció buscarlo, al menos conmigo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-9050153895625047671?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/9050153895625047671/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=9050153895625047671' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/9050153895625047671'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/9050153895625047671'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2012/01/hubo-un-tiempo-que-en-lugar-de-hacer-el.html' title='Hubo un tiempo que en lugar de hacer el tonto con skates, intentábamos agradar a las chicas'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-LW5VF3DYJDI/TwStmzQRtbI/AAAAAAAAHUI/J-vRQiiAN9A/s72-c/teenager.png' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-5440855806272487913</id><published>2011-12-29T12:04:00.000+01:00</published><updated>2011-12-29T12:04:53.828+01:00</updated><title type='text'>Chita, un simio inolvidable</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;object width="320" height="266" class="BLOGGER-youtube-video" classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0" data-thumbnail-src="http://3.gvt0.com/vi/5LbcA6kejHs/0.jpg"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/5LbcA6kejHs&amp;fs=1&amp;source=uds" /&gt;&lt;param name="bgcolor" value="#FFFFFF" /&gt;&lt;embed width="320" height="266"  src="http://www.youtube.com/v/5LbcA6kejHs&amp;fs=1&amp;source=uds" type="application/x-shockwave-flash"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;El día previo a la Navidad del 2011, murió la mona más famosa del mundo, Chita, aquel animal que vivió casi ochenta años por lo que fue calificado como el chimpancé más longevo del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Triste noticia que no logra llevarse consigo los maravillosos recuerdos de las distintas generaciones de chiquillos que disfrutamos en sus estrenos y reposiciones, de las gracias de tan espectacular mico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque no era hembra sino macho y aunque la de Weismuller se calcula que falleció antes de cumplir los 30 años para dar paso al animalillo que murió a finales de este año y que emergió en los filmes de Tarzán a partir de los 60 con Lex Baxter, Chita ha tenido su continuidad en el nombre, en sus peripecias y en su payasería humanoide, aparte de ser la compañera de un Tarzán, una Jane y un Boy encarnado, también por distintos actores que protagonizaron como el simio, a los mismos personajes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si en efecto, Chita hubiese sido la misma (o el mismo) que entró en la inmortalidad a la par que la preciosa Jane (que en la vida real la odiaba) en la serie de filmes y que prolongó su existencia durante ocho décadas, habría dejado en el camino a la primera familia cinematográfica del rey de la Selva, ya que Boy, el más joven fue el último en dejar este mundo en 2010.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sea como sea, no obstante, la noticia de la muerte de aquel gracioso chimpancé, nos llena de tristeza y de nostalgia y nos devuelve las risas que arrancó a varias generaciones de chavales que acudían en tropel al cine &amp;nbsp;para seguir las heroicidades de Tarzán, el rey de los monos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-5440855806272487913?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/5440855806272487913/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=5440855806272487913' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/5440855806272487913'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/5440855806272487913'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2011/12/chita-un-simio-inolvidable.html' title='Chita, un simio inolvidable'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-5105682928185932090</id><published>2011-12-27T11:05:00.003+01:00</published><updated>2012-01-04T20:57:38.983+01:00</updated><title type='text'>El día que murió el Papa Pío XII</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-_-aR-Xbi-vo/TvmYdrVkpuI/AAAAAAAAHLc/V-awj_bfbAg/s1600/PiusXII.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://2.bp.blogspot.com/-_-aR-Xbi-vo/TvmYdrVkpuI/AAAAAAAAHLc/V-awj_bfbAg/s1600/PiusXII.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Aun recuerdo aquella fresca mañana de octubre de 1958, cuando al poco rato de haber llegado al Cole y en plena clase de historia con el Hermano Humberto, entró abruptamente en el salón el padre Bernardo, un alemán declaradamente nazi. Tenía el hombre rubio, de piel roja, ojos azules y de mirada maligna, obeso y siempre ataviado con una sotana blanca, el rostro descompuesto. Se persignó distraidamente y por inercia le imitamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El padre Bernardo que no se destacaba precisamente por su bondad, nos conminó a gritos a dirigirnos en fila y respetuosamente a la enorme capilla del colegio. Mientras formábamos, le dijo algo al oído al Hermano Humberto, que volvió a santiguarse imprimiendo a su rostro una profunda mueca de dolor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La iglesia olía a incienso y alrededor del altar, de cara al Sagrario, permanecían arrodillados y con atuendos propios de las misas de difuntos, todos los religiosos de la Congregación. En esos momentos, las campanas de nuestra capilla así como las del resto de iglesias que quedaban a nuestro alcance acústico, tañían a muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El rector del cole, un cura alto, seco y antipático, que fungía además como capellán de un regimiento de caballería cercano, se puso en pie, se giró hacia nosotros, abrió ambos brazos y mirando hacia el cielo, clamó con profundo dolor y consternación:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"El Papa Pío XII ha muerto".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El órgano irrumpió en sacra melodía, mientras que los santos sacerdotes &amp;nbsp;adaptando sus voces a la forma más cercana a las de los barítonos, comenzaron a cantar canciones lastimeras en latín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue en aquel instante en donde por primera vez y a mis nueve tiernos añitos, di rienda suelta a mi profunda hipocrecía y a mis tempranas dotes histriónicas. Un dolido " ¡No, Dios mío!" se escapó de mi infantil y aguda garganta, mientras cubría teatralmente mi rostro con ambas manos para ocultar unas lágrimas que no tenían motivo alguno para regar mi faz. Los curas y mis compañeros no disimularon su admiración hacia mi dolor y fervorosa veneración por aquel santo varón que acababa de sentarse al lado del Todopoderoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con una abuela marxista limitada por dogmas primarios y un padre republicano de derechas y anticlerical, estar en un colegio de curas era lo menos indicado del mundo y a falta de alternativas, la teatralidad y la hipocrecía eran mis armas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras la larga misa, nos mandaron a casa por tres días durante los cuales debíamos rezar por el alma del Pontífice, pero del que solo nos acordamos para agradecer que su muerte nos había significado unos días de inesperado asueto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo con la perspectiva de los muchos años transcurridos desde entonces que Pío XII había sido el único Papa romano que conocía y que de él sabía muchas cosas... las que me decían los sacerdotes, que eran mentiras según mi abuela y lo que me contaba ella, que era la única y pura verdad, o sea que el finado era un fascista perdido y antijudío declarado y que cuando muriese, se pudriría en el infierno&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre si era bueno o no, si era fascista o no, si era antijudío o no, eso lo dirá la historia. Lo que sí quedó como hecho inesmentible para la historia es que su incorruptibilidad no fue uno de sus primeros milagros para canonizarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me explico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se ha convertido en una tradición en la iglesia Católica aseverar que los cuerpos de los santos son incorruptos y para demostrarlo, han recubierto con máscaras de cera los despojos de muchos de aquelos que mantienen en morbosa exhibición, ocultando el crédito del artista en beneficio del ficticio milagro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cuestión es que el cuerpo de Pío XII, aquel hombre que moría según la Iglesia en estado de santidad, por las causas que fuesen, no duró incorrupto ni siquiera seis horas. Incluso los guardias suizos apostados alrededor del cadáver, comenzaron a desmayarse víctimas de la pestilencia que emanaba de los regios despojos y luego, se le envolvió en un gran plástico para disimular no solamente el olor sino la piel ennegrecida y cuando se hubo hinchado lo suficiente como para temer que el santo padre explotara, se le metió prestamente en un ataúd.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y mi abuela nunca llegó a enterarse de esos detalles.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-5105682928185932090?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/5105682928185932090/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=5105682928185932090' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/5105682928185932090'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/5105682928185932090'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2011/12/el-dia-que-murio-el-papa-pio-xii.html' title='El día que murió el Papa Pío XII'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-_-aR-Xbi-vo/TvmYdrVkpuI/AAAAAAAAHLc/V-awj_bfbAg/s72-c/PiusXII.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-355536570256278862</id><published>2011-12-18T11:09:00.001+01:00</published><updated>2011-12-18T11:24:53.864+01:00</updated><title type='text'>Mi vida en una melodía</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;object class="BLOGGER-youtube-video" classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0" data-thumbnail-src="http://i.ytimg.com/vi/pHPz_sRs5Ac/0.jpg" height="266" width="320"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/pHPz_sRs5Ac?version=3&amp;f=user_uploads&amp;c=google-webdrive-0&amp;app=youtube_gdata" /&gt;&lt;param name="bgcolor" value="#FFFFFF" /&gt;&lt;embed width="320" height="266"  src="http://www.youtube.com/v/pHPz_sRs5Ac?version=3&amp;f=user_uploads&amp;c=google-webdrive-0&amp;app=youtube_gdata" type="application/x-shockwave-flash"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;Una vez lo conté, pero hoy, a los acordes de esa inmortal melodía de Charles Chaplin, Candilejas, me ha vuelto a la memoria esa escena breve, sin lazos ni menos importancia, pero que se me ha quedado grabada en la memoria forjada por los más intensos fuegos del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la recuerdo cuando mi mente germinada a finales de la primera mitad del siglo XX, sigue siendo –al menos así lo siento- la misma que cuanto tenía 5, 15, 25 ó 45 años, pero enclaustrada en un cuerpo que cuando quiero correr, camina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era invierno. Tendría yo cuatro, a lo sumo cinco años y sentado sobre las rodillas de mi padre, escuchábamos en reverente silencio la melodía “Candilejas” que desaceleraba emocionalmente con su cadencia romántica y nostálgica, la rapidez del acetato que giraba 78 veces por minuto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el exterior de nuestra confortable casa de una planta rodeada de un idílico jardín, llovía y hacía frío. En el interior, el calor del cariño de mi adorado padre, que no era pródigo en demostrármelo, para mí ya era suficiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando se acabó el disco, alabó los avances tecnológicos que nos permitían escuchar en casa música como aquella, “con la misma calidad que en un auditorio”. Me dejó en el suelo y se fue y mientras para él ese instante se olvidó en el momento, para mí nació la melodía de mi vida…&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-355536570256278862?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/355536570256278862/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=355536570256278862' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/355536570256278862'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/355536570256278862'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2011/12/mi-vida-en-una-melodia.html' title='Mi vida en una melodía'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-6107730430082957569</id><published>2011-12-03T13:31:00.000+01:00</published><updated>2011-12-03T13:31:12.669+01:00</updated><title type='text'>Los gases ayudaron a desahogar las presiones previas a una deyección sólida en Urica</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-5hsiNTlufjA/TtoWii9qCKI/AAAAAAAAG3w/zKjCLbQohzw/s1600/urica.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="478" src="http://3.bp.blogspot.com/-5hsiNTlufjA/TtoWii9qCKI/AAAAAAAAG3w/zKjCLbQohzw/s640/urica.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El otro día pensaba que cada vez escribo menos en este rincón de la billonaria red, desde el cual, a pesar de la infinita competencia, he logrado captar un nada desdeñable número de lectores fieles y consecuentes.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Podría pensarse que se me han acabado los temas o que mi capacidad de recuerdo&amp;nbsp; se ha visto mermada por los años o, lo que aún sería peor, que pierdo facultades al momento de plasmar en el papel virtual que vemos a través de la pantalla, las vivencias que me vienen a la mente de distintas anécdotas vivenciales.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&amp;nbsp;Pues no. En ocasiones, lo que sí falla es el ánimo, el humor o simplemente que hay cuestiones que aún enmarcándose dentro de lo anecdótico, son inenarrables porque forman parte de la intimidad.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Sería, visto de esta forma, impúdico que les contara por ejemplo lo que me sucedió un día viajando desde Caripito hacia Puerto Píritu, durante aquellos inolvidables años que viví en Venezuela.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Naturalmente, guiado por ese espíritu de pudor básico que ha animado todos mis actos, jamás haré público lo acontecido con posterioridad a un desayuno a las siete de la mañana en esa Fuente de Soda, que así se llaman en Venezuela a los bares-restaurantes, de la gasolinera de la pequeña población de El Tejero.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La cosa es que cuando pedí un bocadillo de humeantes tajadas de cerdo fritas en su propia grasa a tan tempranas horas del día, mi mujer me advirtió de los estragos que podrían ocasionarme las frituras, pero yo terco como siempre, disfruté no de uno sino de dos bocadillos y un tazón de aromático café con leche. ¡Qué buenos que estaban! Si incluso ahora que lo recuerdo se me hace agua la boca.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Lo último que diré de aquel día, porque el resto será cubierto por el olvido, es que viajábamos en nuestro todoterreno, aparte de mi mujer y mis tres hijos, Amada, la cuñada de mi hermano, una joven que conocía desde la época de la universidad en Chile pero con la que tenía poca confianza y sus dos hijas, que iban a pasar un par de semanas en nuestra idílica casa de la playa.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Ay si les contara.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Nada más salir del abrupto y selvático paisaje cuyo límite era justamente El Tejero, se iniciaba un larguísimo recorrido por los lineales llanos orientales que rodeaban a la recta carretera de Maturín, donde cientos de miles de hectáreas de hierba baja formaban un mar verde y sólido, sin árboles y sin sombras.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Los niños jugaban envueltos en sus propios sonidos en la amplia cabina trasera del Jeep, mientras Norma, mi mujer y Amada cosían y descosían verbalmente sus propia historias personales, alzando sus voces por sobre la algarabía infantil.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Yo, con la vista puesta al frente, observaba atento el trayecto de aquel camino sin curvas y que se fundía en un horizonte líquido como producto del vapor asfáltico que se levantaba por el calor. La vista la tenía allí, pero la mente en las cálidas aguas caribeñas de la playa de Puerto Píritu, donde aspiraba a darme un reconfortante chapuzón al llegar en unas cuatro horas más.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Y a partir de ahora, lamento decirles que ya dejo la historia en el misterio y en el anonimato, porque no es ni pulcro ni decoroso compartirla, porque de pronto, sentí una inesperada e imperiosa necesidad de evacuar. El cerdo clamaba a gritos ser depositado con urgencia y a manera de abono en los llanos monaguenses y anzoatigueños… &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;¡Qué apuro, Santo Dios! &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Un sudor perlado y frío cubrió mi rostro de manera tan evidente, que Norma que vio brillar mi faz no tardó en preguntar “¿Qué te pasa, mi amor?” Y este servidor que estaba pendiente de mantener todo en su sitio hasta encontrar mejor depósito, sin que mi vista que oteaba ya a la izquierda, ya a la derecha, encontrase ningún arbusto, ni un pequeño arbolillo que medio cubriera mi humanidad mientras vaciaba su indeseado contenido, no estaba para detalles.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;“¡¡¡Nada!!!”, le respondí malhumorado, mientras dejaba escapar a manera de desahogo un discreto pedete, que si bien fue discreto en su silencio no lo fue en su pestilencia que originó que los peques dejaran de jugar para culparse unos a otros de haberse cagado. Al menos, pensé con el poco halito que me quedaba para pensar, mi imagen quedaba a salvo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Uno tras otro, los gases intestinales inundaron el interior del coche hasta el punto que Amada amenazó con descubrir al zorrillo que se estaba desfondando y darle un buen pescozón. Por el contrario, Norma que sabía de qué peludo culo se escapaban los vientos malolientes, prefirió por amor, callar. Fue cuando le confesé en voz baja: “me estoy cagando”, “no hace falta que me lo digas”, asintió.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;¡Cuarenta minutos nos separaban de la gasolinera de Urica!, los mismos a esas alturas, que la de El Tejero.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Ya los pedos por no poder suministrar más aroma a una cabina saturada, dejaron de originar protestas, acusaciones y amenazas… O es que quizás ya hubiesen adivinado el origen.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;En un punto del camino, veinte minutos antes de Urica, la puerta de Urica más precisamente, a cuya centenaria vera se levantaba la fuente de soda de la gasolinera, creí que iba a estallar y decidí detenerme, aparque el coche en el arcén de gravilla&amp;nbsp; y tras una severa advertencia de que nadie se bajara ni mirara, decidí aliviar el vientre delante del motor. La advertencia se la llevó el viento, porque todos los niños bajaron a orinar y las mujeres a estirar las piernas y como por decencia no podía reconocer la desagradable contingencia, insté a los pasajeros a subir, confiando de que la profusión de gases lanzados libremente en aquellos momentos de “relax” me permitieran aguantar otros veinte minutos, partimos raudos hacia aquella más que necesaria escala en la puerta de Urica.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Si tuviera el valor de contarles el drama de aquel soleado día, les &amp;nbsp;hubiese añadido que aquellos veinte minutos, convertidos gracias al acelerador en quince no exentos de peligro, fueron horribles. Incluso, creyente como he sido siempre, recé a mi patrono personal,&amp;nbsp; San Cirilo del Perpetuo Socorro para que me proveyera provisionalmente de un tapón para el culo, que ya se lo devolvería cuando dejara de serme útil, pero que como es usual en estos y otros casos, no tuve respuesta.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;¡Glorioso fue el momento en que se hizo visible la modesta puerta que daba acceso al pueblo! Y más cuando se perfilaron el restaurante, la gasolinera y el taller mecánico.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Frené en seco frente a la cafetería que hacía las veces de bazar, comedor y bar. Compré con natural celeridad un rollo de papel higiénico y pregunté por el lavabo…&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;“Nos lo acaban de clausurar por antihigiénico”, reconoció el infeliz a cargo del tarantín.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La desesperación me hizo gritar en presencia de mi comitiva, que me estaba cagando encima, ante lo cual el pobre hombre al que no le faltaba consciencia y sentido común, me sugirió utilizar la fosa séptica que estaba detrás de la fuente de soda, que no era más que un hueco excavado a la intemperie&amp;nbsp; con vistas al amplio y ancho llano y al taller mecánico, que en aquel momento parecía ser el centro de reunión de todos los uriqueños y viajantes, ante cuyos ojos divertidos y asombrados, dejé la vergüenza en casa para rendirme a las exigencias de mi mortal envoltura corporal.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;En alguna ocasión, quizás con la ayuda de algunas copitas desinhibidoras, les cuente lo que me sucedió aquel día entre El Tejero y la puerta de Urica&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-6107730430082957569?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/6107730430082957569/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=6107730430082957569' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/6107730430082957569'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/6107730430082957569'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2011/12/los-gases-ayudaron-desahogar-las.html' title='Los gases ayudaron a desahogar las presiones previas a una deyección sólida en Urica'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-5hsiNTlufjA/TtoWii9qCKI/AAAAAAAAG3w/zKjCLbQohzw/s72-c/urica.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-4757697976131576471</id><published>2011-11-15T20:20:00.000+01:00</published><updated>2011-11-15T20:20:06.667+01:00</updated><title type='text'>El día que el ridículo me mató</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-HAnUooEzOc0/TsK7SLi69KI/AAAAAAAAGoo/DQAUPkeXOwk/s1600/ridiculo.PNG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://2.bp.blogspot.com/-HAnUooEzOc0/TsK7SLi69KI/AAAAAAAAGoo/DQAUPkeXOwk/s400/ridiculo.PNG" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Yo, todo hay que decirlo como es, más o menos a los diez años era un chavalillo majete, no tanto como cuando tenía tres o cinco, que era gordito, rubio platino y con una sonrisa permanente en la boca que hacía que las viejas dijeran "mira que niño más mono" y las madre de mis amiguitos se murieran de la envidia. De ese encanto de mis primeros años, ya lo digo, a los diez me quedaba el calificativo de majete y solo mi abuela me encontraba precioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era para entonces, buen dibujante, comenzaba a escribir mis primeros cuentos y me atraía -con gran pesar de mi padre que quería verme convertido en médico o ingeniero o a lo peor en abogado- el periodismo. Era además mal futbolista, y en general mal deportista, aunque practicaba el fútbol y hacía algunos deportes. Se me daban también mal los juegos habituales como, por ejemplo, la peonza o las canicas y como si aquello no fuese suficiente, en los estudios, especialmente las mates y Natu, me iba fatal, tanto que debo confesar que aprobé el bachillerato por promedio. porque en mi vida ví una buena calificación en matemáticas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el gran defecto de aquellos tiempos era mi horroroso sentido del ridículo. Y es que es normal. Con mi abuela que entre paliza y paliza -porque tenía el genio muy alto y las manos en exceso pesadas- me repetía que yo era el niño más guapo que jamás ella había conocido y mi madre aseguraba un día sí y el otro también, que tenía porte de príncipe -posiblemente por no decirme que tenía porte de enano y herir mis sentimientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cosa es que sintiéndome guapísimo por un lado y de sangre azul por otro, desconociendo para entonces la escoria que se esconde tras el fasto real, estaba convencido de que todo el mundo me miraba y admiraba y que contemplaban, para imitarlos, cada uno de mis pasos, hechos y gestos. Esta situación expandió ilimitadamebnte mi sentido del ridículo. Así, menos para los estudios y el deporte, en lo demás, debía ser perfecto. El error debía serme absolutamente ajeno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, aquel trauma que se fue enquistanmdo en mi cabeza se acabó un día abruptamente. Me lo quitó mi padre un domingo, a las puertas de un conservatorio de música, donde decenas de personas fueron testigos de cómo me daba cachetes, a la usanza de la época y me arrastraba por un largo pasillo cometiendo un delito contra natura, contra mi naura, claro está.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cosa es que aquel día Juan, mi hermano, daba un concierto de acordeón en aquel conservatorio -era el muy sinvergüenza, un niño prodigio de 11 años. Como siempre mi padre se atrasó tanto en llegar que cuando detuvo su coche frente al conservatorio, el espectáculo acababa de terminar y la gente comenzaba a salir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi primera impresión es que esperaríamos a Juan dentro del coche. Era lo natural, al menos para mí, pero no para mi viejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vé a buscar a tu hermano. -Fue su orden tajante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y fue algo automático. La maquinaria de mi mente comenzó a especular de forma inmediata... ¿Qué diría aquel público selecto que había disfrutado durante hora y media de los sones acordeonísticos de mi hermano, con "Por un beso de amor" como tema estrella, si me vierra llegar con tanto retraso al conservatorio? ¡Cómo se reirían de mi despiste! ¿Y si alguno me hacía ver mi error en público?. Definitivamente no me sometería a tal escarnio... ¡Jamás!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No! -le respondí con decisión a mi padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Que te bajes y vayas a buscarlo! -ordenó con tono irritado y alzando la voz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Imaginaos que saliese en aquel momento el portero del local y me gritase "¡Oiga, precioso señorito!... ¿Dónde cree usted que va a estas horas? ¿Que no ve que el artista ya ha concluido su número?". Y entonces todo el mundo me miraría acusadoramente y con sorna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Preferiría la muerte y arriesgándome a ella como en efecto ocurrió -ya os lo cuento- me mantuve inamovible en mi decisión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se bajó mi padre del coche. Me sacó a empujones y me arrastró hasta las escalinatas del conservatorio...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Que no vas a ir, desgraciado? ¡Ya te digo yo que vas a ir, inútil -chillaba&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y yo, "erre que erre", que no y que no, aunque ya me arrastraba por el vestíbulo ante un sorprendido público que se había arremolinado a nuestro alrededor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comencé a llorar y a patalear y a dar berridos, mientras escuchaba cosas como "que niño tan malcriado" "debía zurrarle aún más duro", porque por aquellos años era norma y normal zurrar a los niños por cualquier quítame esta paja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afortunadamente mi padre dejó de darme pescozones cuando un oportuno infarto acabó con mi vida y sufrimiento. Me morí allí mismo, bien muerto y para siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me quedé con los ojos y la boca abiertos y me sentí ridículo porque los muertos que se precien se quedan con los ojos y la boca cerrados y eso lo sabía &amp;nbsp;porque cuando íbamos a un entierro mi madre y mi abuela y otras señoras coincidían al mirar al finado en eso de que &amp;nbsp;"Uy, si parece que estuviera dormido el muertito".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cosa es que mi hermano, al salir se encontró con el escándalo que precedió a mi triste e irreparable fallecimiento y se escaqueo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegamos a casa nos dijo que "como no os he visto me he venido en autobús".&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-4757697976131576471?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/4757697976131576471/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=4757697976131576471' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/4757697976131576471'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/4757697976131576471'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2011/11/el-dia-que-el-ridiculo-me-mato.html' title='El día que el ridículo me mató'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-HAnUooEzOc0/TsK7SLi69KI/AAAAAAAAGoo/DQAUPkeXOwk/s72-c/ridiculo.PNG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-6261554844942509200</id><published>2011-11-04T17:54:00.000+01:00</published><updated>2011-11-04T17:54:17.473+01:00</updated><title type='text'>El pene disecado del abuelo Melitón</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-6ghaCWu2b4M/TrQYrNfj-SI/AAAAAAAAGc4/bS1ruPHcTMc/s1600/Meliton.PNG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="475" src="http://2.bp.blogspot.com/-6ghaCWu2b4M/TrQYrNfj-SI/AAAAAAAAGc4/bS1ruPHcTMc/s640/Meliton.PNG" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;El abuelo Melitón era tan rubio como embustero y la abuela Mártires tan bella como fantasiosa. Ambos formaron drante 53 años una pareja de ensueño. Se amaban a rabiar, tanto que en ocasiones, después de viejos, había que llamarles al orden para que no escenificaran un espectáculo porno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día, cuando la guerra, el abuelo Melitón se inventó que era ruso, que se llamaba Melitonevic y que había llegado a defender la República con las brigadas internacionales. Su acento de la Almería serrana lo explicaba asegurando que en Moscú había estudiado filología argentina... ¡Y tan pancho! La abuela Mártires para no quedarse atrás y ser la digna esposa de un héroe ruso de la revolución, dijo llamarse Martirianeva Melitoneviza y prefería no hablar para no quedar en evidencia porque era gaditana de las orgullosas y las de toda la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como suele suceder con los revolucionarios de ocasión, al terminar la guerra, el abuelo Melitón se convirtió en un turista americano al que había pillado la contienda en plenas vacaciones y que se llamaba Mel Iton (Aiton en su pronunciaci´pn inglesa) y su mujer, o sea la abuela Mártires, pasó a ser Mistress Iton y la embajada namericana los "repatrió", porque los americanos pese a que sus películas los retratan como unos pillos listos, son más tontos que hechos de encargo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allí les fue muy bien, tanto que se venían todos los años a pasarse sus vacaciones en Benicassim, porque nada más llegar a Chicago el abuelo Melitón explicó, sin cambiarse el nombre, que era judío y que huía de la Alemania nazi y los judíos que no por eso dejaban de ser americanos y como ellos más tantos que hechos de encargo, les ayudaron a hacerse las américas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día, hace unos diez años, o así, nos llegó la infausta nueva del fallecimiento del abuelo Melitón y como antes de palmarlas, el buen abuelo echó a correr el bulo de que en realidad era Joe Melitone, el más terrorífico "padrino" encubierto de Sicilia, media colonia italiana (la otra mitad se declaró públicamente enemiga de la tenebrosa familia Melitone) acudió a las ceremonias fúnebres oficiadas por los cardenales de Barlovento y El Palmar en representación del propio santo Padre (esto nos lo contó luego la abuela Mistress Iton, o sea Mártires).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sola, con un hijo medio huérfano, el tío Abraham (Eibrahem en inglés) y con una cajita que guardaba, decía la viuda, los restos de su Melitón, "que Dios tenga en santa gloria"., regresó la abuela a su España natal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí no hacía más que hablar del poder sexual de su marido mientras acariciaba temblorosa y con orgullo la cajita con sus restos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez contó que ya hubiese querido el más grande de los elefantes de la Tierra, tener un "paquete" tan bien dotado como el de Mr. Iton y entonces besó y lamió la cajita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta veneración por la pequeña urna picó nuestra curiosidad y fue el propio Abraham, nuestro tío, el que un día y en la presencia de toda la chiquillería de la familia, decidió abrirla para ver las cenizas de tan portentoso caballero, su padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, ¡Oh sorpresas de la vida!. En esa cajita, amigos míos, no había otra cosa sino un pene gris con su par de huevos bien puestos, también grises. Pero ese pene aparentemente disecado no medía 18 o 30 centímetros... ¡No! Medía al menos medio metro y estaba enrollado alrededor de los testículos. ¡Vaya hombría la del abuelo Melitón! ¡Y vamos!, qué orgullo para la abuela Mártires que con razón un día nos dijo que  al entrepiernas de su marido lo codiciaba hasta la "Tailol", refiriéndose seguramente a la fallecida Elizabeth Taylor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde aquel día, el Abraham no cabía en sí de orgullo por tener tal padre con tal polla... Claro que su orgullo también lo hacíamos nuestro, porque a fin de cuentas era nuestro abuelo (todavía no sé a cuenta de qué, porque ni era padre el abuelo Melitón de mi padre ni tampoco de mi madre).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando supo la abuela Mártires de nuestro descubrimiento, simplemente sonrió y miró con cariño a su cajita y después siguió hablando del poderío de su marido Melitón. Era en la cama, decía, un superhombre y añadía una y otra vez,, "en la cama, en el lavabo, en la sala y en el patio y en todas partes porque no paraba nunca y yo me dejaba querer".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero un día, como nos pasará a todos tarde o temprano, la abuela Mártires, con la cajita con los restos del abuelo Melitón al lado, se dejó llevar sumisamente por la Parca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes, sin embargo, le habló al pído el tío Abraham que mientras escuchaba iba enrojeciendo hasta que ella murió y él estalló en llanto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después nos contó que la abuela Mártires que había estudiado escultura en Chicago, le había confesado en sus últimos momentos que había modelado las cenizas del difunto en forma de gran polla que era lo que  ella siempre aspiró "porque la de mi Melitón no era más grande que la de un pollo".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Incinerado también el cuerpo de la abuela Mártires, se fue Abraham a la playa, con ambas urnas, las abrió, remeció un poco las del abuelo para que se deshiciera como en efecto se deshizo la fantasía de la abuela, echó las cenizas al viento y en ese instante un remolino las confundió mientras que un coro de hermosos ángeles entonaba un himno de amor y de alegría...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Uy, qué bonito!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="369" src="http://www.youtube.com/embed/mtACiJ4WpFA" width="500"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-6261554844942509200?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/6261554844942509200/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=6261554844942509200' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/6261554844942509200'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/6261554844942509200'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2011/11/el-pene-disecado-del-abuelo-meliton.html' title='El pene disecado del abuelo Melitón'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-6ghaCWu2b4M/TrQYrNfj-SI/AAAAAAAAGc4/bS1ruPHcTMc/s72-c/Meliton.PNG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-809730849759037383</id><published>2011-11-02T17:55:00.000+01:00</published><updated>2011-11-02T17:55:37.152+01:00</updated><title type='text'>Chemelo Guzmán Gómez</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-_OZLsGQbfmw/TrF2AvswmLI/AAAAAAAAGac/a9ZXpiP47OI/s1600/chemelo.PNG" imageanchor="1" style="margin-left:1em; margin-right:1em"&gt;&lt;img border="0" height="352" width="400" src="http://2.bp.blogspot.com/-_OZLsGQbfmw/TrF2AvswmLI/AAAAAAAAGac/a9ZXpiP47OI/s400/chemelo.PNG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Chemelo o J.M. Guzmán Gómez fue un hombre del que uno espera encontrar una amplia variedad de entradas en cualquier buscador de internet, así como una completa biografía en Wikipedia, y que por el contrario, omitida absolutamente esa biografía, solamente encontramos referencias escasas e indirectas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hombre polémico, controvertido y comprometido con el periodismo, J. M. Guzmán Gómez fue durante su vida, director y editor de sus criaturas más mimadas, como la fueron El Expreso y El Expreso de la Tarde (posteriormente La Tarde). Ambos medios se expandieron de la mano de su innegable olfato periodístico, creando una línea editorial clara, aguda, agresiva y sobre todo, veraz, amén de imparcial. Además, esos dos medios fueron escuela para muchos y la continuación de la universidad para otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Incontables son los jóvenes periodistas que desviaron su mirada hacia Ciudad Bolívar, en Venezuela, cuna de J.M. Guzmán Gómez y sus medios, porque grande era la fama del comunicador y empresario como maestro y forjador de profesionales. Todos los que llegaron hasta la redacción de los diarios, se fueron con mayores conocimientos, muchas veces superiores a los adquiridos en las aulas, pero esta circunstancia no era gratuita, dado que los grandes maestros como Chemelo, son aparte de exigentes, autoritarios, perfeccionistas y detallistas y para muchos, especalmente aquellos que llegaban a esa casa con el ego de la licenciatura subido, era inasumible la línea marcada por el director, pero para el resto, aquellos que aprendieron sudando, quienes asumieron que la entrega exigida les hacía mejores, son los que recuerdan a ese hombre fallecido en 1999, con agradecimiento e íntimo aprecio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo entré en El Expreso con parte del recorrido profesional hecho. No era el jovenzuelo que llegaba a aprender, ni siquiera que llegaba, porque lo hice como colaborador, como cronista externo, sin más compromiso que la responsabilidad de tener cada jueves mi espacio, mi columna cumplimentada en la página C-6 aunque finalmente sucumbí a sus requerimientos y pasé a engrosar la plantilla de El Expreso. Modelada mi profesión en la radio, tuve mucho que aprender y aprendí acerca del periodismo impreso. No obstante como profesional con cierta veteranía, tuve con él  encontronazos y me largué, aunque un año después regresé como director de La Tarde. Fue entonces cuando pude observar con objetividad su dedicación a sus medios y a su gente y noté entonces algo muy peculiar y personal en él. Aquel hombre con un concepto altísimo de la unidad familiar, trataba a esos jóvenes como miembros de una familia y las correcciones, las sugerencias, y las reprimendas, así como los halagos se desmarcaban del jefe y nacían del patriarca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando muchos años después, siendo La Tarde parte de mi curriculum,  volví a aquella empresa periodística, y me reencontré con el maestro, más viejo, más golpeado por los años y sus achaques, pero con la misma profesionalidad y maneras de siempre, . Las circunstancias hicieron nuevamente pasajera mi estadía, pero el afecto por el hombre acabó cristalizando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi historia ligada a El Expreso, a La Tarde y especialmente a Chemelo Guzmán Gómez, o J.M. Guzmán Gómez fue, sumando todas las etapas, realmente breve, por lo que tampoco es profundo mi conocimiento acerca de toda su trayectoria. Sé que su camino estuvo plagado de contratiempos, un atentado incluído contra las rotativas, y que su formación autodidacta fue rica en experiencias y reducida en admiraciones: Miguel Otero Silva, fundador de El Nacional, de Caracas y Santos Guzmán, su propio padre a quien erigió como espíritu inspirador de su empresa... Por eso no logro comprender ese vacío mediático en torno a su figura. Me resulta extraña esa omisión condicionada quizás por el hecho de que su vida se extinguió justo en el momento en que comenzaba la consolidación imparable del alcance de la red.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-809730849759037383?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/809730849759037383/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=809730849759037383' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/809730849759037383'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/809730849759037383'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2011/11/chemelo-guzman-gomez.html' title='Chemelo Guzmán Gómez'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-_OZLsGQbfmw/TrF2AvswmLI/AAAAAAAAGac/a9ZXpiP47OI/s72-c/chemelo.PNG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-2489596577401653431</id><published>2011-10-30T21:55:00.001+01:00</published><updated>2011-10-30T22:11:38.039+01:00</updated><title type='text'>Un día que estaba estreñido quise imitar a Melendi</title><content type='html'>&lt;iframe width="560" height="315" src="http://www.youtube.com/embed/CeB0MhRH9AQ" frameborder="0" allowfullscreen&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace pocas fechas, en uno de mis extraños procesos de estreñimiento -y digo extraños, porque suelo ser algo flojo de estómago- quise sacar provecho a la molestia estomacal y mientras intentaba aliviar el cuerpo con no gran, sino enorme esfuerzo, llamé a mi mujer para que con premura me facilitara un grabador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Cómo protestó la tía! Me dijo que era un desvergonzado, que no tenía pudor, que la dejara en paz, pero al final me llevó mi móvil que como es de esos que llaman de gama  alta tiene grabador y guasap y android y esas cosas raras y después que la parienta salió del baño, me puse a cantar una canción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Oiganme! Me quedó igualita a cualquiera de las de Melendi, por lo que decidí, con muchísima ilusión y esperanza, llevarla a una discográfica donde pensaba pedir 50 mil euros como anticipo de los derechos de autor, pero un imbécil que me atendió me dijo con voz estentórea y solemne...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"¿Lo ha grabado usted mientras cagaba?... pues déjelo que siga el mismo camino de la mierda"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Qué rabia! ¡Qué bochorno! ¡Qué humillación! Y lo peor de todo es que mi mujer, muy especial para calificar el arte, me borró la grabación, pero en poco, muy poco se diferencia de la que les ofrezco de Melendi...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-2489596577401653431?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/2489596577401653431/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=2489596577401653431' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/2489596577401653431'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/2489596577401653431'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2011/10/un-dia-que-estaba-estrenido-quise.html' title='Un día que estaba estreñido quise imitar a Melendi'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/CeB0MhRH9AQ/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-6152695400200373106</id><published>2011-10-04T22:52:00.000+02:00</published><updated>2011-10-04T22:52:21.559+02:00</updated><title type='text'>Los perros hambrientos</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-j_khukcwWFg/Totx9uvjLiI/AAAAAAAAF3k/rRcnjsNUM3w/s1600/huesoywanka.PNG" imageanchor="1" style="margin-left:1em; margin-right:1em"&gt;&lt;img border="0" height="95" width="400" src="http://3.bp.blogspot.com/-j_khukcwWFg/Totx9uvjLiI/AAAAAAAAF3k/rRcnjsNUM3w/s400/huesoywanka.PNG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Cuando estudiaba en la "uni" &amp;nbsp;leí un libro que me dejó muy marcado, tanto que años después se lo recomendé a mi mujer y también quedó muy marcada. En ambos casos nos invadió esa sensación de ser partícipes del constumbrismo campesino impregnado en cada una de las páginas de "Los perros hambrientos" del escritor peruano Ciro Alegría. Sin embargo, aunque ahora ni mi mujer ni yo seríamos capaces de recordar más que someramente la trama de la novela, no podemos olvidar por su fidelidad, nobleza y valor, a esos perros nacidos, criados y crecidos en la inmensidad andina peruana, sin más norte que comer y servir al amo... mal comer y servir al amo hasta la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Güeso y Wanka eran sus nombres. Dos chuchos sin más raza que la que da la altura, el frío y la lucha por la supervivencia y sobre todo una soledad matizada por contactos breves, casuales y repetitivos siempre con las mismas gentes y los mismos perros, gemelos en necesidades, tristezas y circunstancias y ajenos todos, a las alegrías mundanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero como en esta oportunidad no es mi intención hacer un comentario del libro, ni menos un análisis como tampoco una crítica, iré directo al grano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando vivíamos en el precioso chalé de Villa Africana en la localidad venezolana de Ciudad Guayana, decidimos hacernos con un guardián que a la vez disfrutara del amplio jardín que rodeaba la vivienda y pusiera todo su caracter en defenderla, lo mismo que a nosotros, que ya éramos cinco. La guapa Iris, una amiga de mi mujer, nos dio un pastor alemán joven que rondaba el año, pero que venía con tan malas costumbres que se sentía mucho más cómodo dentro que fuera de la vivienda. Incluso, si estaba tres días en el jardín, esperaba al cuarto para filtrarse en la casa y vaciar de sólidos y líquidos el cuerpo en la sala, su lugar preferido. Decidimos devolver la dádiva a la pobre Iris que años después moriría afectada por un dengue hemorrágico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, como la necesidad de un perro protector seguía vigente, a los pocos días,, visitando al malogrado tío Alberto, el preferido de mi mujer, nos percatamos que tenía tal cantidad de canes, que no significaría para él ningún problema suministrarnos uno. Y el hombre, generoso, simpático, campechano y bonachón que tal era su carácter, quiso que nos lleváramos toda la última camada compuesta por cuatro machos y dos hembras, cada cual más horrendo y para no desairarlo en su entusiasmo, nos quedamos con una hembrita negra y un macho color miel. Tendrían las bestias un par o tres de meses y una fiereza tal -lo mismo que sus hermanos, padres, tíos y abuelos- que hubo que lacearlos y mantenerlos a distancia antes de meterlos en una jaula.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No nos costó bautizarlos... "Güeso" y "Wanka", aunque los nombres más apropiados hubiesen sido Gruñón y Gruñona, porque no dejaron de gruñir y enseñar amenazantes sus incipientes colmillos durante el trayecto de regreso a nuestra casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La historia de nuestros Güeso y Wanka, lejos de hablar de fidelidad, sumisión y servicio, podría resumirse en una serie de carreras, huidas, mordiscos.palos para apartarlos de sus presas, que solían ser las piernas de nuestros tres hijos. Entre medio de la convivencia bélica, no escuchamos ni un solo ladrido. Solo hubo gruñidos, miradas maléficas y cargadas de odio. Incluso al darles la comida debíamos ponernos guantes gruesos, pues solían confundir las manos con el pienso. también confundieron con su alimento al canario y al loro que no se salvaron ni por estar en altas jaulas, de su voracidad destructiva. Ni siquiera la dura caparazón de la tortuga pudo protegerla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar y al salir de casa, íbamos premunidos de un bastón y un botellón de agua para distraerlos y evitar su ataque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al poco tiempo de tenerlos, tres meses o así, &amp;nbsp;nos vimos precisados a tomar una decisión sobre su tenencia y lo que la aceleró es que estos chuchos, feos como ellos solos y peligrosos como ninguno, estaban tan centrados en su acoso a la familia que un día alguien que nació en mala hora, entró tranquilamente el jardín y se llevó en pleno día toda la colada que se secaba al sol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue una noche cuando tras varios intentos los laceamos y los amarramos en la parte trasera del todoterreno y me los llevé a una de las playas más alejadas de la casa del Río Caroní y en una zona oscura, no sin gran trabajo y riesgo, logré que se salieran del vehículo al que se aferraban como si supiesen que el abandono era su destino y regresé pitando a casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella noche cenamos en paz. La tranquilidad invadió la casa y los niños nos precedieron en ir a dormir. Se había acabado la peor pesadilla que jamás hubiésemos imaginado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, a la mañana siguiente, los gritos de los viandantes nos alertaron de que algo no iba bien y lo que no iba bien es que Güeso y Wanka habían regresado y mordían a cuanto peatón se aventurara a pasar cerca de la verja exterior que ellos mismos eran incapaces de franquear. No nos quedó, pues, más alternativa que con toda la precaución del mundo, dejarles entrar al jardín y sortear sus intentos por alcanzar nuestros tobillos e incluso, con los saltos que daban, nuestros glúteos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una semana tardamos en idear un nuevo plan. El listín telefónico de El Tigre, ciudad petrolera situada a unos 250 kilómetros tenía una clínica veter9naria, entre muchas otras, que daba hospedaje a los perros por viaje de sus amos o cualquier otro motivo, así es que concertamos cita para dejarlos una semana, tras la cual no pensábamos regresar. Viajamos hasta allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Qué perros más lindos, -mintió una joven y agraciada veterinaria en cuanto entramos con ellos atados de manos, patas y hocico, tarea en la que nos habían ayudado un vecino de apellido Rojas y su mujer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dimos nuestros nombres, dirección y teléfono, obviamente falsos y pagamos la semana anticipada, mientras la vterinaria nos recriminaba gentilmente la forma que habíamos atado a esos animalitos tan inocentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando nos marchábamos, no obstante, oimos a la profesional llamando...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Nectario, coño, corre! Ayúdame a controlar a estos monstruos...! ¡Corre, coño, que me matan!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo sé que por el tiempo transcurrido, ambos bichos deben estar mordiendo tobillos y culos en el infierno desde hace años, pero por si acaso, si usted se topa de frente con dos perros, uno color miel, y otra negra como la noche, de mediana estatura, contextura fuerte, orejas puntiagudas en permanente posición vertical, cola recta, también en posición vertical y los ojos cargados de odio y sangre... ¡Corra!... ¡Corra como alma que lleva el diablo!&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-6152695400200373106?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/6152695400200373106/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=6152695400200373106' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/6152695400200373106'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/6152695400200373106'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2011/10/los-perros-hambrientos.html' title='Los perros hambrientos'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-j_khukcwWFg/Totx9uvjLiI/AAAAAAAAF3k/rRcnjsNUM3w/s72-c/huesoywanka.PNG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-2157928730831545024</id><published>2011-09-19T18:31:00.001+02:00</published><updated>2011-09-21T00:32:50.307+02:00</updated><title type='text'>Un día fui mejor que Víctor Valdés</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-ugGIuuqE7rs/TnduRr3M3pI/AAAAAAAAFzk/XR2A3cB3Mfc/s1600/miequipo1.PNG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="246" src="http://2.bp.blogspot.com/-ugGIuuqE7rs/TnduRr3M3pI/AAAAAAAAFzk/XR2A3cB3Mfc/s400/miequipo1.PNG" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;De pequeño -y también de joven, (no debo ser modesto ni para lo negativo)- me encantaba el fútbol y no me perdía ningún fin de semana de ir al estadio. También me encantaba su práctica, aunque el astigmatismo hipermetrópico del que he padecido desde la cuna y negado quizás por qué motivos por mi padre que afirmaba orgulloso que yo tenía una vista de lince, me convertían no en el menos bueno sino en el peor sobre el terreno de juego, en aquellas escasas ocasiones en que faltaba algún compañero en el equipo y no les quedaba más opción que incorporarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día, no obstante, ideé la forma de jugar todos los encuentros -medio ciego desde luego que sí lo era, pero tonto no- y convencí a mi padre de que en el equipo necesitábamos la equipación completa, porque solamente teníamos las camisetas rojas que ya estaban viejas, desteñidas y ajadas. Así es que un día me aparecí en la reunión informal de los martes con aquella maravillosa dádiva condicionada a jugar completos todos los partidos. Lógicamente ante aquellas relucientes camisetas verdes -gris la del portero- pantalones blancos y medias blancas con listones horizontales verdes, la tentación era grande y el sacrificio de jugar con un chaval menos, que es como veían mi prersencia, asumible, así es que accedieron llevados por la ilusión y la emoción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En aquellos años del cine en blanco y negro y de la radio, el planteamiento futbolístico habitual era el 5-2-3, hasta que Suiza introdujo su famoso e ineficaz cerrojo con el 4-2-4, por lo cual mis colegas decidieron ponerme &amp;nbsp;como medio campista derecho, retrasando al delantero derecho para apuntalar mi posición. Lo cierto es que dio resultado en los marcadores porque no perdíamos, pero al decir de mis crecientemente enfadados compañeros, como a mí me pasaba el balón por detrás o por delante, así como por los costados sin que me enterara, era efectivamente como jugar con diez y debían buscar una solución. Y la solución fue adelantar al medio campo al defensa central y a mí ponerme en esa posición con la instrucción clave de que por ningún motivo me despegara del delantero centro, o sea que lo molestara, lo acosara y de ser necesario, le hiciera faltas para evitar su movilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Claro, yo era pequeñajo en edad y estatura y debía emplearme a fondo en la misión encomendada! y cada vez que un delantero centro se me aproximaba, yo venga a dar empujones y patadas y cuando el árbitro pitaba falta, los malparidos de mis compañeros le rodeaban airados no para protestar su decisión, sino para que me expulsara, que afuera hacía menos daño... Once penaltis provoqué en aquella posición, nueve de los cuales se convirtieron en gol... once veces me expulsaron, ocho a instancias de mis propios &amp;nbsp;compañeros. Todo ello sin contar la enorme cantidad de faltas próximas al área que propicié. algunas de las cuales llegaron también al fondo de la red.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día en reunión urgente, la plantilla decidió que la posición menos comprometida era la de falso delantero centro, porque adelante haría menos estropicios y que con la calidad goleadora de nuestros atacantes, con cuatro bastarían reforzando sin dejar descubierta la mitad del campo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Error de errores!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como yo debía permanecer adelante y en posiciones que no entorpecieran el juego de los nuestros, mi cuerpo comenzó a convertirse en un verdadero imán para los balones que iban a puerta y tras rebotar en mí, evité 37 goles en la portería contraria, otras trece choqué contra mis propios compañeros y dos, eché el balón fuera a portería descubierta, una de las cuales, aunque parezca mentira, se fue hacia arriba y hacia atrás, como en un cuarto de "chilena". Pero ya lo digo, resultaban casi milagrosos los rebotes del balón en mi espalda, en mi pecho, en mi culo, en la nuca, en mis testículos, o en la nariz, por lo que al decir de los míos, jugábamos con nueve y el equipo contrario que siempre se alegraba cuando me veía en esa posición, con doce... o hasta quince. ¡Qué sé yo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mas, esta pecualiaridad y la imposibilidad de echarme del equipo porque se quedaban sin equipación, hizo que uno de los chavales explicara que si yo era un imán para el balón, quizás ppniéndome en la portería pudiera sacar provecho de tal sinrazón..&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Y tanto! Porque todos los tiros contrarios daban en mi espalda, en mi pecho, en mi culo, en la nuca, en mis testículos o en la nariz y nnguno iba a parar al fondo de la red... "El portero de la potra" me llamaban y cada vez que el balón daba casualmente (porque, repito, yo no lo distinguía) en alguna parte de mi cuerpo, tanto mis compañeros como mis rivales, que no se lo creían, se descojonaban de la risa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero esto, como sucede con todo, un dia se acabó &amp;nbsp;En efecto, cuando comenzaba a convertirme en leyenda, me eché novia y cuando fue a ver un partido, al terminar estaba roja como un tomate y decidió cortar conmigo avergonzada y la depresión me llevó a dejar el fútbol para siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mucho tiempo después llegó a mis oídos el comentario de uno de los entrenadores de un equipo rival, que con el tiempo se convirtió en uno de los mejores del fútbol profesional:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Ese chaval no es que tenga suerte, sino que sabe estar bien situado".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Hombreeeeeeeeeeee!&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-2157928730831545024?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/2157928730831545024/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=2157928730831545024' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/2157928730831545024'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/2157928730831545024'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2011/09/un-dia-fui-mejor-que-victor-valdes.html' title='Un día fui mejor que Víctor Valdés'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-ugGIuuqE7rs/TnduRr3M3pI/AAAAAAAAFzk/XR2A3cB3Mfc/s72-c/miequipo1.PNG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-477304536863998805</id><published>2011-09-16T20:04:00.001+02:00</published><updated>2011-09-24T18:27:59.180+02:00</updated><title type='text'>De cómo el té se me atragantaba en la garganta</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-2eZzVe0cHOQ/TnOPo--heZI/AAAAAAAAFy8/OpqEVTJO-9Y/s1600/te.PNG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="302" src="http://2.bp.blogspot.com/-2eZzVe0cHOQ/TnOPo--heZI/AAAAAAAAFy8/OpqEVTJO-9Y/s400/te.PNG" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Hace muchos, muchísimos años tenía yo un buen amigo. ¡Vamos! Que hace muchísimos años tenía yo cantidad de amigos, delimitados por las diferentes épocas en las que se descomponen los años que suman medio siglo y dos lustros más 24 meses. Además, estaban señalados por los imprecisos límirtes que separan a los amigos de toda la vida (léase Jaime Hales y Sandra y Olga Garretón), los amigos íntimos de una época (Gabriel Valdivieso, por ejemplo, que es que el tiene que ver en este escrito) e infinidad de conocidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resulta que hace pocos días, a través de facebook -¡como iba a ser de otra forma!- me reencontré con Gabriel y 45 años después, a través de una demostración magistral de buena memoria, me preguntó algo que yo siempre pensé que había pasado desapercibido y era en relación al hecho de que yo nunca hubiese querido tomar el té en la hora de la merienda cuando iba como invitado a su casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ciertamente su interrogante me sonrojó un poco, porque quedó claro que la certidumbre que me acomopañó durante años de que había sorteado aquello con maestría, pues ya se ve que no... Es un poquito lo que les pasa a los políticos, que se piensan que detrás de sus palabras vacías pero cargadas de solemnidad y sus rostros adustos y serios, el mundo les toma por hombres íntegros y respetables, cuando lo cierto es que los vemos como unos vividores, sinvergüenzas y embusteros... en el mejor de los casos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;la cuestión es que cuando merendaba en su casa, se generaba al momento de tener frente a mí la taza de té (quien dice té, dice café con leche, chocolate o chocolate con leche) un drama tan intenso y una lucha interior tan despiadada y cruel que será difícil de entender para cualquier mortal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me explico. Entre mis muchas manías nacidas a la sombra de una familia mal estructurada que marchaba al compás de los recios tambores de guerra de mi abuela y se perdía el paso ante los clarines de contraataque de mi madrastra y que culminaba con la anarquía que generaban las desesperadas órdenes de retirada de mi padre, sometido más que ninguno a enfrentar la espada de una u otra, con la pared de una u otra también, cortando su retaguardia... Decía que entre mis muchas manías -como para no tenerlas en ese inestable ambiente hogareño- surgió una, y justamente en casa de Gabriel, como consecuencia de verme de pronto enfrentado a la paz de una familia que parecía no tener fisuras... ¡Perfecta, desde mi punto de vista!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y naturalmente, admirado la primera vez, por la paz que se respiraba, el cariño que se profesaban, el respeto que se percibía, emergió visceral el temor a romper una situación que se me antojaba ficticia,y frágil, acostumbrado como estaba a la permanente realidad de guerra fría, con reiterados rompimientos de hostilidades que se vivían en mi entorno... y... ¡Hombre! Que tampoco era yo un ente anormal que pudiera dinamitar el encanto de aquel hogar y de sus miembros... Pero ya mi propia inseguridad se inventaría algo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Y se lo inventó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue al momento de ir a coger la taza de té (multiplicada aquella situación por las incontables veces que fui a casa de Gabriel a merendar). ¿Y si al beber el líquido, pensé inopinada y estúpidamente, el sonido de la garganta al tragar rompe este maravilloso equilibrio?... ¡Pamplinas!, me dije. Pero ni pamplinas ni nada. El temor ya se había lanzado directamente a mis manos que al querer coger la taza dieron rienda suelta a un verdadero terremoto. Un parkingson transitorio se apoderó de ellas y por muchos esfuerzos sustentados en la razón que hiciera por controlar mis miembros, el fracaso fue rotundo y una tonta disculpa de que no quería té, terminó siempre por justificar el hecho. Y yo, tan tranquilo pensando que aquello -realmente sin importancia- había pasado por debajo de la mesa... De haber abierto el corazón para aclarar aquel detalle, estoy seguro que hubiese podido humedecer el paladar al degustar las delicias con las que la familia llenaba su mesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta certeza en la solución la constaté años después, en casa de los Toro, una familia muy parecida a los Valdivieso a una de cuyas bellas hijas pretendía. Al verme enfrentado a la taza de té, regresaron mis miedos y el temblor de mis manos. No obstante cogí la taza y me hice la promesa de que llegaría a mi boca aunque tuviese que salpicar mantel, pantalones y comensales, pero una parálisis en los brazos impidió trasladar aquella vasija de porcelana con asa. Tan inmerso en la tarea estaba, que no me percaté que mis movimientos y mi lucha eran observados por cada uno de los integrantes de aquella enorme y pía familia, además con ¡Con divertido regocijo! &amp;nbsp;Y no me quedó más remedio que explicar con mi proverbial delicadeza, educación y elegancia que "¡Coño, me suena la garganta al tragar, joder!"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el milagro se produjo y después de que aquellos añorados amigos de los años de universidad hubieron dejado de reir, cogí mi taza y desde entonces bebo mi café o té sin temor y sin sonido en la garganta&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-477304536863998805?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/477304536863998805/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=477304536863998805' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/477304536863998805'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/477304536863998805'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2011/09/de-como-el-te-se-me-atragantaba-en-la.html' title='De cómo el té se me atragantaba en la garganta'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-2eZzVe0cHOQ/TnOPo--heZI/AAAAAAAAFy8/OpqEVTJO-9Y/s72-c/te.PNG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-2846562140820137658</id><published>2011-09-14T21:55:00.000+02:00</published><updated>2011-09-14T21:55:25.222+02:00</updated><title type='text'>El viejo Casimiro</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-eTD3mW1wpF0/TnEGn6-Y7ZI/AAAAAAAAFyg/WeGWNyubACA/s1600/vecchiocasimiro.png" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="193" src="http://2.bp.blogspot.com/-eTD3mW1wpF0/TnEGn6-Y7ZI/AAAAAAAAFyg/WeGWNyubACA/s400/vecchiocasimiro.png" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;El viejo Casimiro, más específicamente las "Consejas y consejos del viejo Casimiro", ha sido uno de mis mayores logros periodísticos por su amplia difusión y por permitirme aplicar en esa crónica diaria la más amplia libertad de expresión que recuerde en mi vida profesional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1981 llevaba varios años apartado del ejercicio de la profesión, cuando una tarde me senté en la amplia mesa de mi estudio hogareño, cogí la misma máquina conque en 1965 había escrito junto a Jaime Hales nuestra "Literatura de gente joven" y la misma también con la que escribiría en 1985 "Un libro para leer sentado en la pceta" (el retrete) y me puse a divagar. Y esas divagaciones a manera de recuerdos casuales las apliqué a la mente de un anciano y así escribí sobre una vivencia personal referida a la semejanza de los ojos de un perrillo setter con los de mi primer rollete. Una vez terminado el trabajo que nada tenía que ver con la línea que seguirían mis escritos a partir de ese momento, convencido fantasiosamente que tendría cabida permanente en el para entonces principal diario del Estado Bolívar, El Expreso, decidí ponerle a la crónica un nombre permanente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De esta manera, apareció en mi mente la imagen de un viejo campesino, me inventé su procedencia, Mata de Totumo, recordé aquellos micro programas radiales que llevaban por título "Las consejas de Alejandro Casona", pensé que consejas encajaba con consejos y además formaban una buena combinación y sin pensarlo mucho dí forma a "Consejas y consejos del viejo Casimiro". Tres folios a doble espacio quedaron guardados en uno de los cajones de mi mesa y al día siguiente en mi trabajo, dibujé en un pequeño papel a un personaje pensando en lo que debía ser el "viejo casimiro", es decir. un hombre de pelo y poblados mostachos blancos, ataviado (aunque solamente era un dibujo del busto) con la tradicional vestimenta llanera venezolana, el liqui-liqui y un enorme sombrero de pelo'e guama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Olvidé mi escrito -el dibujo se quedó en algún rincón de mi despacho- hasta que volví a encontrarlo un par de semanas más tarde y lo dejé en la corresponsalía de El Expreso en Ciudad Guayana, a sabiendas de que con el prestigio del diario y la fama de sus colaboradores, allí, se quedaría guardado en un archivo &amp;nbsp;para siempre. Sin embargo, al día siguiente apareció muy destacado en la página de opinión lo que para mí desentonaba, pues no es lo mismo hablar del parecido de los glaucos de un perro con los de una eventual noviecilla, que opinar de política, economía o similares. Pero parece que gustó tanto que de la corresponsalía me avisaron que tenía a mi disposición un espacio semanal en página impar, fuera de la sección "opinión"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, durante dos meses me dediqué a escribir cuentos para el suplemento cultural del diario hasta que encontré el dibujito de marras. Incentivado por el hallazho hice un artículo de dos páginas referido irónicamente al gobernador del Estado, que significó, en cuanto fue publicado, que me ganara la antipatía de este político y de su partido, pero al mismo tiempo un prestigio desmedido, por el estilo. Desde entonces todos los jueves primero, y diariamente al poco tiempo, el "viejo Casimiro" que se extendió a todos los rincones de aquel país fue el objetivo de muchos políticos y gente pública que rogaban salir en sus líneas pese al tono sarcástico utilizado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las consejas me granjearon grandes amistades como la del Dr. René Silva Idrogo, médico, político, escritor y gobernador de Bolívar y enemigos a granel, tantos que recordar a uno sería discriminatorio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De lo que no puedo dudar en absoluto es de la absoluta libertad que disfruté durante los ocho años durante los que vio la luz. No obstante, al regresar a España, pese a su éxito inicial en Madrid, las tempranas y sorpresivas presiones políticas en cuyo entorno, dado el acento adquirido durante mi pasantía americana, me llamaban despectivamente "el argentino" acabaron con su existencia y el intento por publicarla en el modesto Diari de Terrassa de mi ciudad natal colisionó con un asombroso ""Podria ferir la sensibilitat dels lectors". O sea que en resumen, en esta Patria pequeña pero acogedora, Franco ha muerto pero sus usos siguen presentes en los medios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque como veis la historia del "viejo Casimiro" es simple, hoy le he recordado porque fue en septiembre de hace 30 años cuando le parí y la última, hace un par de años en un blog que ahora lleva por título El Blog de Ricardo Salvador, porque la situación de España no da cabida ni para sarcasmos ni ironías tan propias de mi vieja y añorada creación.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-2846562140820137658?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/2846562140820137658/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=2846562140820137658' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/2846562140820137658'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/2846562140820137658'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2011/09/el-viejo-casimiro.html' title='El viejo Casimiro'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-eTD3mW1wpF0/TnEGn6-Y7ZI/AAAAAAAAFyg/WeGWNyubACA/s72-c/vecchiocasimiro.png' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-6019302835193384659</id><published>2011-09-09T00:17:00.002+02:00</published><updated>2011-09-09T00:17:34.220+02:00</updated><title type='text'>Dueño de la vida y de la muerte</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-wSQ2RC2G3fs/Tmk--K9UG3I/AAAAAAAAFuM/b_i2ilOU1RQ/s1600/eleuterio.PNG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="327" src="http://2.bp.blogspot.com/-wSQ2RC2G3fs/Tmk--K9UG3I/AAAAAAAAFuM/b_i2ilOU1RQ/s400/eleuterio.PNG" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Si algún día quieres sentirte como un dios, te sugiero que mates a alguien. Es cierto que al principio, si estás contaminado por algún tipo de creencia religiosa o simplemente eres aprehensivo, te dará un poco de repeluz. Sin embargo, te puedo asegurar que a la segunda o a lo más a la tercera experiencia comenzarás a sentir una afición rallana en el vicio, acompañada por el placer -aunque solo sea sicológico, de ser el dueño de la vida y de la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mí, para que os voy a mentir, sentí temor aquel día en que estuve cerca de un sujeto maloliente y &amp;nbsp;estar tentado de darle en la cabeza con la llave inglesa con la que vanamente intentaba aflojar uno de los neumáticos del coche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"¿Le puedo ayudar?", me preguntó el desgraciado aproximándose con su cuerpo impregnado con la hediondez del sudor y el desaseo y tuvo además la desfachatez de corregirme y a más, de sugerirme que aquella tuerca no cedería sino con una llave de cruz. Me tembló la herramienta en la mano. Sí, sí, había cobrado vida propia ante la insensatez humana y me pedía a gritos caer con toda su fuerza sobre aquellos cabellos grasientos que le cubrían una cabeza que no estaría menos sucia. Quise dejarme llevar por las órdenes implícitas de la llave, pero... ¿sabéis que me contuvo?... La decencia, la limpieza, la higiene... Solamente de pensar que podía tocar a aquel hombre me retenía. ¡Dios mío!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sé que ese titubeo no fue más que una tontería que retrasó el placer que se siente al ver cómo se escapa la vida de alguien y que el honor de quitársela, de decidir como el Todopoderoso el momento preciso para hacerlo te da una infinita sensación de grandeza. Pero también desde ese instante supe que el goce delirante estaba al caer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Digamos que la ocasión se presentó propicia y me permitió mientras el estilete horadaba las carnes filamentosas de aquel desconocido anciano, cumplir con un cometido cristianamente humanitario. Y es que está claro como el agua...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...Caminaba por las calles de mi ciudad, atestadas siempre de gentes, animales cagando, coches echando humo y produciendo ruidos, ciclistas toreando las normas, señalizaciones y semáforos, motoristas circulando por la acera. En fin, caminaba dentro de lo que es la normalidad urbana y por entre una masa de seres briosa, ágil, estridente y anónima le vi. Era un anciano con su brillante cabeza manchada por unos pocos pelos canos, la piel cetrina y el caminar cansino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Qué lástima me dio! Si por cada diez de mis pasos, él y su bastón daban dos apenas. A la línea recta de mi cuerpo respondía el suyo con una interrogación en forma de joroba. Y además al pobre desgraciado al que por poca cosa parece ser que la Parca había olvidado, le temblaban ambas manos y como si todo lo anterior fuera aún insuficiente, el pobre viejo tenía reflejado en su arrugado rostro un semblante de mala hostia que no veas... ¡Como para no tenerla con esa edad y los achaques pertinentes!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando extraía de su espalda el estilete similar al que utilizaron para matar a la pobre Sissi, el hombrecillo -o mejor dicho, lo que quedaba de humano en él- se giró, me contempló con estupor, escondió sus pupilas tras sus párpados superiores y blancos como le quedaron los ojos, se desplomó para nunca más levantarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Qué pasada! Os lo juro... ¡Qué pasada!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no os penséis que el entusiamo fue de la magnitud que parece desprenderse de las letras precedentes. No. La sensación de hacer un favor a un moribundo le restó a la acción el morbo y el riesgo necesarios para este tipo de aventura tan impresionante, así es que quise intentarlo una vez más. Le aliviaría a un joven y animoso caballero, de la lenta y cruel espera en que se convierte la vida camino de la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De esta manera, un mes o algo así después de mi primera experiencia que podría calificar como de resultados de discreta alegría, se me presentó la segunda oportunidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue en casa de mi tío Eleuterio, solterón de unos cuarenta años, fuerte, risueño, borracho, algo pendenciero y mujeriego más de palabra que de hecho porque era un poco afeminado. Le había ido a visitar como lo hacía siempre, o sea casualmente, para disfrutar de una cena opípara, bien sazonada, exquisita como siempre en sus detalles y &amp;nbsp;precedida, seguida y también acompañada por licores y vinos de una calidad insuperables. Si no fuese porque podría pecar de subjetivo, diría que mi tío Eleuterio tenía los más finos caldos del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, que cumplidos los objetivos de los potajes sobrios y aromáticos y de la bebida profusa y variada, cogí un candelabro de plata cuya utilidad descubrí en aquel momento, pues siempre había reposado sobre una repisa sin velas que encender y estando el tío Eleuterio de espaldas, se lo asesté por la cabeza. Como había hecho el viejo, se giró y me observó con el asombro dibujado en sus glaucos, aunque sin deseos de doblar sus piernas, a pesar de que ya la sangre le cubría el rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Jesús! ¡Qué placer exagerado! ¡Qué delirio profundo! ¡El climax de la existencia, sin duda!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ni con uno ni con dos, el tío murió. Tuve que darle siete golpes en la cabeza para que al fin culminara entre sangre, gemidos y jadeos, la rica vida que la había disfrutado en el mundo. ¿Y sabéis qué? Pues me invadió un sentimiento infinito de felicidad por mi mismo que le había evitado al tío Eleuterio la nunca desechable posibilidad de que las cosas se le torcieran y dejara de ser feliz para morir años después como un desgraciado. Es más, me atrevería a asegurar que noté en el último reflejo vital de su mirada, un rayo de gratitud que rompía los límites de la temporalidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Qué bonito!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, miren ustedes como son las cosas, que &amp;nbsp;esa apetencia de una sensación delictiva que daría forma a un complejo y completo cuadro de omnipotencia, se esfumó a los pocos minutos, cuando el cuerpo yacente del tío Eleuterio, deformada su cabeza a fuerza de golpes de candelabro todavía no se había enfriado del todo y yo hacía la colada para librar mi ropa de las feas manchas que suele dejar la sangre al secarse. Paralelamente también se esfumó la euforia, porque, deduje, al ser el tío Eleuterio el primo de mi madre que Dios tenga en santa Gloria, la cosa quedaba en familia y no corría el riesgo de que la policía fuese a inmiscuirse en asuntos privados. Es decir que la idea de huir, esconderme, evadirme que daban sabor a mi nueva afición se evaporaba a la par que lo hacía el interés de unos agentes desmotivados por algo que incumbía únicamente al sagrado círculo familiar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estuve otras cuatro semanas articulando planes y limando las estrías e impurezas que pudieran presentar. Era necesario evitar en el siguiente agraciado todo atisbo de sentimientos, amistades, parentescos y detalles que alterasen la sublime perfección de un Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con las ideas bien claras, una noche, a la salida del bar, me encontré a la elegida. Era según lo previsto, una chica mona, más bien alta y espigada. Bien vestida, mejor maquillada y dulcemente perfumada.&lt;br /&gt;Para esa ocasión había comprado una pequeña pistola del 22 y tras asegurarme que no era una golfa cuya condición convertiría el favor en una venganza de la humanidad decente contra el perverso y pervertido ambiente del sexo sin amor ni sentimientos, le metería una bala entre ceja y ceja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me acerqué, le pregunté para descartar el pecado remunerado de la carne, cuánto me cobraba por un rato y me dio tal bofetada que dejaba su virtud más que demostrada y gozoso ante tal oportunidad, me llevé la mano al bolsillo en pos del arma, pero la muy perra se puso a chillar y a decir tonterías y tres fornidos sujetos, porque no menos habrían podido reducir la fuerza de mi probada hombría, me sujetaron hasta que llegó la policía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me acusaron los ignorantes que siempre he tenido por tontos, de haber agredido de palabra a una dama, por lo que no me dejaron más remedio que narrarles que debía probar primero su virtud antes de enviar un ángel nuevo al Creador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo mismo le conté luego a un igual a Dios en un juzgado. Permanecía el individuo ceñudo y cabizbajo mientras le repetía lo que ya había dicho a la policía, hablándole de la media decepción que me había provocado la muerte del tío Eleuterio "al que por ser familia poco interés en esto puede tener su señoría", me disculpé y lo del anciano cuyos dolores y achaques alivié con un certero estiletazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y estuvo el igual a Dios más comprensivo que los crueles policías que no hicieron previamente más que golpear mis partes pudentas con toallas mojadas y me dio la razón en todo, tanto que seguramente enterado de mi situación de paro, decidió proveerme de forma gratuita durante un par de años -que lo que usted ha hecho no da para más, explicó- de techo digno y comida equilibrada, que aunque no era como la del finado tío Eleuterio, tenía sabor y sal, que los médicos enemigos declarados de las empresas salinas, siempre me han prohibido, pretextando mi tensión.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-6019302835193384659?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/6019302835193384659/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=6019302835193384659' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/6019302835193384659'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/6019302835193384659'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2011/09/dueno-de-la-vida-y-de-la-muerte.html' title='Dueño de la vida y de la muerte'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-wSQ2RC2G3fs/Tmk--K9UG3I/AAAAAAAAFuM/b_i2ilOU1RQ/s72-c/eleuterio.PNG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-7372309857894619561</id><published>2011-08-26T12:18:00.000+02:00</published><updated>2011-08-26T12:18:15.699+02:00</updated><title type='text'>El pene pecador</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-2usdnrnDO2c/Tldy2tDxIWI/AAAAAAAAFs4/FkaprKfOrVc/s1600/perrito.PNG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="273" src="http://2.bp.blogspot.com/-2usdnrnDO2c/Tldy2tDxIWI/AAAAAAAAFs4/FkaprKfOrVc/s400/perrito.PNG" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Cuando era muy pequeño pero con la edad suficiente según la ley para comenzar a amargarme la vida en el cole, &amp;nbsp;fui por primera vez a clases, no sin antes soltar ese día un berrinche histórico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era pequeño, repito; lo suficiente como para que los curas no desviaran su atención sobre el peligro de que un curso mixto de cinco años como edad media, pudiese desviarse hacia una indeseable bacanal u orgía sexual pero no tanto como para pensar que ya estábamos en edad de comenzar a asimilar tonterías como palitos, circulos, líneas verticales y horizontales y todo eso que formaba parte de un mundo de aburrimientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todavía me acuerdo de algunos de esos primeros nombres que identificaban a niños y niñas, con muchos de los cuales llegué a hacer buenas migas y a otros, simplemente a aborrecer. La sociabilidad humana comienza a perfilarse en los primeros estadios de la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran tiempos en &amp;nbsp;que al Gerard, al Didac o a la Carmeta debíamos por imperativo legal llamarles Gerardo, Diego o Carmencita, so pena de un buen sopapo en la boca o un reglazo en la palma de nuestras tiernas manitas. El padre César Murillo, un tiarraco enorme al que su negra y brillante sotana le venía pequeña, por madrileño y fanático del Caudillo era el que con mayor vehemencia defendía el uso del idioma cristiano en los nombres, por lo cual le obedecíamos y llamábamos al Gerard, al Didac o a la Carmeta, como él quería, o sea Gerardo, Diego y Carmencita, pero además, simplemente por joder, lo que también se aprende a tempranas edades, llamábamos a Montserrat, Monte Serrado para irritación del religioso y divertimiento de la niña que detestaba a aquel remedo de pingüino obeso y antipático.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquellos días de aburrimiento dentro de unas aulas en las que siempre rezábamos lo mismo, cantábamos lo mismo y recitábamos lo mismo, se convertían en las horas de patio en una juerga vigilada por media decena de ojos adustos &amp;nbsp;estratégicamente situados para evitar agresiones, conatos de violencia o algún atisbo pecaminoso de prematuros roces sensuales entre niños y niñas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ocasiones el salón se convertía en un centro lúdico, cuando nos daba clase de Sagradas Escrituras la cariñosa seño Benita, que nos contaba cuentos y enseñaba juegos. A la seño Benita que se ganó mi corazón enseñándome a hacer un perro con un rectángulo y un triángulo, dejamos de verla a mitad del curso &amp;nbsp;y según Carles (Carlos para el padre César) que era sobrino del padre Bartolomé, la habían echado del cole porque la habían sorprendido en los lavabos de las profes besuqueándose con la madre Piedad que trabajaba en la cocina y a la que tampoco vimos nunca más. Nosotros encontramos bien que echaran a la seño Benita porque era un pecado horrible besar a la Madre Piedad que era fea como el demonio, pero no entendíamos por qué también habían echado a la Madre Piedad que había besado a la seño Benita que era muy guapa. Sin embargo, antes que el tema pasara al olvido, la Nuria que lo sabía siempre todo nos explicó que no era cosa de belleza o fealdad, sino de perversión y como no teníamos ni puta ides de qué era perversión, nos quedamos tan tranquilos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque de aquellos años todos los recuerdos son vagos, ha quedado grabado como una isla el caso de Germán del que todos nos reíamos guiados por aquella inconsciencia infantil que nos hace aparecer como punzantemente malos a los ojos de quienes saben controlar sus actos. Lo que pasaba con Germán es que el pobre no carburaba bien y en todo iba mil kilómetrois por detrás del grupo. No sabía dibujar, la cara la tenía siempre llena de mocos y si se daba el caso y reíamos de algo, él reía cuando el último "ja" estaba ya olvidado y entonces nos descojonábamos de la rida, pero de él y cuando dejábamos de hacerlo, él comenzaba a reire hasta que mucho rato después percatándose gracias a alguna posible grieta que permitía que le asomara alguna luz, se echaba a llorar y nosotros, vuelta a las risas. Cuando eso sucedía, los padres Bartolomé, Fernando y la seño Benita primero y el padre Amadeo después de que la echaran, nos castigaban, aunque el padre César que llamaba siempre tonto a Germán, le castigaba a él&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue aquel un año hermoso en cuanto a la sociabilidad y aprender las primeras normas de disciplina lejos de casa, pero al terminar aquel primer curso, nosotros, los chavales, menos el Germán y dos que se fueron a otra ciudad, seguimos en el mismo cole, pero las niñas tuvieron que irse a uno de monjas cercano. Fue la Nuria que era la enterada de estas cosas quien nos explicó gráficamente la razón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los chicos, nos dijo, pecan con su pilila y al mismo tiempo hacen pecar a las chicas y por eso nos separan, para que sigamos siendo santos y fue entonces cuando me enteré -o al menos eso me parecía haber entendido- que mear era pecado porque no para otra cosa utilizaba yo mi polla y al menos durante un par de años estuve sorprendiendo a mi cura confesor, el padre Martín, iniciando mi listado de pecados por orden de importancia, reconociendo con profundo arrepentimiento de que a pesar de que intentaba evitarlo, cometía el abominable pecado de mear....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Qué tiempos aquellos!&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-7372309857894619561?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/7372309857894619561/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=7372309857894619561' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/7372309857894619561'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/7372309857894619561'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2011/08/el-pene-pecador.html' title='El pene pecador'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-2usdnrnDO2c/Tldy2tDxIWI/AAAAAAAAFs4/FkaprKfOrVc/s72-c/perrito.PNG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-5325945766624289127</id><published>2011-07-27T23:46:00.003+02:00</published><updated>2011-07-29T18:36:38.774+02:00</updated><title type='text'>Un día comencé a vivir</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-2PVbUUL8VIY/TjCHNysbh7I/AAAAAAAAFnk/1IZ8xXs6A-k/s1600/coro.PNG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="251" src="http://2.bp.blogspot.com/-2PVbUUL8VIY/TjCHNysbh7I/AAAAAAAAFnk/1IZ8xXs6A-k/s400/coro.PNG" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Hace poco cumplimos Norma y yo 35 años de casados y aunque parece toda una vida, es decir, se llega a tener la sensación de que no hay un "antes" en nuestras existencias, o sea que siempre hemos sido una pareja y los hijos &amp;nbsp;han estado en todo momento ahí, lo cierto es que en esta historia de amor, como en todas las historias sea cual sea su signo, existe una prehistoria que no es otra que la conformada por aquel período que comprende desde la pubertad hasta que comienzas a sentar cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y lógicamente también tengo esa prehistoria durante la cual me enmaoré casi de cada falda que se cruzó por mi camino, donde cada sonrisa hermosa me hizo soñar, y fantasear cada caricia casual. Sin embargo, pocos nombres lograron alcanzar el pico que como frondosa isla emergía sobre aquel mar embravecido de una juventud que se movía entre la tradición conservadora y la irreverencia más encarnizada -mi amigo Jaime Hales logró encauzar ese remolino desbocado contenido apenas por una oportuna timidez-. Así, &amp;nbsp;la preciosa Claudia Barraza, &amp;nbsp;mi primer gran y efímero amor, enarboló los emergentes estandartes de un amor que me dejó tan marcado, que debieron pasar dos años, que en tiempos de impaciente juventud se antojan como dos largos siglos, antes de dar cabida a un nuevo corazón. Mientras tanto Vicky Harris, la futura Miss United Kingdom y Primera Finalista del Miss Mundo, encarnó durante un tiempo la amistad romántica, ingenua, pasiva y entregada, la novicia Carmencita, el deseo contenido y las promesas sin deseos de cumplir, y la rabiosamente guapa Maite, sensual, sexy, artificialmente descarada y en realidad tradicional, llenó de sueños mi cabeza y de erotismo el corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día entró Kuky, un torbellino de pasión, guapa, coqueta, lista, intranquila, intransigente, infiel y cariñosa. Agitaba las segundas aguas en mi vida. y con ellas traía el reencuentro de la razón con el amor. Una razón, no obstante impregnada con matices de muy distintas gamas de locura. Aquel sentimiento huracanado con altibajos radicales, fue muy difícil de seguir y el esfuerzo por hacerlo, lo convirtió de pronto en brisa y en un día calmo todo se acabó. Y con la misma calma entró con fuerza la amistad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La relación amistoso-fraterno-estudiantil-laboral con mis queridas mellizas Sandra y Olga, se desarrolló con pasiva intensidad y vehemente dependencia. Fue al mismo tiempo autodefensiva y excluyente y marcada por ese inmenso amor oculto que me postraba sin postrarme a los pies de Olga. Era un amor que se filtraba junto a la negación; un amor secreto que evitaba las miradas que pudieran delatarle. Un amor, asimismo, probablemente jamás compartido. Un amor, en definitiva, amparado en la amistad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y mira tú por donde, una prehistoria tan bonita tenía que joderse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día, de la noche a la mañana, me gustó una chica guapísima que vi en el autobús. Casualmente en la tarde cantó en el festival que animaba junto a las mellizas y al otro día, como un idiota sacrifiqué la amistad con mi amor secreto y su hermana y embobado por la juvenil belleza y simpatía de Verónica, nos juramos sin pensarlo, amor eterno y un año después... ¡La gran cagada!... nos casamos... Diecisiete añitos tenía la moza, 22 este tontorrón. A los doce meses, ya con el amor menguado, el arrepentimiento pugnando por expresarse y aniquilada la pasión por mil horas de lujuria y sexo, nos dimos el "sí quiero" en el Registro Civil. Ese mismo día lo daba también mi querida Ximena, una catalanita guapa, comprensiva y hermosa con quien de tanto en tanto me enrollaba en momentos de pasión sin compromiso. Se casaba con un chaval cuyo parecido con Omar Shariff la había encandilado. Me preguntó si estaba contento y le dije francamente que no y al yo preguntarle lo mismo, solo sonrió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro año resistimos en una relación que ni siquiera intentó mantener las apariencias y otro más sin relación, pero marcado por un período anárquico de mucho sexo sin amor y remunerada pasión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y un día apareció Norma... y comencé a vivir.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-5325945766624289127?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/5325945766624289127/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=5325945766624289127' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/5325945766624289127'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/5325945766624289127'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2011/07/un-dia-comence-vivir.html' title='Un día comencé a vivir'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-2PVbUUL8VIY/TjCHNysbh7I/AAAAAAAAFnk/1IZ8xXs6A-k/s72-c/coro.PNG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-3135976493635135635</id><published>2011-07-25T16:15:00.001+02:00</published><updated>2011-07-25T16:16:28.713+02:00</updated><title type='text'>La del bombero, una profesión admirable para gente valerosa</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-KGAPvO3aSLs/Ti16ZQw3fzI/AAAAAAAAFnY/ZPkTjytj8vA/s1600/casco.PNG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="210" src="http://3.bp.blogspot.com/-KGAPvO3aSLs/Ti16ZQw3fzI/AAAAAAAAFnY/ZPkTjytj8vA/s400/casco.PNG" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Cuando era pequeño, cinco o seis años, pasábamos nuestras vacaciones en casa de mi tía Ciprianita (Prini para los amigos y amigas y mal nacida para los clientes de la única verdulería del pueblo, por los precios que se permitía por la falta de competencia) y se celebraron las fiestas patronales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Huy qué colorido! ¡Caramba cuántas luces! ¡Diantres con el jolgorio. Todo eran luces de colores, risas, muñecos de trapo y juguetes de hojalata, un tiovivo pequeñajo y una noria gigantesca y muchas cosas más...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...tantas, que el sábado por la noche la banda del cuartel del pueblo de al lado, irrumpió por la calle principal con sus cascos prusianos y detrás de ellos les seguían los soldados y en una tarima sonrientes les saludaban el alcalde vestido con su camisa negra y americana blanca, el coronel del regimiento con uniforme verde oliva y pingajillos colgantes de colores por todo el pecho y un chapiri de legionario con borla amarilla espantando las moscas de su nariz. Estaba también don Aurelio Rodríguez de Montes de Oca, Comandante del Cuartelillo de la Guardia Civil, que solía jugar a la petanca con mi padre, pero que cuando estaba con el alcalde y el coronel fingía no conocerle. Además, muy vestidas, guapas y perfumadas les acompañaban sus esposas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de la banda y los soldados, desfilaron un grupo de señores que vestían como el alcalde camisas negras debajo de americanas blancas y detrás de ellos muchos chavales solo con camisas negras y más atrás de ellos, un montón de señoras todas de negro, tocadas con mantillas que seguían a don Segundo, el cura del pueblo y a la virgencita de la Tolerancia a la que había tocado años antes con sus propias manos doña Carmen, la mujer del Caudillo para mayor gloria de la estatua.Detrás de todos ellos venían quienes inspiraron esta historia, es decir los bomberos, que lo hacían en correcta formación con guerreras color verde esmeralda y charreteras doradas que parecían mariscales. Sus grandes cascos negros con ribetes también dorados, les daban aspecto de centuriones romanos y el último de la fila de los bomberos, fue mi perdición. Era un niño más o menos de mi edad uniformado como los mayores lo que me causó una honda e indisimulable envidia y un casco que desde ese momento ambiciconé como el tesoro más caro y querido del mundo. Y, para que veais que mi espíritu pese a envidias y ambiciones, es desde la cuna escencialmente noble, sentí que aquel chavalillo que desfilaba horriblemente mal, era el mismísimo hijo de Dios y le admiré con devoción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero dejemos la retórica para otro momento más solemne. Debo confesar que lo que de veras admiré fue el casco del niño que encajaría a la perfección en mi cabeza y con mi estampa y belleza innatas, y con él puesto la gente sin duda me habría confundido con el propio César del gran Imperio Romano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella noche, absorvidas por la oscuridad las fanfarrias festivas, no hice más que pensar y ambicionar aquel casco puesto equivocadamente sobre la testa de aquel crío anónimo y a la mañana siguiente, con apenas descanso en mi infantil humanidad, comencé a atosigar a mi paciente madre conque yo quería un casco igual al de aquel niño y cada vez que se lo decía, me repetía que sí, que ya lo compraría. En la noche y sin tener aún el casco, urdí incluso un complot para secuestrar al pequeño y quedarme con su casco de bombero, pero fue durante las breves averiguaciones que descubrí que era sobrino de don Aurelio Rodríguez de Montes de Oca, el comandante del Cuartelillo y que ya se había ido a la capital por la mañana... ¡Fue un terrible trago amargo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguí pues a manera de cruel letanía exigiendo a mi madre un casco como el del niño y por la noche, después de estar toda la tarde fuera, llegó mi linda madrecita con una caja del tamaño del cascio de bombero. Sin agradecerle su bondad, me avalancé sobre el paquete, rompí el papel y la caja y... ¡Menos mal que no se lo agradecí!, porque lo que había dentro era un casco de bombero de cartón piedra rojo y blanco que malamente encajaba en mi cabeza &amp;nbsp;y horas después, al irme a la cama, aún lloraba amargamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mas, amigos míos, transcurrida otra jornada, me dejé llevar por la codicia al saber que el vecino de mi tía Ciprianita, don Armando, era bombero de verdad y que llevaba siempre el casco en el asiento trasero de su Mercury del 47. Cogí pues el mío, me aproximé cautelosamente al coche que como era usual por aquellos tiempos a falta de cacos, tenía las ventanillas abiertas y le dí el cambiazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Corrí hacia mi cuarto, me puse aquel casco de bombero de verdad, menos brillante y más usado que el del niño y en el que cabían dos cabezas o más como la mía, pero debo confesarlo, me sentí dichoso. Me imaginé mientras me miraba en el espejo, desfilando como un bombero grande, admirado por mis padres, y la linda Elenita a la que le faltaban dos dientes delanteros, pero que no me hubiera importado casarme con ella para jugar al bombero y la quemada... Y mientras soñaba despierto, oí la sirena del tototerreno de la benemérita que se acercaba, me asomé luego a la ventana y ahí al lado del coche estaban don Armando que sostenía mi birria de casco de cartón piedra en una mano y don Aurelio y dos guardias más, con sus tricornios puestos con chulería, trinchándose de la risa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aclarado pocos minutos después el caso calificado como una niñería de la que todos se reían, mi madre me dio un cachete en la cara, mi padre dos en el culo y don Armando me soltó tal hostia, que todos dijeron que me la tenía bien merecida, que aún hoy le odio con rencor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y como colofón a la desgracia, mi madre echó a la basura mi humilde casco de bombero rojo y blanco de cartón piedra, con el que me hubiese conformado.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-3135976493635135635?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/3135976493635135635/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=3135976493635135635' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/3135976493635135635'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/3135976493635135635'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2011/07/la-del-bombero-una-profesion-admirable.html' title='La del bombero, una profesión admirable para gente valerosa'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-KGAPvO3aSLs/Ti16ZQw3fzI/AAAAAAAAFnY/ZPkTjytj8vA/s72-c/casco.PNG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-2495242015606660579</id><published>2011-07-21T20:07:00.004+02:00</published><updated>2011-07-21T20:26:45.869+02:00</updated><title type='text'>Y me llaman loco</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="390" src="http://www.youtube.com/embed/7HuIaMBjs7k" width="480"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé si a raíz de mis comentarios en blogs como este o lo que escribo a través de mis libros, lo cierto es que hay un círculo creciente en mi entorno que me califica sin pudor y menos motivos, como grillado, demente, ido, orate, loco y eso que soy de lo más normal...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Ay, si esos desalmados calumniadores me conociesen!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Verían en esta humilde y discreta persona, baja de estatura, pero de una altura ética y moral enorme, a un ser introvertido, tímido, respetuoso de leyes y deberes, taciturno, poseedor de una bondad inconmensurable, confiable, leal, aficionado al futbol desde aquella silla rinconera a la que me destierra mi numerosa y cómoda familia que ocupa los sitios preferentes para ver la tele, y moderado amante platónico de Ashley Green en su faceta de inmortal vampira en la saga de Crepúsculo. O sea que podrían contemplar en mí al ejemplo más preclaro de lo que es el equilibrio físico, psíquico y emocional...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De mi cordura puesta a prueba y superada dan fe aquellos fríos días de invierno en que vivía en un sobrio y adecuado hotelito de las Ramblas a fines de los sesenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por aquel entonces, alguien que seguro que no tendría nada mejor que hacer, echó a correr el rumor. y ya se sabe que los rumores crecen, de que había visto pasearse de madrugada por los pasillos, al mismísimo monje loco y yo, lo cierto, es&amp;nbsp;que&amp;nbsp;aunque cada día poco antes de las primeras luces del alba, me iba a hacer aguas menores y una que otra vez, también mayores a uno de los baños comunes que había en la planta ,os lo juro por la venerada y venerable alma inmortal de mis ancestros, que jamás vi nada. Sin embargo los atemorizados comentarios de los huéspedes que iban y venían no decrecían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Opté pues, por poner orden en el lugar. Cogí a partir de una mañana, un viejo crucifijo de bronce que me había regalado mi buena abuela para protegerme de brujas, demonios y duendes donde los hubiese, así como el viejo misal de tapa de nácar blanco conque había hecho mi Primera Comunión y protegido del frío como siempre por mi infaltable sotana de lana azul único vestigio de mi fugaz paso por el seminario meses antes y que me servía de albornoz, con una amplia capucha además, que resguardaba mis orejas de los sabañones y comencé a recorrer los pasillos de cada planta rezando el padre nuestro en latín, con voz segura y sonora, que era la misma que utilizaba para entonar una canción &amp;nbsp;lo más parecida posible a música sacra y la única que me sabía. Era una que decía&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Por favor no pisen las flores,&lt;br /&gt;por favor no las pisen más"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero mi anónima acción no tuvo el efecto deseado, porque aunque los aterrorizados gritos que escuchaba durante mis trayectos cada mañana aún oscura, eran testigos de lo que mis ojos no atinaban a contemplar y mi razón por naturaleza rechazaba, vino un día un cura a consagrar -que no a exorcizar- al hotel y nos echaron a todos a la calle a buscarnos la vida -aproveché entonces para alquilar una sencilla casita cercana al mar- . Tiempo después supe que aquel "monje loco", no era sino el espíritu justiciero de San Cirilo del Perpetuo Socorro que con su presencia había querido denunciar que aquel encantador hotel de las Ramblas, estaba regentado por una familia de "rojos", que fueron en justicia divina, a parar con sus huesos a la más pútrida, húmeda y fría mazmorra de La Modelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Yo loco?...¡Y una mierda!&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-2495242015606660579?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/2495242015606660579/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=2495242015606660579' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/2495242015606660579'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/2495242015606660579'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2011/07/y-me-llaman-loco.html' title='Y me llaman loco'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/7HuIaMBjs7k/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-1909689348732920325</id><published>2011-07-15T16:53:00.000+02:00</published><updated>2011-07-15T16:53:00.746+02:00</updated><title type='text'>El día que quisimos decapitar al pobre Osvaldo</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-MitSV5D3ifI/TiBUQOB9fXI/AAAAAAAAFl8/b18i05GGsJo/s1600/cerca.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="240" src="http://2.bp.blogspot.com/-MitSV5D3ifI/TiBUQOB9fXI/AAAAAAAAFl8/b18i05GGsJo/s400/cerca.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;¿No os pasa a vosotros que habéis tenido un amigo de la infancia del que recordáis claramente su nombre y con suerte, solamente una anécdota que ayuda a dar un difuso poerfil de su imagen? Es lo que me pasa con Osvaldo Torres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Osvaldo era un compañero de clase durante mis tres primeros años escolares. Además vivía muy cerca de mi casa, aunque a decir verdad, no compartíamos mucho la vida fuera del colegio, porque quien llenaba completamente la casilla de la amistad era la dulce y rubia vecinita, Ana María.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cosa es que de esos tres años de compartir aula con el chaval y seguramente también mucho más de algún trayecto entre la casa y el cole y el cole y la casa, solamente guardo un recuerdo claro, aunque opaco en las circunstancias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estábamos un grupo de tres o cuatro chavales frente a la cerca de madera que protegía el jardín de su casa y no sé por qué, aunque saberlo sería hilar demasiado fino., al propio coleguilla se le ocurrió un juego de lo más estrafalario que consistía en meter y sacar la cabeza por los huecos de la cerca la mayor cantidad de veces y comenzó él y metió la cabeza y se le quedó atascada a la primera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de esta imagen que conservo tan clara en mi mente, ocurrieron algunas cosas que se difuminan y que apenas alcanzo a rescatar para contaroslas. El toque de genialidad lo aportó Juan Carlos que propuso que le cortáramos la cabeza y que después se la pegásamos cuidadosamente con cola para que su madre no lo notara, aunque más práctico fue Aníbal que sugirió que en lugar de la cabeza, cortásemos la madera, que le haría menos daño. Su madre chillando, Osvaldo llorando y nosotros corriendo fue el colofón final e impreciso de una historia que aunque simple y sin importancia, también forma parte de mi vida.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-1909689348732920325?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/1909689348732920325/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=1909689348732920325' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/1909689348732920325'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/1909689348732920325'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2011/07/el-dia-que-quisimos-decapitar-al-pobre.html' title='El día que quisimos decapitar al pobre Osvaldo'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-MitSV5D3ifI/TiBUQOB9fXI/AAAAAAAAFl8/b18i05GGsJo/s72-c/cerca.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-1455154155336992284</id><published>2011-07-13T17:49:00.000+02:00</published><updated>2011-07-13T17:49:02.296+02:00</updated><title type='text'>SI NO ACERTAMOS EN LA PREDICCIÓN DE SU FUTURO, LE DEVOLVEMOS DIEZ VECES LO QUE NOS HAYA PAGADO</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-rqZe_b5WTy4/Th2-aMK2hjI/AAAAAAAAFlo/pxK97c5hD-Q/s1600/ocaso.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="247" src="http://2.bp.blogspot.com/-rqZe_b5WTy4/Th2-aMK2hjI/AAAAAAAAFlo/pxK97c5hD-Q/s400/ocaso.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;En esta ocasión y después de un prolongado silencio, he decidido escribir y como no tenía nada en mente, he considerado oportuno dar un breve cursillo a quienes aspiren a ser videntes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comenzaré por decir que esto de las artes de predecir el futuro es una cosa seria, tanto, que hay mil formas de hacerlo, por ejemplo las líneas de las manos, las cartas -españolas, tarot, egipcias, sirias, gitanas, etruscas, etc.-, la borra del café, las piedras, la orina fresca, la sangre de una gallina joven recién degollada, la videncia innata, la videncia a través de los ángeles... &amp;nbsp;En fin, que hay muchas formas, pero un solo resultado que al final si fallas tienes que usar toda tu artillería verborréica para justificarte y no perder clientes y si aciertas, quedas como un rey... Por algo en eso de la videncia la tasa de error es de un cincuenta por ciento, lo que automáticamente te da una tasa de aciertos de la mitad de lo que dices... ¡Vamos que es como lanzar una moneda al aire!... Cara o cruz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respecto a esto, tenía en mi "hora de las brujas", una sección inolvidable del programa radial "La hora del ensueño y del amor", a una entre otras brujas, que se llamaba Mari Carmen quien, como las otras, tenía unos minutillos para atender llamadas telefónicas en antena. Pues bien, esta tarotista -ese era su sistema de adivinación- no tenía ni pijotera idea de leer las cartas, por lo que recurría con un laconismo enervante, al menos para un programa radial que necesita de mucha cháchara, a un magistral sistema, no exento de la más genuina e ingenua franqueza... Me explico gráficamente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oyente: Mari Carmen, soy Natalia de Caranachel y me gusta un chico que se llama David... ¿Crees que voy a terminar saliendo con él?&lt;br /&gt;-Mari Carmen: Cincuenta poor ciento de probabilidades que sí, cincuenta por ciento de probabilidades que no..&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O, en otro sentido:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oyente: Hola, Mari carmen. Mi nombre es Javi y te llamo desde Toledo... ¿Tú crees que conseguiré tranajo para el otoño?&lt;br /&gt;Mari Carmen: Cincuenta poor ciento de probabilidades que sí, cincuenta por ciento de probabilidades que no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo sorprendente del caso es que si Natalia comenzaba a salir con el chico o Javi conseguía su trabajo, recomendaban a Mari carmen como la mejor del mundo y así, en la misma proporción que perdía la fidelidad de quienes no lograban sus objetivos, los que sí, la recomendaban como si fuese la quintaescencia de la perfección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hubo en el programa otras brujillas, Rosa y Angela me vienen a la mente. Mística y excelente conversadora la primera, tanto que lo mala vidente que era lo compensaba con sus historias de ángeles y simpática y charlatana nata la segunda, no acertaba ni una, pero llenaba de esperanzas a sus interlocutores, que es lo que en definitiva buscaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque eso sí tienen las artes adivinatorias. Si dices al consultante lo que te indica el sentido común o la intuición o le das la respuesta literal de las cartas, te morirás de hambre. Lo que tienes que hacer es darle a tu cliente, lo que &amp;nbsp;quiere y lo tendrás como tal durante muchos meses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por ejemplo, si consideramos que el consultante suele ser una persona con una notoria baja estima, inseguro y que apela a nosotros después de haber perdido las esperanzas, no necesitará que le digamos la verdad "olvídate de esa persona... el trabajo no se vislumbra por ninguna parte", sino más bien que nos convirtamos en un apéndice importante de sus sueños... (¡Caramba! Qué bien te veo con esa persona... Deberás tener un poco de paciencia, pero tus angustias se verán compensadas y si el tema es laboral... ¿Sabías que ese será el mejor trabajo de tu vida? Veo buenos compañeros, amistades, mucho dinero y... alguien muy importante en tu vida -y matas dos pájaros de un tiro-. Eso sí, añádele siempre la coletilla "Deberás tener un poco de paciencia, pero tus angustias se verán compensadas", para darte tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final, piensa que el oficio del clarividente es como la profesión del economista. Ambos se la pasan la mitad del tiempo haciendo previsiones a futuro y la otra mitad explicando los impodenrables que han podido ocasionar una leve desviación de las mismas, o sea su supina ignorancia sobre lo que está por venir&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-1455154155336992284?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/1455154155336992284/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=1455154155336992284' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/1455154155336992284'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/1455154155336992284'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2011/07/si-no-acertamos-en-la-prediccion-de-su.html' title='SI NO ACERTAMOS EN LA PREDICCIÓN DE SU FUTURO, LE DEVOLVEMOS DIEZ VECES LO QUE NOS HAYA PAGADO'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-rqZe_b5WTy4/Th2-aMK2hjI/AAAAAAAAFlo/pxK97c5hD-Q/s72-c/ocaso.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-131286067657524029</id><published>2011-06-14T19:15:00.000+02:00</published><updated>2011-06-14T19:15:15.844+02:00</updated><title type='text'>El hombre más bueno del mundo</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-jVyhgaQMTL8/TfeXGDpy9yI/AAAAAAAAFiU/T2VbkHsKOiY/s1600/buen+hombre.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="255" src="http://3.bp.blogspot.com/-jVyhgaQMTL8/TfeXGDpy9yI/AAAAAAAAFiU/T2VbkHsKOiY/s400/buen+hombre.JPG" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Como no tengo nadie que lo sostenga, yo mismo afirmo en este instante que soy esencialmente un hombre bueno. Con mis defectos, claro, en ocasiones algo malhumorado, irascible de vez en cuando, un poco soberbio si se tercia, quisquilloso muchas veces sin razones, tímido, desconfiado, lacónico frente a desconocidos, cansonamente verborréico frente a amigos y enemigos, pero nada de eso ni quita ni pone a mi natural bondad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Queda esta bondad plasmada en el hecho que os voy a narrar. Breve, sin casi importancia y mal pagada es la historia, pero da ella buena cuenta de mi bonhomía, de mi espíritu altruista y alejado radicalmente del rencor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conocía de joven un personaje cuyo nombre me reservo para no manchar su clase, que se había constituido a través de muchos años de rencillas y vanales desacuerdos en un enemigo potencial. Un enemigo, hay que advertirlo con quien una y mil veces intentamos enterrar el hacha de guerra, pero con el que no había tierra en el mundo suficiente que la pudiera mantener quieta. Las sonrisas y los saludos entre ambos eran puro protocolo y en reuniones de importancia cuando el mundo circundante respiraba aliviado por nuestra adecuada compostura, bien sea de su garganta o de la mía, tronaba en mal momento, el alarido de la ira, la voz desnfrenada del reto irracional, el aullido de mil odios concentrados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un mal o buen día, según se mire, el personaje de marras, varios años mayor que yo, cayó gravemente enfermo. Nada de morirse decían, aunque sus huesos fueron a parar a la cama de un hospital.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Buen sitio, pensé yo, dentro de mi beatifica bondad, para evitarnos encuentros irritantes o situaciones delicadas. Ya tendríamos tiempo de romper una y cien veces las hostilidades cuando se pusiera mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el "Pepito Grillo" no es solamente cosa de Pinocho. Yo también tenía el mío, pero multiplicado por diez y cada uno de esos diez llegó a convencerme que sería un acto de delicadeza, humanidad y hombría, y que incluso con suerte lograría limar las asperezas, si me presentaba en el hospital a interesarme por la salud de mi visceral enemigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Mira que me costó tomar la decisión! Temía incomodarle o perder yo mismo la compostura, pero, concluí, que años de desencuentros, aunque parezca extraño, logran construir un lazo de unión tan férreo como la misma amistad y en ello me basé finalmente para presentarme en su habitación del hospital.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su blanca palidez recibió una suave pincelada carmesí, en cuanto traspuse la puerta y mi amplia sonrisa se estrelló con su gélida mirada. Tubos, monitores, suero y mucha gente le rodeaban. La tensión se apoderó de los presentes, aunque pienso que hablaría de empate si me hubiese dedicado a contar las recriminaciones y las esperanzas que reflejaron los varios pares de ojos que me contemplaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡La bondad! Eso fue lo que emergió de mi noble espíritu y le dije con fingida camaradería...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No sabes amigo mío, la alegría que me da verte lo bien que te veo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creció la tensión en el ambiente del mismo tamaño que sus sorprendidos ojos. Calculé entonces que en el estado en que estaba, no eran oportunas mis palabras y debía aclararlas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hombre. por lo que me habían dicho, te daba ya por muerto, pero te encuentro vivito y coleando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El rubor se acrecentó en sus mejillas e intentó decirme algo, creo que no relativo al agradecimiento, porque en lugar de palabras, se le escapó por la comisura de los labios, un líquido amarillento y mal oliente, pero en lugar de poner mala cara o apartarme de su lado, quise gratificarle con un poco de mi innato buen humor...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Joder, tío! Te estás pudriendo por dentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue en ese instante cuando quedó a las claras que era él quien rompía la armonía, quebraba las sanas intenciones, evitaba los acuerdos y destrozaba los acercamientos, puesto que de no esquivarlo, su manotazo me hubiese dado de lleno en el rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un sonoro y estridente "¡¡¡Hijo de puuuuuuuta!!!", me alertó que debía abandonar de inmediato aquella habitación. No lo había gritado el personaje, que estaba lívido sobre las blancas sábanas, sino su hijo menor, que por lo visto le seguía los pasos en cuanto a insensatez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando trasponía la salida principal del hospital, entraba su sobrina Marisela, comentando a su madre Rosita, "pero si le daban el alta esta rtarde,,, ¿Qué ha pasado?".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muy a mi pesar, porque debo reconocer que pese a nuestras diferencias, le admiraba de corazón, no acudí al día siguiente a su entierro, porque ya había tenido ocasión de comprobar que los suyos seguían sus errados, rencorosos y vengativos pasos, incluso a pesar de mis buenas intenciones y deseos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-131286067657524029?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/131286067657524029/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=131286067657524029' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/131286067657524029'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/131286067657524029'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2011/06/el-hombre-mas-bueno-del-mundo.html' title='El hombre más bueno del mundo'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-jVyhgaQMTL8/TfeXGDpy9yI/AAAAAAAAFiU/T2VbkHsKOiY/s72-c/buen+hombre.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-5415758670660576097</id><published>2011-05-06T16:11:00.001+02:00</published><updated>2011-05-06T16:19:20.694+02:00</updated><title type='text'>La policía remató a golpes a un mendigo por abollarle el coche al banquero que lo atropelló</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-ybYye-POotc/TcQBiMYLdsI/AAAAAAAAFd0/dQrA7exP-0Y/s1600/poli.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="275" src="http://1.bp.blogspot.com/-ybYye-POotc/TcQBiMYLdsI/AAAAAAAAFd0/dQrA7exP-0Y/s400/poli.JPG" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Hace cuatro años o así, cruzaba un mendigo por un paso de cebra en la localidad de San Juan de los Placeres Carnales, sin imaginar que la ciega balanza de la justicia estaba a punto de alcanzarle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con cuatro duros, o sea unos 12 Cts. de Euro, se dirigía el indeseable homínido a la bodega de doña Clementina R.S. a comprar una barra de pan, siempre que la susodicha, le fiara los € 0,78 que le faltaban. Sin embargo, el Dios Todopoderoso que todo lo ve y todo lo sabe y nada corrige por mucho que le oremos e imploremos, había decidido acabar con la mísera vida del mendigo porque era una carga para el papá Estado y para ello utilizó la mano justiciera de un banquero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En efecto, Juan Sebastián E. de G. de 48 años, banquero de profesión, usurero de oficio y especulador por afición, circulaba a 120 kilómetros/hora por la calle de Fray Tarcisio el Follador, borracho como una cuba y drogado como un macaco, cuando Pedrito Pérez Pérez, de 38 años, menesteroso de profesión, oficio y afición que cruzaba por el citado paso de cebra, estrelló de lleno su sucia humanidad contra el lujoso coche del respetabilísimo ejecutivo de la banca, ocasionándole poco estéticas abolladuras en la parrilla. Los servicios sanitarios atendieron inmediatamente al sorprendido conductor, controlando su tensión arterial y las fuerzas del orden, al percatarse de que el cuerpo del miserable desgraciado &amp;nbsp;se retorcía en el suelo, posiblemente de júbilo según reza en el atestado, decidieron acabar con tan innecesaria existencia a patadas y a golpes de porra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi paralelamente, es decir apenas conocido el suceso, el alcalde, sociotraidor,apoyado por sus propios concejales y los del Partido Conservador que criticaron la moción pero que la votaron favorablemente, decidieron que todos los testigos (parientes, amigos y conocidos incluídos), debían pagar el arreglo del vehículo y dejar un fondo para futuras reparaciones o su sustitución, si era de menester..&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las centrales sindicales UGM (Unión General de Mendigos) y CC.VV. (Comisiones Vagueras), pusieron el grito en el cielo por que el mendigo-agresor no fue ultimado de un tiro en la nuca, para ahorrar tiempo y esfuerzo a las agentes policiales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y colorín colorado, esta historia casi verdadera, se ha... ¡No! No se ha acabado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como se suele decir, cualquier semejanza con sinvergüenzas y hechos reales es absolutamente intencional&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-5415758670660576097?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/5415758670660576097/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=5415758670660576097' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/5415758670660576097'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/5415758670660576097'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2011/05/la-policia-remato-golpes-un-mendigo-por.html' title='La policía remató a golpes a un mendigo por abollarle el coche al banquero que lo atropelló'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-ybYye-POotc/TcQBiMYLdsI/AAAAAAAAFd0/dQrA7exP-0Y/s72-c/poli.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-5965381262343640254</id><published>2011-05-04T17:47:00.002+02:00</published><updated>2011-05-04T18:03:54.412+02:00</updated><title type='text'>Me la llevé al río pensando que era mozuela, pero...</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-wZu0-uCLees/TcF0-rRJogI/AAAAAAAAFdU/VOtCA-s6cko/s1600/romance.JPG" imageanchor="1" style="margin-left:1em; margin-right:1em"&gt;&lt;img border="0" height="400" width="333" src="http://3.bp.blogspot.com/-wZu0-uCLees/TcF0-rRJogI/AAAAAAAAFdU/VOtCA-s6cko/s400/romance.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este caso, sin que sirva de precedente, he optado por omitir un nombre porque la anécdota puede herir la sensibilidad de la protagonista y si lo lee, solamente ella sabrá quién es el santo en este milagro donde la santa en este caso, judeo cristiana, podría llegar a los altares habida cuenta de las tremendas facilidades abiertas por la menguante iglesia católica, para tener en el cielo los feligreses que le son esquivos en la Tierra (eso siempre, claro está, si los acepta el Todopoderoso Creador del cielo y de la Tierra, su hijo Unigénito, también Dios y el Espíritu común, de ambos, Santo. Ciertamente un politeísmo, arrastrado forzosamente al monoteísmo a través de la "Santísima trinidad", un invento muy de la época en que los obispos mataban y dejaban que sus amigos mataran porque tras la confesión, la absolución dejaba abiertas de par en par las puertas del Reino de Dios. Tiempos por cierto en que estos elementos, precursores de la que hoy sigue queriendo erigirse como la auténtica iglesia del cristianismo, inventaron una virgen María para cada gusto y cada pueblo, llamándolas advocaciones. Así como Dios,que como en las ofertas del Carrefour hay tres por uno, María tiene una oferta imposible de superar.... miles por una).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vaya maldita costumbre la mía de irme por las ramas antes de entrar en materia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cosa, dejando de lado a dioses y vírgenes, multiplicados por tres y por miles respectivamente, es que quería contarles que un día, el primero de mi llegada desde Barcelona al paradisíaco pueblo de Chiguayante, me desperté, tras una noche sosegada, sintiendo a mi espalda el calor de un cuerpo desnudo, o casi desnudo, lo que no estaba yo en condiciones de saberlo, porque aunque la gente ordinaria y vulgar de la quepor principio me aoarto, suele llamar al ano el ojo del culo, lo cierto es que ni hay globo ocular ni nervio que lo conecte al cerebro, ni nada y, estirando mucho las posibilidades, si lo tuviese, el pudor siempre me ha aconsejado dormir al menos con los calzoncillos puestos, por lo que tampoco hubiese podido ver qué o quién estaba detrás mío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Temiendo que pudiese ser un chico que pusiese en duda mi heterosexualidad, la que proclamo con orgullo, aunque en los días que corren, la propaganda gay/lesbiana, nos hace aparecer a los heteros, como unos tamarugos en desuso, de un salto quedé frente a un bello rostro moreno, de largo pelo negro y ataviada solamente con un sujetador y una minúscula braga biquini. Estaba la chavala que me sonreía con malicia, para comérsela, pero como pensé que se trataba de un sueño erótico, intenté seguir durmiendo, pero ella, con sus caricias, sus besos y sus francas insinuaciones, me despertaron, me despejaron y achisparon de tal manera a ese pajarillo que siendo muy macho, anida permanentemente junto a sus huevos, que la necesidad de buscarle un  abrigo acogedor, tibio y húmedo, nos hicieron saltar de la cama para huir de la actividad que comenzaba a despertarse en la casa. Ella, con rapidez se puso unos vaqueros muy ajustados y una camisa blanca con cuadros rojos, atada debajo del sujetador, dejando a la vista un torso de atractivas y suaves formas. La chavala me acompañó por un camino nuevo para mí -todo era nuevo en esa casa familiar y en ese entorno agreste del sur de Chile-, hasta la solitaria playa en la ribera del río Bío Bío, que pasaba por detrás... Mientras recorríamos el bosque de pinos, entre cuyos troncos se divisaban las aguas, pensé... "Me la llevé al río pensando que era mozuela, pero..."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de que nos dimos el lote de lo lindo, siguió la hermosa niña siendo mozuela, porque me permitió casi de todo, menos horadar su virginidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella desconocida, al menos para mí, porque todos los demás miembros de la familia y del personal de servicio la conocían por ser amiga de mi hermano, pasó a ser, desde ese día mi novia y la protagonista de un tórrido romance -con las limitaciones ya expuestas-, que se prolongó exactamente durante dos años, con un solapamiento no superior a un par de meses con aquellas entrañables amigas, las mellizas Garretón, con quienes desde el primer día me unió, gracias a una química instantánea, una relación incondicional unida a una fusión casi natural con el resto de su familia. La santa judeo cristiana, dejó de serlo de mi devoción nada más aparecer Sandra y Olga. Pudo más la amistad que el amor... más la química que el deseo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta reacción tuvo, obviamente, otras motivaciones, porque la chiquilla, hermosa. coqueta, simpática, divertida -buena amiga también, debo reconocerlo- era además mimosa, malcriada y... sensualmente adúltera y estos adulterios en forma de rollos con algunos de sus amigos, los utilizaba para cabrearne y por amor propio, hacerme más dependiente de ella por la comprensión que ingenuamente solía dispensar a sus promesas, repetidas promesas, de que no lo volvería a hacer porque me amaba demasiado. Y debo reconocer que el sufrimiento me ataba más a ella, hasta que, algunas pequeñas aventurillas de sexo sin amor ni compromiso, convirtieron el cabreo en indiferencia, la indiferencia en una amenaza por parte de ella de cortar la relación -en eso aparecieron mis queridas mellizas- y en un definitivo sentimiento de libertad sentimental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La chavala, un genio en el arte de la manipulación, dejó de llamarme o acercarse a mi durante un par de semanas, lapso en el cual la asombrosa profundización de la amistad con Sandra y Olga. me había proporcionado un definitivo antídoto contra ella. Tal vez sorprendida de que por primera vez un chico la dejara escapar con tanta frialdad, volvió a la carga y tras unas quejumbrosas palabras acompañadas de lágrimas y juramento de amor eterno, nos besamos, nos tocamos, nos provocamos, nos desnudamos y nos enrollamos, protegida ella por su invisible cinturón de castidad, pero como en esa ocasión, el sentimiento fue inferior al que me invadía con las chavalas con las que hice el amor, al irme, convencida ella de que me había reconquistado, reinició el jueguecito y me informó que lo nuestro se había acabado para siempre. Cuando me marchaba, sonreí... Esa misma tarde hice el amor con Jimena, una chavalilla, preciosa, pero tan ardiente que de haber surgido una relación estable, su fidelidad hubiese sido absolutamente incierta .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos semanas más tarde regresó la titular de mi menguado amor a "darme otra oportunidad". Rechacé el beso de una boca por la que caían profusas lágrimas y le confirmé "esto se acabó". Y es que hacía tiempo que se había acabado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los siguientes meses, la entrega a las mellizas, en la amistad más hermosa que recuerde en mi vida, me apartó incluso de aquellas aventuras a las que había comenzado a acostumbrarme y las reemplacé por el ardor puesto en los proyecctos que llevamos a cabo los tres en el mundo de la radio, donde una imprevista fama nos encumbró a niveles inesperados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día, paseando por la Plaza de Concepción, me crucé con mi antigua chica que tal vez en un arraque de locura se había teñido el cabello del color de su piel morena y le dije "fea" porque estaba horrible y como respuesta me dio una bofetada (bien merecida me la tengo, porque eso es algo que no se le dice a una mujer) y al poco rato, calmados los ánimos, aclarado el punto de que el pelo no le hacía justicia a su natural belleza y perdonada la bofetada, me comentó que en un par de meses se casaría con un hombre al que yo ya conocía de la radio y que sin haberlos relacionado jamás, me caía como una patada en los huevos. Me alegré por ella porque se lo merecía y por él porque se la merecía (ambos en el sentido punible, ciertamente). Esperó mi reacción, pero no hubo sino buenas intenciones y mejores deseos. Quedó en enviarme una invitación a la boda que se realizaría por el rito judío, me comentó. Me fui, tras la conversación, en pos de mis mellizas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaron un par de meses y un día que jugaba con nuestro perro Duque por entre los sauces llorones del inmenso jardín que rodeaba la casa, llegó la novia de su novio. Vestía como el primer día, porque sabía que así me parecía irresistiblemente sensual. Mientras se acercaba la tomé un par de fotos con mi cámara Yashica, que llevaba usualmente colgada por el cuello. Una vez más tenía el rostro bañado en lágrimas y tirándose literalmente a mis pies, me imploró a gritos y entre sollozos que le dijera que la amaba, que le pidiera que no se casara, que le rogara que se fuera conmigo hasta el fin del mundo. Me pareció ridículo. No sentí nada, ni piedad, ni sentimientos, ni tristeza y me asaltó paralelamente la certeza de que si algún vestigio de ese amor que habíamos compartido aún anidara en mi corazón y hubiese cedido a sus súplicas, su respuesta a mi eventual debilidad era un "esto se acabó", para dejar en paz su humillado espíritu. La levanté por los hombros, le di un suave beso en los labios y le deseé mucha suerte en su matrimonio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Diez minutos antes de las siete -a las siete y media era la ceremonia-me llamó para preguntarme si iría. Me necesitaba, me expresó, como apoyo a una de las decisiones más desatinadas de su joven existencia. Le dije que no. Me pidió una última vez que le impidiera casarse. Volví a decirle que no. Me mandó a la mierda y colgó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchos años después, hemos tenido contactos esporádicos y de muy escasa importancia a través de la línea telefónica. Sigue casada con el mismo hombre y les va bien, aunque a mí, con mi amor de siete lustros, mejor.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-5965381262343640254?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/5965381262343640254/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=5965381262343640254' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/5965381262343640254'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/5965381262343640254'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2011/05/me-la-lleve-al-rio-pensando-que-era.html' title='Me la llevé al río pensando que era mozuela, pero...'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-wZu0-uCLees/TcF0-rRJogI/AAAAAAAAFdU/VOtCA-s6cko/s72-c/romance.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-7261192533431449860</id><published>2011-04-27T18:43:00.002+02:00</published><updated>2011-04-27T18:53:47.137+02:00</updated><title type='text'>La curiosidad mató al gato</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-m5KHMUrekqc/TbhHryJBMSI/AAAAAAAAFcU/inH5kAceJVc/s1600/curiosos.JPG" imageanchor="1" style="margin-left:1em; margin-right:1em"&gt;&lt;img border="0" height="232" width="400" src="http://3.bp.blogspot.com/-m5KHMUrekqc/TbhHryJBMSI/AAAAAAAAFcU/inH5kAceJVc/s400/curiosos.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;br /&gt;Paseaba un día primaveral con mi buen amigo Jaime Hales por el centro de la ciudad, cuando &amp;nbsp;se detuvo repentinamente en una esquina y fijó su vista en la azotea de un edificio de once plantas que teníamos frente a nosotros. Obviamente, con curiosidad, hice lo mismo y aunque no veía nada anormal más que el borde superior de la edificación, seguí mirando a la espera de algún detalle, cuando Jaime me pregunto&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Ves ahí la esquina de la azotea que forma un ángulo recto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues sí, -dije con interés incipiente&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces con su mano derecha extendida hacia el infinito, hizo un semi círculo imaginario, al tiempo que explicaba:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si hubiesen hecho el canto redondeado, no formaría un ángulo recto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con esa explicación sin sentido y habiéndo unido su mirada a la nuestra un par de viandantes que estaban de pie a conveniente distancia para disimular, sospeché que aquella era otra de las excentricidades de mi colega.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando me explicó que la esquina de la azotea terminaba en ángulo recto, para dificultar que por allí se lanzase un eventual suicida y gesticuló enérgicamente llevando el brazo de arriba hacia abajo y echó medio paso atrás, los ocho o nueve que ya estábamos reunidos, le imitamos, como si algo o alguien hubiese caído desde el vacío a nuestros pies.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un momento dado, Jaime me sugirió que me marchara y lo esperase en la siguiente esquina, que llegaría en un par de minutos. Así lo hicimos y nos alejamos dejando atrás a una veintena de seres que oteaban sobre la planta más alta del edificio en busca de alguna anécdota que llevar a casa o al trabajo. Eran las once de la mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la una de la tarde volvimos a pasar por aquella esquina y, os lo juro, había al menos un centenar de curiosos buscando inconscientemente una dolorosa tortícolis. Ninguno, no obstante parecía ser del grupo inicial, lo que dejaba a las claras que se había producido un reciclaje humano. Lo asombroso es que desde el mismo edificio, se asomaba la gente para averiguar qué suceso había concentrado aquella pequeña multitud en la calle. Algunos incluso, quizás temerosos de algún fuego u otro incidente, salían de la construcción y engrosaban la masa humana, que murmuraba complacida y expectante cuando algún mirón dejaba ver su cabeza desde la propia azotea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos sentamos en la terraza de un bar cercano a comer y una media hora más tarde, cuando el gentío que se había formado alimentado por quienes salían de sus trabajos era insólitamente grande, aparecieron tres patrullas de la policía y a golpe de porras disolvieron la "manifestación".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jaime se sintió satisfecho, mientras yo no fui capaz de reirle la gracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-46LQptVHJJc/TbhHyIRV-KI/AAAAAAAAFcc/ljNRYWuPbwk/s1600/curiosillos.JPG" imageanchor="1" style="margin-left:1em; margin-right:1em"&gt;&lt;img border="0" height="177" width="400" src="http://4.bp.blogspot.com/-46LQptVHJJc/TbhHyIRV-KI/AAAAAAAAFcc/ljNRYWuPbwk/s400/curiosillos.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Lo anterior viene al caso para enlazarlo con un acontecimiento que sin intencionalidad, tuvo no obstante, resultados similares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había ocurrido años antes, cuando aún no teníamos televisión, ni pública ni privada, pero ya se anunciaban las primeras emisiones, por lo que la práctica totalidad de las tiendas de electrodomésticos parecieron cambiar su ya de por sí rentable negocio por el casi exclusivo de venta de televisores. Algo así como ahora las cajas de ahorro que se han reconvertido en agencias de seguros y en inmobiliarias a fin de prolongar su lenta y dolorosa agonía a la espera de un milagro... chino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, que la cuestión es que pese a no haber ninguna cadena emitiendo, todos los aparatos. Grundig, Saba, Motorola, etc., estaban encendidos sin más imagen que aquel hormigueo luminoso al que algunos denominaban "nieve" y el desagradable zumbidito "fssssssssssssssssssssssssssssssssssssss".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A esos negocios no les fue bien al principio , pues circulaba el rumor de que la industria de Hollywood aplastaría aquel osado invento, por lo cual comprar un aparato era una inversión de riesgo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero entremos en materia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día, al atardecer, caminaba con mi hermano frente a una de estas tiendas con todos los aparatos de televisión encendidos en los escaparates, sin más oferta programática que aquel perenne hormigueo o nieve y el "fssssssssssssssssssssssssssssssssssssss". y decidió él detener la marcha para fijar su vista en una de aquellas cajas hipnotizantes y opté por hacer lo mismo, alertado por si había visto algo. Pegados a los cristales que nos separaban de aquellos prometedores receptores audiovisuales, pasaban tras nuestro decenas de caminantes, algunos de los cuales se interesaban por un momento en las pantallas, para luego seguir su camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mas, amigas y amigos míos, de pronto, una pequeña interferencia mostró en cada caja, en cada pantalla, en cada televisor, una fugaz sombra negra y ¡Madre de Dios de las Miserias!, mi hermano, con cara de ilusión, de asombro satisfecho, de sorpresa rutilante, mirando hacia todos lados, comenzó a dar voces:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿No te dije que en cualquier momento comenzarían las emisiones en prueba? ¡Qué bien se veía!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y yo que no había visto más que la fugaz mancha de la interferencia tuve la osadía de preguntar... "¿El qué se veía bien?"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se llevó las manos a la cabeza...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿No viste al hombre caminando? Se veía clarísimo... Son emisiones en prueba... ¡Qué bien se ve!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y claro, tanta gesticulación, emoción y felicidad, comenzó a congregar a la gente a nuestro alrededor y mi hermano comenzó a hablarles maravillas de la calidad de la imagen... que se estuvieran atentos, porque las emisiones en prueba tenían eso, que iban y venían... ¡Hasta me convenció a mí, que comencé a secundar sus palabras con un convencimiento tal que ya había dado en mi mente, forma humana a la mancha fugaz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando rato después, sin que otra interferencia disparara la fantasía de mi hermano, nos alejamos de aquella tienda, dejando a un nutrido grupo de personas a la espera del milagro. Lo curioso es que muchos opinaban que la calidad de imagen era insuperable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente, mientras el resto de negocios de electrodomésticos de la ciudad seguían sin curiosos al frente, el nuestro, o sea aquel en que nos habíamos detenido la tarde anterior, tenía ante sus cristaleras a decenas de personas que escuchaban a otras hablar de las emisiones en pruebas y que lo que ellos habían tenido oportunidad de ver, superaba en calidad y nitidez, cualquier sueño. ¡Era milagroso!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando dos semanas después, comenzaron de verdad &amp;nbsp;las emisiones en prueba con una carta estática de presentación, que tiritaba como si tuviese frío, decenas de personas plenaban las aceras frente a estos locales, casi nunca dentro, y cuando al fin una guapísima locutora a las ocho en punto de la tarde de un viernes saludó a la teleaudiencia, un "¡Oh!" admirado emergió desde las entrañas mismas de la urbana humanidad. Para esos días, algunos atrevidos ya habían adquirido un aparato de aquellos que hoy pueblan todos los hogares como un indispensable artículo de culto.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-7261192533431449860?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/7261192533431449860/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=7261192533431449860' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/7261192533431449860'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/7261192533431449860'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2011/04/la-curiosidad-mato-al-gato.html' title='La curiosidad mató al gato'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-m5KHMUrekqc/TbhHryJBMSI/AAAAAAAAFcU/inH5kAceJVc/s72-c/curiosos.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-1823218303001839742</id><published>2011-04-14T20:03:00.002+02:00</published><updated>2011-04-14T20:21:01.660+02:00</updated><title type='text'>Jesulín de Ubrique le puso los cuernos a Belén Esteban con una monja muy vieja</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-kwIymJTjDMA/Tac265lPUQI/AAAAAAAAFbg/aRv6RdvoTdE/s1600/seminario.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="264" src="http://4.bp.blogspot.com/-kwIymJTjDMA/Tac265lPUQI/AAAAAAAAFbg/aRv6RdvoTdE/s400/seminario.JPG" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;En ocasiones he escrito para este blog verdaderas maravillas y no las ha leído ni Cristo, y miren que le rezo para el éxito a San Judas Tadeo, el patrono de los imposibles mientras que otros trabajos anecdóticos que no pasan más allá de la categoría de simpáticos, reflejan entradas por miles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de mucho rumiármelo, o sea, analizarlo con detenimiento, llegué a la conclusión de que la clave del triunfo está en el título y si hoy, por ejemplo, que mi historia va de seminarios, conventos, curas, seminaristas, monjas y novicias y de que a pesar de que el contenido no deja nada para el desperdicio, si la hubiese titulado "Mi gozosísimo paso por las sacras celdas del Seminario Mayor de Santa Liduvina la Peluda", la anécdota se hubiese perdido en la oscuridad de los tiempos. Es por ello que con perdón de ellos, aunque sin su permiso, me he visto precisado a recurrir a nombres con tanta solera y clase como lo son los de Jesulín de Ubrique y su ex esposa, Belén Esteban, como reclamo publicitario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habían pasado un par de meses de ese año que había decidido que fuese sabático, tras muchos lustros de estudios, cuando comencé a aburrirme que daba miedo. Estaba harto de &amp;nbsp;cervezas, putas y tablaos flamencos y sobre todo de pagar los vicios de mis menesterosos amigos, cuando un día huyendo de aquella senda del mal por la que me llevaban esos alegres gamberros, pasé casualmente por el frente de un hermoso edificio madrileño, que ostentaba con sus orgullosas letras de bronce el nombre de "Seminario Mayor de Santa Liduvina la Peluda".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reían sanamente en su portal, un grupo de jóvenes caballeros de bien, cuya integridad era avalada por sus hábitos azules y una bellísima novicia ataviada de blanco, en cuyo precioso rostro y cristalina sonrisa, se dibujaban la santidad, la inocencia y la castidad. Decidido a restarle tan pesadas virtudes, tomé la decisión de hacerme cura y con franca ilusión, requerí de aquellos píos mozalbetes, la básica información:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿No necesitáis en esta Sacra Casa de Cristo y formadora de sus soldados, a un humilde aprendiz de sacerdote?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ellos quedaron asombrados. La divina monjita, con el rostro demudado expresando aquella indisimulada alegría de los comerciales cuando han hecho una venta que les reporta una jugosa comisión, entró corriendo al edificio al grito de "padre Generoso, padre Generoso" y al poco estaba yo frente al despacho del prior, el padre Generoso con quien el Creador, al momento de hacerlo, fue ciertamente muy poco generoso, porque parecía confeccionado con las sobras de la fealdad de otros seres. Fue el encargado de responder a mi pregunta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Aquí, hermano Gervasio (que me llamo Ricardo, le dije) no necesitamos de vuestra humilde oferta. Es Cristo, hermano Gervasio (que me llamo Ricardo, le volví a corregir), quien ha solicitado tu espíritu a su servicio. Dichoso, hermano Gervasio (que me llamo Ricardo, insistí impaciente) el que siente la llamada del Hijo del Padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cosa es que después de una larga perorata durante la cual no cesó de llamarme hermano Gervasio y yo de intentar vanamente de corregirle, hizo que me proveyeran de un caluroso hábito azul y de un extenso programa de actividades que se iniciaban a ,las cuatro de la mañana y entre oraciones, maitines, retiros, clases, comidas para alimentar el espíritu, y misas entre otras, apenas quedaba una horita de descanso, repartida entre media mañana y media tarde y antes de abandonarme a la suerte del resto de seminaristas y al rígido programa, quiso reconocer mi sentida vocación, con un regalo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hermano Gervasio (que me llamo Ricardo, protesté adecuadamente), un hombre que ha recibido un mensaje tan claro en su corazón, sobre cuál es su lugar en este ejército de pescadores de almas para Cristo, quiero que comparta celda con el hermano Filomeno, un joven entregado a Jesús en cuerpo y alma y que avanza sin fatiga camino de la santidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cosa es que cotejados los papeles de identidad entre los que obviamente se contaban los de mi bautismo, Primera Comunión y Confirmación, me integré al aburrimiento más espantoso que os podais imaginar y cuando a las siete de la tarde quise ir al bar de la esquina a echarme entre pecho y espalda una refrescante cerveza, me encontré con que era hora de dormir, además de que de esas mundanas costumbres debía olvidarme (algún día, cuando el padre Generoso haga la vista gorda, podrás degustar unas gotitas de vino dulce aún no consagrado para caer en un pecado venial de fácil reconocimiento y merecido perdón, me dijo uno de los chavales).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cosa es que al llegar a la celda que compartiría con el hermano Filomeno, tuve ocasión de conocerle. Era un chaval alto, y bien parecido, aunque muy serio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Crees en Dios, su Hijo y en el Espíritu santo? -me preguntó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Como te estoy viendo a ti, -le respondí sin titubear.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bien, pues así habrás de comprender mi diario martirio por amor a la Santísima Trinidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y madre mía. A eso de las diez de la noche, cuando el silencio se había adueñado de los pasillos, salones, capillas y celdas de aquella alta casa de estudio y oración, encendió el hermano Filomeno la luz del cuarto, se empelotó completamente, dejando a la vista una espalda y un culo repleto de pequeñas heridas punzantes. Me observó con cara de intenso sufrimiento, abrió la puerta de su armario de la que sobresalían centenares de puntas de clavo y comenzó a golpear su espalda &amp;nbsp;contra ellos y a lanzar contenidos gemidos de dolor. Su rostro, bañado por profusas lágrimas, reflejaba, sin embargo una sublime euforia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando su espalda &amp;nbsp;se había convertido en una superficie sangrante, sacó del mismo armario un pequeño latigo con hojillas de afeitar en la punta y me invitó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Acércame al dolor y al sacrificio de Nuestro Señor, hermano Gervasio. Azótame con fuerza en el cuerpo y las piernas y únete a mi santidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue entonces cuando, comprendiendo que el pobre chaval lo que en realidad necesitaba era una domina y que yo no tenía esas aspiraciones, me excusé:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo siento, hermano Filomeno. Mi humildad está muy alejada de buscar la santidad y si ella es suficiente para agradar a los ojos del Todopoderoso, solo con eso me sentiré feliz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, creo que impresionado por mi fe y sencillez de espíritu me dejó en paz, se siguió autoflagelando hasta muy entrada la madrugada y sin querer poner en duda sus merecimientos y virtudes ni su ilimitada capacidad de martirizante sacrificio, me pareció que aquella noche el santo se corrió al menos en media docena de ocasiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Temprano, al siguiente día, me personé en el despacho del padre Generoso y le expresé con el más profundo y temeroso respeto:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Padre. Yo no soy digno de compartir la santidad del hermano Filomeno, ni menos de perturbar con mi pecadora presencia su íntimo sacrificio de dolor y goce sagrados.&lt;br /&gt;Por el contrario -añadí- quiero que me permitais poner a prueba mi celibato, duro especialmente ahora que recién llego de un mundo libertino, permitiéndome compartir cama y roces con la hermana Virtudes -que así se llamaba la novicia de la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los ojos del padre Generoso quisieron huir de sus cuencas de la pura sorpresa, así es que antes de que me dijera que no, quise adicionar unos argumentos que me parecieron útiles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La virginidad de la hermana Virtudes, padre Generoso, será el diario testimonio de mi enorme sacrificio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella noche, no obstante, compartí celda con el hermano Lamberto y a primera hora de la mañana siguiente, después del desayuno, pedí al padre Generoso que me escuchase en confesión:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ave María Púrísima -me dijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sin pecado concebida, -le respondí y comencé a narrarle mi pesar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Dormía anoche, reverendo padre Generoso, como usted sabiamente había dispuesto, compartiendo celda con el buen hermano Lamberto, cuando a hora no conocida, sentí algo que circulaba entre el dedo gordo de mi pie izquierdo y pasando por el resto de la pierna, terminaba jugueteando con la punta de mi polla y una vez espantado definitivamente el sueño por el asombro, me percaté de que era el hermano Lamberto quien recorría con sus ágiles manos desde mi pie hasta la pecaminosa vergüenza de servidor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No puedo consentir, hermano Gervasio -me advirtió severamente el padre Generoso, -que confeseis ante Dios el no comprobado pecado de otro, pues ni él os ha escogido como su intermediario, ni sentís vos el pesar de tal penosa falta si existiese.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No padre, Generoso, -reconocí. -La narración de estos hechos no tienen más fin que atenuar el pecado de soberbia del que fui víctima y el de violencia que le siguió, pues si es o no pecado de confesar el del hermano Lamberto, queda a la consideración de él, pero si asistís, padre Generoso, a la enfermería, en un ojo del tamaño de un melón está el resultado de mi doble pecado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos semanas después de haber permanecido encerrado en una celda solitaria, en la que no me faltaron los alimentos, eso sí, fui dado de baja del seminario y cuando me marchaba, vi a la hermana Virtudes contemplándome con una admirada sonrisa desde su celda de sirvienta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Gracias Belén! ¡Gracias, Jesulín!&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-1823218303001839742?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/1823218303001839742/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=1823218303001839742' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/1823218303001839742'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/1823218303001839742'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2011/04/jesulin-de-ubrique-le-puso-los-cuernos.html' title='Jesulín de Ubrique le puso los cuernos a Belén Esteban con una monja muy vieja'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-kwIymJTjDMA/Tac265lPUQI/AAAAAAAAFbg/aRv6RdvoTdE/s72-c/seminario.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-2911784976606432216</id><published>2011-04-08T16:42:00.004+02:00</published><updated>2011-04-10T08:53:32.341+02:00</updated><title type='text'>El día que Nat King Cole cambió mi vida</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-pVsxn9O7iSU/TZ8ercBhrZI/AAAAAAAAFa8/DqMzcSJyxd8/s1600/primavera.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://3.bp.blogspot.com/-pVsxn9O7iSU/TZ8ercBhrZI/AAAAAAAAFa8/DqMzcSJyxd8/s400/primavera.JPG" width="392" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Cuando tenía trece años o así, mi padre que amaba, respetaba y admiraba todo lo que oliera a estadounidense ("Oh, América" solía suspirar nostálgicamente como si alguna vez hubiese estado allí), decidió congraciarse espiritualmente con Nat "King" Cole, cuando después de rechazar por sistema escuchar cualquiera de sus interpretaciones por el simple hecho de ser negro, se enteró que el famoso artista era aceptado en los círculos blancos de norteamérica pretextando que era, junto a Louis Armstrong, un negro con alma de blanco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡No! Que no estoy bromeando. Promediando los sesenta todavía se escuchaban barbaridades como aquella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y en ese encuentro espiritual con aquel ser de alma blanca que no halló al venir &amp;nbsp;del cielo, más cuerpo disponible que el de un negro, no tuvo mejor manera mi padre de resarcirse del error en el que por ignorancia había permanecido, que vestir a uno de sus hijos -o sea a mí, que era el menor y el más dócil- a la usanza del cantante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y hete aquí, que un aciago día, me llevó mi padre al sastre, tras varios intentos infructuosos por encontrar alguna chaqueta "natkingcolística", para que me cogiera las medidas y hacerme una con una tela que él mismo había diseñado, aprovechando sus conocimientos profesionales del textil. No obstante, siempre pensé que aquella horrenda tela que llevó al sastre, no hacía más que envolver la tela definitiva. Pero no. La horrenda tela era la escogida.&lt;br /&gt;Y madre mía, cuando ví aquella chaqueta... ¡No me lo podía creer!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era color verde esmeralda, ribeteada con hilos dorados y salpicada con miles de puntos negros. Los botones eran dorados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Cuántas vergüenzas pasé!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tantas que mis buenas madrastra y abuela escondieron en no pocas oportunidades tan pintoresca prenda de vestir, aunque siempre mi padre terminaba encontrándola y obligándome a vestirla donde quiera que fuese. Un día, afortunadamente, Gloria, mi madrastra tuvo la ocurrencia de comprarme un pequeño maletín donde al salir ponía cualquiera de mis otras chaquetas y al llegar donde fuese, &amp;nbsp;la cambiaba por la multicolor y por allí se acabó el problema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, un mal día, falleció el padre de mi padrino de confirmación, muy amigo del mío ciertamente y yo, sin más intención que la de ver la mano derecha del difunto que había perdido accidentalmente todos sus dedos, menos el pulgar un par de semanas antes, pedí acompañarle al sepelio y obviamente, me sugirió qie me vistiera decorosamente y de acuerdo a tan triste ocasión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la tarde, cuando me pasó a buscar camino de su trabajo al camposanto, yo me había vestido con unos pantalones gris oscuro, una camisa blanca, una corbata negra y, ¡cómo no!, con la chaqueta de sus amores ¡Faltaría más!... Nada más verme, la ira se reflejó en su rostro y me gritó "¡Ve a cambiarte!" y yo, como no ponía en duda que desde su punto de vista lo único correcto era la chaqueta, me cambié raudo la corbata negra por una roja y al verme, más rojo se puso él que aulló"¿Que no ves que no combinan, tontorrón?" y tenía razón, la corbata roja no pegaba con la camisa blanca y con mayor premura que en el cambio de corbata, me puse una camisa rosada y como ya íbamos tarde, desistió de seguir protestando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y en efecto, llegamos tarde al entierro, porque cuando entrábamos, los deudos del finado salían &amp;nbsp;y, pobrecillos... qué caras..,. qué dolor... qué sufrimiento... qué congoja reflejaban, pero cuando me vio mi padrino, aquella máscara de pesar que la cruel parca al arrebatarle a su padre había esculpido en su rostro, dio paso a una inoportuna sonrisa que trataba de contener o al menos disimular y luego a una sonora carcajada que contagió al resto de los deudos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando se marchaban, algo dijo mi padrino de confirmación sobre una primavera ambulante.y mi padre se puso tan pero tan negro de la rabia, que creo que por algunos momentos hasta el alma se le puso negra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De más está decir que desde aquel día se acabó la imposición de la chaqueta, pero como por aquellos años comenzaba yo a tener tenía cierta fama de bohemio e intelectualoide en ciernes, mi presencia en fiestas y reuniones se convirtió en aconsejable -era algo así como el mono de feria que está para divertir- &amp;nbsp;y si me presentaba sin esa chaqueta, que se convirtió en el símbolo de atrevimiento del artista. notaba en los presentes cierta... decepción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Times, 'Times New Roman', serif; font-size: x-large;"&gt;N&lt;/span&gt;ota al margen&lt;/b&gt;:&lt;br /&gt;Casualmente, el sábado 9 de abril del 2011, leyendo una información del diario venezolano El Expreso, de Ciudad Bolívar, donde trabajé en tres períodos diferentes, llegué a la conclusión de que aparte de mi padre, había otro en el mundo, que admiraba, quizás más todavía, a Nat King Cole. Se trata del progenitor de un comisario de la Policía Estadal de Bolívar. Este agente del orden cuya aparición en el diario no viene al caso analizar, fue bautizado como Nat King. Sí, mis amigos. El hombre se llama Nat King Orozco Orihuela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Te superaron, papi!&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-2911784976606432216?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/2911784976606432216/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=2911784976606432216' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/2911784976606432216'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/2911784976606432216'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2011/04/el-dia-que-nat-king-cole-cambio-mi-vida.html' title='El día que Nat King Cole cambió mi vida'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-pVsxn9O7iSU/TZ8ercBhrZI/AAAAAAAAFa8/DqMzcSJyxd8/s72-c/primavera.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-3452199772848314743</id><published>2011-03-10T22:49:00.002+01:00</published><updated>2011-03-10T22:51:00.051+01:00</updated><title type='text'>SUCEDIÓ ENTRE EL TIGRE Y SAN JUAN DE LOS MORROS</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="https://lh5.googleusercontent.com/-7ofEDvXD3Rw/TXlHlGv_LQI/AAAAAAAAFXo/yYGEVYrOao4/s1600/anima.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="300" src="https://lh5.googleusercontent.com/-7ofEDvXD3Rw/TXlHlGv_LQI/AAAAAAAAFXo/yYGEVYrOao4/s400/anima.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;A principios del 88 escribí un cuento, uno más de una larga lista, para el magazine cultural semanal del diario venezolano El Expreso. Llevaba por título "El negriito del camino" y no sé por qué, pero le había tomado especial cariño a esa narración, casi desde el momento que la imaginé, aunque como verán, no era gran cosa. La cuestión es que esa semana la dirección del periódico había decidido eliminar ese magazine para reemplazarlo por una sección que con el título "Ventana Cultural" me encargaron coordinar y obviamente jamás se me pasó por la cabeza utilizarla para mi propia autopromoción y ahí se quedaron los folios del cuento guardados por mucho tiempo, hasta que entre viaje y viaje en algún sitio se quedaron para siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy intentaré... (solamente intentaré, ya lo digo, &amp;nbsp;porque mi memoria no es tan larga para estas cosas...) reproducirlo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;EL NEGRITO DEL CAMINO&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="405" src="http://www.youtube.com/embed/gKgEBBUI6U4" title="YouTube video player" width="500"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran algo más de las cinco de la mañana y el sol ya asomaba por el horizonte dando color a la escasa vegetación de la inmensa planicie de los llanos orientales venezolanos. Como siempre que me dirigía a Caracas, prefería coger por aquella carretera porque su mal estado me mantenía atento y espantaba cualquier tentación de entregarme a los brazos de morfeo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El leve frescor nocturno me habia abandonado nada más salir de El Tigre y a pesar de la hora, apretaba un calor al que nunca he llegado a acostumbrarme. Aguardaba ansioso el momento de llegar a Santa María de Ipire, encender, por costumbre más que por convicción, una velita en la tumba del Anima de Taguapire y comerme una buena tostada de pernil de cerdo, acompañado por una refrescante cerveza... Cuando hace calor no hay horarios para la rubia. Mientras, mi infaltable cigarrillo era mi fiel acompañante como en todos mis largos viajes, como en el trabajo o como en la casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un momento dado, noté que a medio kilómetro, poco más, poco menos, una silueta hacía señas hacia la carretera y como a esa hora solamente circulaba yo, al menos en lo que podía otear, supuse que era a mí, por lo que opté por no inquietarme, no hacer caso, porque en esas soledades, así como nada malo puedes esperar. tampoco nada bueno. Seguiría de largo y... ¡Santas pascuas! Pero ya más cerca de la figura, noté que era un niño, negro como el carbón y con los dientes blancos como la nieve. Sí, amigos míos. A pesar del tremendo calor, el chaval sonreía de tal forma que amén de dejar al descubierto su dentadura, expresaba la ilusión de ver un coche que pudiera llevarlo a... ¡Qué sabe uno dónde!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me detuve y se subió el niño de no más de ocho o nueve años. No era usual que en esa región hubiese gente con el color de piel tan oscuro; sería de El Callao, hacia Guayana o de la región de Barlovento en el litoral central, de todas formas cada una a unos mil kilómetros de distancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cosa es que el chaval se subió rápidamente a mi coche, un todoterreno Jeep CJ-7 al que considero el mejor y más noble de todos los que he tenido y sin mediar saludo ni nada de nada, me ordenó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Voy hacia San Juan de los Morros y rápido, que tengo prisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me lo quedé mirando entre enfadado y sorprendido y él, sin suavizar su voz, apremió:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Vamos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé por qué, pero obedecí sin siquiera pretender saber quién era ni qué le llevaba con tanta premura a San Juan de los Morros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él, poco a poco, con dosis que no parecían tener frontera entre la fantasía y la realidad, me fue despejando las ideas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mi abuela estaba enferma en San Juan de los Morros y me quiere ver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y qué tiene? -Quise saber.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tenía -corrigió el niño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ah, menos, mal -le dije, -¿Y qué tenía?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Te vas a parar en la tumba del ánima de Taguapire? -Ignoró mi pregunta con otra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le respondí afirmativamente con la cabeza y el niño me quedó mirando y estuvo varios minutos, o sea varios kilómetros, en silencio, aunque inquietándome con esa mirada fija y penetrante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde el momento mismo que aparqué frente al restautante de Santa María de Ipire, al costado de la capilla que contiene los restos venerados del ánima, el pequeño desapareció. Lo busqué con la mirada, me asomé entre algunos camiones de combustible, miré en el restaurante y no estaba. Me comí dos tostadas de pernil de cerdo y me bebí una cerveza. Pedí además una tercera tostada para darsela al niño si es que tenía a bien aparecer. Me fuí &amp;nbsp;a la capilla y ahí estaba, sentado sobre la tumba, hablando solo y sonriendo constantemente. Encendí una velita y la puse junto a otras miles encendidas o apagadas y el chavalote, se puso en pie y mirando la tumba y luego a mí, afirmó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Este es mi amigo Ricardo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No recordaba haberle dado mi nombre, pero más que eso, me sorprendió oirme decir:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mucho gusto, -porque como no fuera a la animita, no sé a quién se lo estaría diciendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya de vuelta en la carretera, quise nuevamente intentar conocer la índole de la dolencia de su abuela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y qué tenía tu abuela?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No sé. Estaba muy enfermita, pero no sé de qué. Ahora solo sé que tiene que hablar conmigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos quedaba un largo trecho hacia su destino y el sol ya picaba fuerte... ¡Muy fuerte!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hubo instantes de prolongado silencio y otros de cháchara incontenible, pero era él, el negrito del camino, el que marcaba el ritmo. Yo me quedé con mil y más preguntas que hacerle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En otro momento me sorprendió una vez más...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El ánima de Taguapire, Pancha, es mi amiga... Y ahora también tuya &amp;nbsp;-me contó y entonces supe que a quien le había dicho "mucho gusto", era al venerado espíritu de Los Llanos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hace muchos años, ella y yo jugábamos en el patio de su casa y cuando se murió seguimos jugando -la fantasía hacía su aparición por primera vez durante el viaje, -pero un día ella que había crecido más que yo, se murió y aunque seguimos siendo amigos, ya no jugábamos y poco a poco se fue dedicando a la gente que cree en ella y solo nos vemos en días como hoy, que paso por su casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Me acuerdo que el día que murió mi mamá, la animita, que ya era animita me dijo "corre a tu casa que tu mamá acaba de morir" y cuando llegué estaban dos vecinas y el doctor con ella pero ya estaba muerta y me dijo "mi niño, no me puedo quedar contigo, así es que te quedarás solo con tu abuela. Yo te esperaré el tiempo que sea necesario allá en el cielo"..&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Madre mía, la imaginación que tienen algunos niños, pensé, pero así y todo, le quise corregir:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Al menos llegaste a tiempo para conversar con ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, porque dos ángeles, niños como yo, pero muy blanquitos y de ojos azules se la estaban llevando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Meditó un rato y luego acotó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Fue divertido que Dios enviara a dos ángeles blancos a buscar el alma de una mujer negra . -Y sonrió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y a mi comenzaba a divertirme aquel niño y sus historias en retazos,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Un día, me acuerdo, mi abuela me vino a buscar porque decía que había un hada muy brillante dando vueltas alrededor de su tumba y que como ella no entendía nada de nada, hablase yo con el hada para averiguar sus intenciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La otra abuela, -quise saber.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, mi abuela, la única que tengo, porque no conocí a mi papá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero vamos a ver -quise ordenar las ideas. -si la abuela que vas a ver está en una tumba es que está muerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el negrito del camino no reparó en mi curiosidad y prosiguió:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Entonces me fui a hablar con el hada brillante y el hada me dijo que tenía que irme al cielo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Como todo el mundo, -acoté.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero él me ignoró:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Me dijo que los ángeles deben estar arriba y solamente bajar cuando se les ordene.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y cómo vas a subir, como no sea en un avión? -Le insinué no sin cierta y malsana, tratándose de un niño, ironía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa vez no me ignoró y me explicó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es que tengo unas alas muy grandes y puedo volar donde quiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ahá, -fue lo único que supe decir. Pero él sí tenía más fantasías que compartir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mi abuela resulta que era amiga del hada brillante y me hicieron una encerrona para recordarme que debía ir al cielo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya no supe qué decir y luego de otros minutos de silencio y otros tantos kilómetros, añadió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El hada me dijo que un día tú me recogerías en la carretera y que camino hacia San Juan de los Morros, ella me indicaría dónde debía quedarme para volar al cielo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-O sea, -dije sin perder mi estúpido tono ironizante, -que en algún punto de esta carretera hay una especie de rampa de lanzamiento de ángeles hacia el cielo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El chaval sonrió pero no dijo nada. Me miró y acarició mi mano que tenía posada en la palanca de cambios. Y fue sentirla, pero no sentirla. Sabía que estaba ahí, pero no existía un contancto físico. Era como una suave brisa sin brisa. Simplemente una sensación y no sé por qué, me sentí contento, invadido por una enorme alegría, solo comparable a las que he tenido con el nacimiento de cada uno de mis hijos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sol ya inundaba hasta el último rincón llanero, cuando vi sobre la luz, una luz más intensa. Un foco que surgía de la nada y comprendí que hasta ahí llegaba mi acompañante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me detuve.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sin que fuese necesario, el chaval me explicó, una vez fuera del coche:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mi abuela no está enferma, pero todo lo que te he contado es tan real como mis alas. -Y se deshizo de su camisa, extendió unas enormes alas con lustrosas plumas negras y se fue volando hacia... el cielo... ¡Digo yo!&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-3452199772848314743?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/3452199772848314743/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=3452199772848314743' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/3452199772848314743'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/3452199772848314743'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2011/03/sucedio-entre-el-tigre-y-san-juan-de.html' title='SUCEDIÓ ENTRE EL TIGRE Y SAN JUAN DE LOS MORROS'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='https://lh5.googleusercontent.com/-7ofEDvXD3Rw/TXlHlGv_LQI/AAAAAAAAFXo/yYGEVYrOao4/s72-c/anima.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-1379226835137753153</id><published>2011-03-05T13:10:00.000+01:00</published><updated>2011-03-05T13:10:10.326+01:00</updated><title type='text'>Las infernales llamaradas de los ángeles</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #5c5c5c; font-family: Arial, Tahoma, Helvetica, FreeSans, sans-serif; font-size: 13px; line-height: 18px;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="https://lh6.googleusercontent.com/-HFSJTsIwxOA/TXFZ8UaD23I/AAAAAAAAFVk/5U34wNbSLL8/s1600/mafalda.jpg" imageanchor="1" style="color: #15bceb; margin-left: 1em; margin-right: 1em; text-decoration: none;"&gt;&lt;img border="0" height="298" src="https://lh6.googleusercontent.com/-HFSJTsIwxOA/TXFZ8UaD23I/AAAAAAAAFVk/5U34wNbSLL8/s400/mafalda.jpg" style="-webkit-box-shadow: rgba(0, 0, 0, 0.0976563) 1px 1px 5px; background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-image: initial; background-origin: initial; background-position: initial initial; background-repeat: initial initial; border-bottom-color: rgb(242, 242, 242); border-bottom-style: solid; border-bottom-width: 1px; border-color: initial; border-left-color: rgb(242, 242, 242); border-left-style: solid; border-left-width: 1px; border-right-color: rgb(242, 242, 242); border-right-style: solid; border-right-width: 1px; border-top-color: rgb(242, 242, 242); border-top-style: solid; border-top-width: 1px; border-width: initial; padding-bottom: 5px; padding-left: 5px; padding-right: 5px; padding-top: 5px; position: relative;" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Cuando pretendía a uno de los amores más intensos pero efímeros de la adolescencia, cuyo nombre me guardo celosamente, ocurrió la historia que a continuación narraré y que para algunas mentes estrechas podría restarle valores a su condición de señorita de bien y de buenas costumbres, educada, claro, en la fe de Cristo y normas de una familia seria, respetable y formal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recientemente conocida a través de personas buenas, nobles y de alto nivel social, y cruzados por vez primera nuestros admirados ojos en sana pasión y &amp;nbsp;clara nuestra mutua atracción, naturalmente ajena a pecaminosos malos pensamientos, que no hubiesen hecho más que enturbiarla a los justos ojos del Creador, un buen día un grupo de sus también castas y formales compañeras, todas señoritas educadas para cumplir con su sagrada misión de esposas fieles y sacrificadas madres como bien manda la Ley de Dios, decidieron pasar un fin de semana en la playa. Lógicamente, las doce alegres amigas y compañeras se habían comprometido a seguir, aún lejos del lar protector durante esas horas, la misma vida y las mismas costumbres inculcadas desde la cuna y sobre todo, participar el domingo en la Eucaristía de la Misa. Vamos, que si en un desliz hubiesen cometido el horrible pecado de la fornicación, nada pasaría si no faltaban a su obligación dominical. Pero no. Eran damitas educadas en la amabilidad, las buenas palabras y la caridad y no pasaban por sus mentes las extraviadas ideas del sexo fuera de un matrimonio consagrado ante el altar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cosa es que entre tan dilectas personitas se incluía mi amada, así como la de mi amigo Rodrigo Yáñez y conocedoras todas ellas de nuestros valores humanos y respeto a toda prueba a sus propias virtudes, decidieron que las acompañásemos en el viaje tanto de ida como de regreso -no a la casa, lógicamente pues nuestra presencia podría tener un efecto llamada a las huestes de Satán, convirtiéndonos en inocentes víctimas de los malos pensamientos y de la lujuria desenfrenada, siendo flagelados por el indecente pecado de la carne. ¡Qué horror, madre mía!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué viaje tan lindo. Íbamos los catorce, ellas doce y nosotros dos en un vagón solo para nosotros, porque con el alegre bullicio de nuestros dulces cánticos a la amistad y al amor fraterno, ahunyentamos al resto del pasaje, Había mucho sol y el campo transcurría ante nuestros gozosos ojos al ritmo del deambular del tren. Ella, mi dulce sueño, estaba sentada junto a mí y Rodrigo y su dulce sueño, yambién iban juntos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto, las chicas se pusieron a cantar aquello de "José se llamaba el padre, Josefa la mamá, y al hijo que tuvieron le pusieron José", pero combinando nuestros nombres y tan genial e inocente ocurrencia fue recibida por nuestros propios y complacidos aplausos, aunque el carmín del rubor tiñó las tersas mejillas de nuestras pías enamoradas. Temíame yo, no sé si también Rodrigo, aunque conociéndole presentí que también, que alguna de las graciosas jovencitas, en un arranque de entusiasmo o tal vez aconsejada por los ocultos tentáculos de Lucifer, que nunca se sabe en estas cosas, le diera por comenzar a gritar "¡Que se besen, que se besen!", porque tanto Rodrigo como yo, hombres cabales, caballeros respetuosos y cristianos íntegros, nos veríamos obligados a interponernos entre el bien y el mal para poner coto a una situación que de haberse producido, no tenía otra salida por el bien de las jóvenes, débiles por naturaleza a las tentaciones de la "manzana", que nuestra firma contención. Ha demostrado la historia que la fuerza varonil &amp;nbsp;se sustenta en la lección bien aprendida del pecado cometido por Adán y Eva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegamos al balneario, regalados con tanta risa y noble canto, Felices por las alegres horas precedentes y el mensaje de cariño compartido, pero fatigados y deseosos de descansar, comer, saludar a los amigos que nos acogerían separadamente a Rodrigo y a mí, y volver a estar con las hermosas amigas y mujeres amadas a la mañana siquiente en la Misa de nueve en la parroquia del pueblo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cosa es que aburridos, al anochecer decidimos Rodrigo y yo, acercarnos a la cabaña a pie de playa que resguardaba las virtudes de nuestras damas. Nos quedaríams conversando con ellas en el portal porque naturalmente no estaría bien visto que entrásemos a su femenino refugio y luego nos marcharíamos sabiendo que sus limpios espíritus agradecerían nuestra gentil deferencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era ya de noche cuando llegamos. Las cortinas de los ventanales de la sala estaban descorridas, a sabiendas las jóvenes que su intimidad la protegían Dios, Jesús, su madre Santísima y la soledad de un pueblo costero en pleno invierno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo, sin embargo no encajaba en la vivienda -cómo me cuesta, Virgen de las Angustias, recordar aquellos instantes-. Con las luces de la estancia encendidas, sin guardar el menor recato, ni el debido pudor en su condición de señoritas cristianas, rodeaban once la mesa de centro de la sala, eso sí, todas ellas cubiertas con sus convenientes pijamas cuya hechura estaba pensada en apartar posibles malos pensamientos que pudiera anidar en algún alma impúdica. La chica que en ese momento hacía la número doce, estaba recostada sobre esa mesilla de centro con las piernas levantadas en ángulo recto ante la espectación de las demás. Pensamos Rodrigo y yo y lo comentamos en susurrante voz baja, que asumiendo aquella extraña postura, esa chica y posiblemente el resto en riguroso y respetuoso turno, ofrecían un complicado y doloroso sacrificio a María Auxiliadora, que era la patrona del colegio donde cursaban sus estudios, e inicialmente, cuando observamos atónitos que acercaban a la mesa una vela, pareció confirmarse la suposición, pero cuando con cuidadoso esmero le instalaron la vela encendida próxima a su virginal culo, las peores y tormentosas dudas hicieron acto de presencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Oh, Cristo de la Buena Muerte! Aún hoy quisiera no haber sido testigo de lo que a continuación, congelados por el estupor, nos tocó ver y oir, porque el pedo de la pristina chiquilla, resonó como el peor de los peores pedos de mi buena abuela y el fogonazo que le siguió partiendo de la lumbre agigantada por el gas, fue espectacular. Le siguieron aplausos y risas y gritos de "me toca, me toca".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi chica, estoy seguro, no participó en esos gritos, por lo que le tocó a otra, una chica alta, roja y gorda, de pelo rubio natural. Se recostó también sobre la mesa, debiendo dos de sus compañeras, la amada de Rodrigo una de ellas, ayudarla a levantar las piernas y nuevamente puesta la vela en su sitio, es decir, a la vera de tan juvenil culete, otra ventosidad, menos sonora tal vez que la primera (que habíamos visto), pero inesperadamente larga, pareció prender fuego en la tela de sus pantalones, por lo que la rolliza chica, saltó de la mesilla &amp;nbsp;con diferente agilidad a la que la acompañó subiéndose, golpeando sus nalgas con las manos intentando apagar un fuego que ya se había llevado el viento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Qué risotadas! ¡Qué entusiasmo en las palmas! ¡Qué gritos de festiva admiración!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pobre gorda -nadie estaba en su pellejo para sentirlo- seguramente se había ganado un indeseado ardor en la meta de su humana e inocente cloaca, porque se sobaba disimuladamente el nalgatorio, dando miradas de reojo sobre su hombro que era lo más cercano que abarcaba su vista. Sin embargo, valerosa la niña, sonreía satisfecha del clamor que su pedo había ocasionado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos, tres, seis chicas, una detrás de otra, con dispar suerte en el fogonazo, extensión e intensidad, pero con el mismo resultado entusiasmado de las compañeras, precedieron a la toma de posesión de mi dulce, cauta y casta amada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rodrigo enmudeció pensando que aquel sitio podía estarlo ocupando su chica, a la que creía incapaz de tamañana indecencia, lo mismo que yo lo creía de la mía. Mi sorpresa fue roja porque agolpó la sangre en la cabeza, dejando al resto de mi cuerpo lívido y sin fuerzas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo mismo que las otras, menos la gorda, levantó mi amor sus piernas en ángulo recto, aunque las abrió en forma de "V" y tras recolocar la vela a mayor distancia de su culo, demostrando una humillante experiencia en esas lides, dejó escapar tal gas -¡Ayúdame a continuar, Santísima Madre de Dios de la Soledad, que el recuerdo abochornado titubea y la pluma conque escribo clama decencia en el escrito- con tal repiqueteante y poderoso sonido e impresionante largura, que avergonzado y todo, uní mis aplausos a los de las arrebatadas chicas, momento que aprovechó Rodrigo, con el pretexto de que podíamos ser descubiertos por mi entusiasmo, en sugerir largarnos. Lo cierto es que seguramente no quería ver a su niña amada en tan inconfesable menester.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguientes, con pías posturas de santas, pero con el sueño de una noche de fiesta pedorra, dibujado en sus rostros, las acompañamos a oir misa. Paseamos, desayunamos, comimos y merendamos el resto del día y en la tarde, embarcados en el tren, nos fuimos rumbo a casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volvió a hacerse oir la canción de "José se llamaba el padre, Josefa la mamá, y al hijo que tuvieron le pusieron José", cambiando esos nombres por los nuestros. Le siguieron otras canciones, y finalmente algunos chistes de lo más insulsos, como correspondía a niñas de la alta sociedad educadas en colegio de monjas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rodrigo, a diferencia del viaje de ida, estaba taciturno y algo indiferente respecto a su chica -de hecho no se volvieron a encontrar, pese a que no esperó a ver su turno la noche anterior-. Y yo, que intentaba disimular y &amp;nbsp;rumiaba mi venganza desde aquel aciago acontecimiento, sin pensarmelo, aunque lo venía pensando hacía rato, me eché atrás en el asiendo, alcé mis piernas, encendí una cerilla y... ¡la bomba atómica! Sí, mis amigos. ¡La bomba atómica, literalmente!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los rostros de aquellos angelitos demudaron en expresiones de sombría reprobación. De escándalo en el de las más hipócritas, De cinismo entre las que se percataron del mensaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y mientras desde el fondo del vagón, es decir donde estaban aquellos pasajeros que decidieron no irse a otro sitio huyendo delas canciones memas, surgieron los primeros aplausos y risas contenidas. miré a mi chica, la señalé con el dedo apuntando su adorada naricilla y grité -¡¡¡Te gané!!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegamos a la estación en absoluto, respetuoso y respetado silencio. Sin mirarnos a la cara. Y sin decirnos siquiera adiós, nos separamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No obstante, &amp;nbsp;la dulce y guapa chavala, poco tiempo después, fue mi novia por dos días y amiga por muchos años.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-1379226835137753153?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/1379226835137753153/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=1379226835137753153' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/1379226835137753153'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/1379226835137753153'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2011/03/las-infernales-llamaradas-de-los.html' title='Las infernales llamaradas de los ángeles'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='https://lh6.googleusercontent.com/-HFSJTsIwxOA/TXFZ8UaD23I/AAAAAAAAFVk/5U34wNbSLL8/s72-c/mafalda.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-5177121133977307036</id><published>2011-03-02T20:06:00.001+01:00</published><updated>2011-03-02T23:10:08.655+01:00</updated><title type='text'>De bochornos también está hecha la vida</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="https://lh6.googleusercontent.com/-1CPgP82TYiY/TW6VFYM2pXI/AAAAAAAAFVU/tHFkTeZIZ4A/s1600/micro.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="https://lh6.googleusercontent.com/-1CPgP82TYiY/TW6VFYM2pXI/AAAAAAAAFVU/tHFkTeZIZ4A/s400/micro.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Hay ocasiones en que te ves enfrentado a una situación tan embarazosa, que no sabes si disimular tus colores en la sombra o simplemente tirarte desde la última planta de una torre de 500 metros, para que tu figura quede absolutamente irreconocible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de ir a la gorda, que no se trata de ninguna obesa ni dama rellenita, sino a la anécdota gorda, os contaré que hace un par de años o así, mi amiga Carme Martorell, atendía a uno de esos garrulillos que se las dan de listos y graciosos, pensando que con sus tonterías pueden llegar a impresionar a chicas guapas como ella. Así, Carmeta, controlando el acceso a unas grandes instalaciones, le requirió la identificación al sujeto de marras. El hombretón, con sonrisa sobrada que no mejoraba para nada el aspecto que le daban sus gruesas gafas de culo de botella, ni disimulaban sus picaduras de viruelas, alzó la voz para que todos los que estuviesen cerca oyeran su penosa genialidad y escupió:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Carlos Hernández, Hernández con hache al principio y zeta al final.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quienes estábamos cerca y pudimos escuchar tamaña memez, en mayor o menor grado, nos cabreamos, pero la dulce Carmeta, que amén &amp;nbsp;de todo es un ángel, se puso roja como un tomate y una vez que el hombre hubo traspuesto los tornos de acceso al edificio, la siempre paciente chica de voz melosa, estalló.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Gilipollas! ¿Qué se cree el imbécil ese? &amp;nbsp;¿Que soy analfabeta?. ¡Ya me va a escuchar cuando salga! -y hasta que no se desahogó, no se estuvo ni quieta ni callada. Y mira que el Alberto, la Isabel, la Encarna, el Luis y yo intentamos calmarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mucho rato después, regresé a ver cómo seguía y la quise aconsejar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mira, Carmeta, la próxima vez que venga y le preguntes el nombre,, tú te le adelantas para que no vuelva a decirte tamaña idiotez y cuando te diga &amp;nbsp;"Carlos Hernández", averigua... ¿Con hache de burro y con zeta de polla?. - Pero la chavala ni se rió, ni siquiera sonrió, como esperaba, sino que volvió a ponerse roja, más roja aún que cuando le haabía hablado el sujeto y me sentí como un pobre dessgraciado pues seguramente, pensé, la palabra "polla" habría resultado algo disonante a su dulce forma de ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Pero no! Sus ojos fijos sobre mis hombros me indicaban dos posibilidades... una o que la caspa estuviera volviendo a hacer sus estragos sobre mi suéter oscuro u otra, que había algún testigo de mi sugerencia y mira tú, por dónde... Detrás mío estaba el impresentable Carlos Hernández con una cara de odio que le hacía verse aún más feo y desagradable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Coño! No supe dónde meterme y con el sigilo de una serpiente supe retirarme a tiempo. Más tarde sacamos dos cosas en claro y positivas. Primero que nos reimos como unos orates y segundo que las siguientes veces que el hombre entró al recinto no hizo mayor acotación a su nombre y primer apellido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La otra anécdota me ocurrió hace muchísimos años, cuando lamía las primeras mieses de la fama -¡maldita y escurridiza fama!- gracias a "Literatura de gente joven".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No recuerdo bien las circunstancias ni el por qué, pero entre otras actividades como radios, televisión o revistas, un día me vi moderando un debate de sociólogos latinoamericanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡No vean la cantidad de gente que asistió al encuentro! Ni me lo imaginaba, siendo la temática posiblemente aburrida! Os lo digo, yo jamás hubiese asistido al tal debate como no fuera como lo hice, en calidad de moderador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era un auditorio con capacidad para unas cuatrocientas personas y estaba, repito, a reventar. En el escenario, en lugar de una pantalla o actores, había una mesa larga, tras la cual estábamos los ocho sociólogos con cara de listos y este servidor con cara de "yonofuí" en el centro, o sea con cuatro profesionales a mi izquierda y otros cuatro a mi derecha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Frente a cada uno de nosotros, había una carpeta conteniendo el sumario de temas a tratar, nueve botellas de agua y la misma cantidad de vasos de vidrio y tres platos con galletas distribuidos equitativamente. Además, frente a cada ponente y al moderador, o sea este pobre hombre que escribe tanto sus alegrías como sus penurias con el mismo entusiasmo. había un micrófono.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De aquellos micrófonos a los que hago referencia, al menos el mío jugó un papel protagónico indiscutible y hoy también lo asume su recuerdo bochornoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran pequeños y sus soportes largos y flexibles. ¡Vamos, toda una modernidad para la época! Aparte de su aspecto vanguardista, al ser unidireccionales, permitían que el volumen de las bocinas de la sala estuviese bastante alto sin posibilidad de acoplamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comencé a hablar con el orgullo propio de mi papel principal, presenté a los debatientes, hice un par de aquellas típicas bromas insulsas habituales en este tipo de actos de las que nadie en su sano juicio se reiría, pero que por educación, la gente te hacía sentir como un humorista consumado y comenzó el debate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mí lo único que me preocupaba al principio es que cada ponente no se pasara del tiempo previsto para cada turno tanto de exposición como de oposición o de réplica. Pero una vez que habló el primero, y en especial después que hubo terminado el segundo, noté que cada uno de ellos, no solamente encendía su respectivo micrófono, sino que también lo apagaba, aunque no llegaba a ver cómo ni por dónde, porque no era cosa de estirar la cabeza, que no se hubiese visto bien y me entró la preocupación de que alguna de mis toses inoportunas, potenciada por los altavoces hiciera perder el hilo al expositor de turno. Y mira que sí busqué, muy disimuladamente claro, un botón o algún interruptor, pero como noté que parte del público seguía mis movimientos con más interés que los aburridos temas que se planteaban con exquisita elegancia, desistí de seguir, Permitidme un breve paréntesis. Era tal la delicadeza de los hombres, que &amp;nbsp;tranquilamente podría haberse dado el siguiendo diálogo que aunque producto de mi ficción, era absolutamente posible&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"-Es usted, mi colega y amigo, un hijo de puta...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Le agradezco, carísimo hermano y mejor amigo, que no me haya calificado como hijo de la gran puta.&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;-Pues si lo prefiere, portento del saber, ya se lo digo, es usted un hijo de la gran puta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es, se lo repito, mi estimado e inconmensurable doctor en sociología, un hombre recto, honesto y honorable, por lo que le agradezco con la mano puesta en el corazón, que no me haya catalogado como un hijo de la grandísima puta".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero vamos a lo nuestro. Bruto como decía mi buena abuela, que soy, aunque solamente torpe en mi tal vez interesada opinión, no hubo forma ni manera de encontrar el botón o el interruptor, ni momento oportuno para preguntarlo, así es que opté por bajar el micrófono a la altura de mi panza después de hablar, para evitar cualquier exabruto auditivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así entre: "Tiene la palabra y cinco minutos, el sociólogo argentino" o "señor Muñóz, le agradezco, se le ha acabado el tiempo. Luego podrá utilizar su derecho de réplica", escondía el pequeño micrófono, pegado a mi &amp;nbsp;estómago, gracias a su largo y flexible soporte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, Dios ese día no estaba conmigo (si es que alguna vez lo ha estado) y en un momento no esperado, se desperezaron mis nobles tripas emitiendo un sonido que en circunstancias normales hubiese pasado desapercibido, pero que con aquel sensible micrófono casi recostado sobre mi barriga, se escuchó como un pedo descomunal o peor aún, como los petardazos que acompañan a una diarrea incontrolable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claro que con haber mirado para otro lado, como buscando el origen de aquella inapropiada sonajera, como hizo toda la concurrencia, sociólogos incluidos,hubiese salvado la pensosa situación, pero me puse en avidencia, llevándome las manos a la cabeza y recostándola con evidente pesar sobre la mesa.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-5177121133977307036?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/5177121133977307036/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=5177121133977307036' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/5177121133977307036'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/5177121133977307036'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2011/03/de-bochornos-tambien-esta-hecha-la-vida.html' title='De bochornos también está hecha la vida'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='https://lh6.googleusercontent.com/-1CPgP82TYiY/TW6VFYM2pXI/AAAAAAAAFVU/tHFkTeZIZ4A/s72-c/micro.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-1666679334589907307</id><published>2011-02-28T22:17:00.002+01:00</published><updated>2011-02-28T22:42:43.935+01:00</updated><title type='text'>Las mellizas de Playa Amarilla</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="https://lh6.googleusercontent.com/-SOVW1F-P8ts/TWwQ3BxFnyI/AAAAAAAAFVA/sgJOEj8bo2I/s1600/DSC_0002.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="640" src="https://lh6.googleusercontent.com/-SOVW1F-P8ts/TWwQ3BxFnyI/AAAAAAAAFVA/sgJOEj8bo2I/s640/DSC_0002.JPG" width="406" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Cuando pasábamos nuestras vacaciones en Viña del Mar, mi hermano y yo, cuando despuntaban nuestros primeros pelillos en aquella parte que es nuestro orgullo, pero cuya mención resulta indigna, solíamos ir a Playa Amarilla, donde al decir de los entendidos se reunían las chavalinas más guapas del universo y aunque las había de todo tipo, una heterogeneidad también aplicable a los chavales, aunque poniendo el acento en el hecho de que entre los trece y los quince, la mayoría de los mozalbetes varones si no son simpáticos, se mueren de hambre.&lt;br /&gt;La cosa es que teníamos un lugar fijo para instalarnos, como si aquel punto lo habiésemos adquirido y para asegurárnoslo, llegábamos temprano. A nuestras espaldas, según se mirara hacia el Océano, siempre se ponía un grupo de chicos y chicas argentinos. A nuestra derecha, Marcela, una adolescente preciosa con la que rápidamente hizo migas mi hermano y con la que al final comenzó a salir. Al frente, siempre de cara al mar, extendía su joven humanidad un bombón. Era, os lo juro, una niña rubia espectacular, cuyo cuerpo apenas cubría con un minúsculo bikini. Y finalmente a nuestra izquierda, sin olvidar en ningún momento que la perspectiva era de cara al mar, de lo contrario, los chicos argentinos estarían al frente, la preciosa Marcela a la izquierda, la impresionante niña rubia del biquini a nuestras, espaldas. Decía que a nuestra izquierda, de cara al mar o a la derecha si estuviésemos mirando hacia los cerros de la contracordillera de la Costa, se apostaban dos espigadas gemelas que llegaban siempre a eso de las doce del mediodía en compañía de su hermana mayor, que por ser mayor no concitaba nuestro interés.&lt;br /&gt;La cosa es que la niña rubia del biquini minúsculo no se cansaba de hacerme fiestas, pero a mí me habían cautivado por su pelo corto y liso, las mellizas espigadas, porque las pobres no tenían nada más, eran flacas sin que las formas hubiesen comenzado a modelar la piel que cubría sus huesos y por lo que pude constatar, tremendamente antipáticas.&lt;br /&gt;Un día en que la niña rubia del biquini minúsculo me sonrió, yo les pedí a las mellizas que me dejaran jugar con ellas al “volibol”, pero como única respuesta se llevaron sus adorados huesos recubiertos de piel, a las frías aguas del Pacífico.&lt;br /&gt;Otro día en que la niña rubia del biquini minúsculo, hacía extrañas muecas como lanzándome besitos, yo me fui al mar, donde estaban mis amores y comencé a tirarles agua para participar en la actividad que desarrollaban desde hacía unos minutos y me mandaron a la mierda.&lt;br /&gt;Otro día en que la niña rubia del biquini minúsculo, comenzó a chupar un plátano como si fuese un helado, dándome unas miradas que parecía tonta, yo ignoraba el significado de aquella forma tan bestia de lamer un plátano, pero por lo que le dijo Marcela muy bajito a mi hermano, de que la niña rubia del biquini minúsculo se me estaba ofreciendo descaradamente, me fui a un chiringuito, compré un plátano y comencé a hacer lo mismo, pero mirando a mis amores escurridizos. El escándalo se reflejó en los ojos de las tres que cogieron sus bártulos y se fueron raudas de la playa.&lt;br /&gt;Otro día en que la niña rubia del biquini minúsculo se había puesto más cerca nuestro, me dio la espalda y comenzó a acariciarse el culete por dentro del biquini, girándose de vez en cuando para lanzarme encendidas miradas de deseo y a mí me pareció escandalosa su actitud, por lo que cogí un pequeño balón que había llevado ese día para hacer alguna tontería y las hice.&lt;br /&gt;Las mallizas que seguían yendo a la misma playa e instalándose en el mismo punto, me ignoraban absolutamente, aunque siempre lo habían hecho, pero se notaba que desde el día del plátano habían redoblado su ignorancia, o sea hacían más ostentoda su forma de ignorarme.&lt;br /&gt;La cosa es que comencé a tirar el balón en vertical y a lanzarme sobre él como si fuese un connotado portero de fútbol y además imitaba las ovaciones de un público tan entregado como admirado por mis hazañas. Pero lejos de impresionar a ,mis preciados huesitos con piel de pelo corto y liso, de pronto me caí sobre una de ellas con todo mi peso y la chavala se echó a llorar y la otra y su hermana, comenzaron a golpearme con todo lo que tenían a mano. Menos mal que se marcharon rápido si no me hubiesen dejado muy maltrecho. Al final, &amp;nbsp;la niña rubia del biquini minúsculo se había marchado, mi hermano y Marcela también y los chicos y chicas argentinos y otra gentuza que quemaba sus sebosas tripas al sol, no disimulaban sus risas ni sus comentarios poco apropiados.&lt;br /&gt;En las siguientes jornadas, Juan y Marcela optaron por quedarse en Reñaca mientras yo seguía mi camino hasta Playa Amarilla, con la esperanza de que las mellizas me pidieran perdón o, en su defecto, intentar una tórrida amistad con la niña rubia del biquini minúsculo, pero ni las unas ni la otra, ni siquiera las chavalas y chavales argentinos, se volvieron a aparecer.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-1666679334589907307?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/1666679334589907307/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=1666679334589907307' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/1666679334589907307'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/1666679334589907307'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2011/02/las-mellizas-de-playa-amarilla.html' title='Las mellizas de Playa Amarilla'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='https://lh6.googleusercontent.com/-SOVW1F-P8ts/TWwQ3BxFnyI/AAAAAAAAFVA/sgJOEj8bo2I/s72-c/DSC_0002.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-4397466963255182376</id><published>2011-02-28T22:08:00.002+01:00</published><updated>2011-02-28T22:47:36.740+01:00</updated><title type='text'>¿Fue Richard Widmark un acosador de niñas?</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="https://lh6.googleusercontent.com/-K_Xd2KxrgPo/TWwOo9FmhGI/AAAAAAAAFU4/VEmrLaQCwQ4/s1600/richard.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="640" src="https://lh6.googleusercontent.com/-K_Xd2KxrgPo/TWwOo9FmhGI/AAAAAAAAFU4/VEmrLaQCwQ4/s640/richard.jpg" width="512" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Ciertamente hay edades -la del pavo, principalmente- en que uno comete cada tontería que si en el momento fuera consciente, primero que no las cometería y si las cometiera en estas condiciones, la vergüenza me hubiese matado del disgusto al instante. Pero no. A esas edades ni existe el limite, ni menos la sensación de bochorno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero vamos al grano y a una anécdota que encaja dentro de lo que afirmo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Transcurrió en Chile, donde vivía para entonces, durante unas vacaciones de &amp;nbsp;verano que las pasábamos, como siempre, en Viña del Mar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una tarde, cuando el sol languidecía, iba con un amigo de mi edad, doce años pasados, sin llegar a trece, por la Av. Perú, un paseo frente a las costas del Pacífico, muy concurrido, lo mismo que la calle Valparaíso, &amp;nbsp;especialmente por chavalas y chavales de nuestra edad, que realmente íbamos a exhibirnos. Sinceramente debo admitir que yo, canijo, penosamente flaco y la cara, frente, cuello, hombros, parte del pecho y brazos, llenos de granos, tenía muy poco que exhibir y mucho que esconder... pero me daba igual, porque tenía muy asumida mi semejanza con Richard Widmark, un actor de Hollywood muy famoso durante mi infancia, que según comentó una vez la peluquera de mi abuela poniendo cara de sorpresa "¡Qué niño tan parecido a Richard Widmark!" y siempre me quedé con ese orgullo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vamos, que lo nuestro es que paseaba con un amigo por la Av. Perú, cuando a lo lejos, sentada en una muralla baja que servía de contención a las rocas rompeolas, me pareció ver a María Luisa, la preciosa amiga de nuestra antigua vecinita viñamarina, &amp;nbsp;Ana María y ni corto ni perezoso, poniendo cara de listo, seductor y conquistador, me acerqué a ella, que estaba acompañada por una amiga más o menos de la misma edad y la saludé:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hola, María Luisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la niña me miró de arriba abajo con desprecio y luego perdió su mirada en otros jovenzuelos que pasaban por allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿No te acuerdas de mí, María Luisa? -insistí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me respondió con otra mirada despreciativa, se levantaron y se fueron caminando lentamente. Obviamente mi amigo y yo las seguimos y yo dale que suena con lo de María Luisa, aunque ya había comenzado a dudar que lo fuera, porque pese al largo tiempo desde que no la veía, la recordaba más alta que yo y esta era más pequeña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las chicas, con el hastío reflejado en sus rostros, apuraron el paso y miraban de un lado a otro como esperando encontrar a algún conocido que les salvara la situación, pero se ve que no lo consiguieron, porque de pronto echaron a correr... ¡Y nosotros también! Y yo, como un gilipollas redomado la llamaba a gritos "¡Espera, María Luisa!" y a la presunta María Luisa le faltaban piernas para correr más rápido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la carrera recorrimos tres veces la Av. Perú, una de bajada y dos de subida, después cruzó el puente del estero Marga Marga, cruzó la calle Arlegui hasta llegar a la calle Valparaíso, al final giró hacia la Plaza Vergara, cruzó otro puente sobre el estero en dirección a la Av. Libertad, pero en el cruce con la calle 1 Norte donde había un carabinero de punto dirigiendo el tránsito, las chicas, extenuadas como nosostros, le solicitaron ayuda. ¡Vaya bronca nos dio el policía!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos días después, paseando de nuevo por la Av. Perú, pero solo, porque mi amigo nunca más me quiso acompañar, volví a ver a la supuesta María Luisa y seguramente ella también a mí, porque junto con la misma &amp;nbsp;amiga, echaron a correr como alma que lleva el diablo y yo, imbécil sin redención, también detrás de ellas...&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-4397466963255182376?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/4397466963255182376/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=4397466963255182376' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/4397466963255182376'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/4397466963255182376'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2011/02/fue-richard-widmark-un-acosador-de.html' title='¿Fue Richard Widmark un acosador de niñas?'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='https://lh6.googleusercontent.com/-K_Xd2KxrgPo/TWwOo9FmhGI/AAAAAAAAFU4/VEmrLaQCwQ4/s72-c/richard.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-2981153468357483110</id><published>2011-02-10T19:18:00.000+01:00</published><updated>2011-02-10T19:18:35.264+01:00</updated><title type='text'>Unas historias de cine</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;br /&gt;&lt;table align="center" cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="margin-left: auto; margin-right: auto; text-align: center;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-xvF7wW2Nofk/TVQrxtXAPDI/AAAAAAAAFRk/1McHsOBIdd8/s1600/olimpo.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" height="286" src="http://2.bp.blogspot.com/-xvF7wW2Nofk/TVQrxtXAPDI/AAAAAAAAFRk/1McHsOBIdd8/s400/olimpo.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;Imagen del Teatro Olimpo contenida en el Archivo Histórico Municipal de Viña del Mar&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;br /&gt;De pequeños y mientras vivimos en la ciudad chilena de Viña del Mar nuestra rutina, incluídos mi hermano Juan y mi primo Jordi, aparte de ir de lunes a viernes al cole, consistía en acudir cuatro veces por semana al cine. Dos, jueves y domingo, al Oriente, en la calle Quillota, una, los sábados al Olimpo en la Plaza Vergara y una, los domingos también, al cine Metro en la Av Pedro Montt de Valparaíso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Descomponiendo las diferentes sesiones, los jueves ibamos al Oriente la familia al completo, o sea los tres chavales, mi abuela y mi tía Soledad y a última hora se unían mi padre y mi tío Agustín. Allí, en lo que llamaban sesión continuada, nos calábamos una larga serie de películas mexicanas desde la una de la tarde hasta las nueve de la noche. Por otro lado los domingos en el mismo cine, pero desde las tres y hasta las ocho, solamente íbamos los tres a ver dos películas -nunca, jamás, pasaban las anunciadas de terror o policiales, sino aburridísimas comedias musicales- y un sinnúmero de seriales, viejas ya para la época, entre las que destacaban las de Fumanchú y Flash Gordon (eran como las telenevelas de la tele, con la diferencia que a veces se saltaban los capítulos o no seguían un orden correlativo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el Cine Olimpo asistíamos a la sesión de tarde (Vermouth, la llamaban) con toda la familia, excepto mi padre, fuese cual fuese la película que exhibieran (cuando ya éramos algo más grandes, los tres nos íbamos a ver una vaquera a la sesión del mediodía (matiné) y luego nos uníamos con mis tíos y la yaya, en la siguiente).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestra otra cita obligatoria era los domingos, en el cine Metro de Valparaíso. Allí llegábamos a las diez de la mañana (sesión matinal) solos con mi tío Agustín, para ver una larga serie de dibujos animados, centrados principalmente en Tom y Jerry y el Pájaro Loco y el hecho de que fuesen casi siempre las mismas pelis, no nos importaba y si nos hubiese importado poco podíamos hacer, porque aquella era una obligación como lo era para nuestros compañeros del cole, ir a misa. En ocasiones y siempre por decisión de mi tío Agustín, nos íbamos a pescar al muelle del Puerto de Valparaíso, aunque no recuerdo bien si algún día tuvimos éxito en esa actividad, aunque sí, que jamás se sirvió alguna de nuestras presas en los potajes caseros. Y en una ocasión visitamos una fragata fondeada en las afueras del puerto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces no llego a entender qué magia tenía el cine entonces, con la mayoría de las películas cuadradas y en blanco y negro, que no nos aburría. A fecha de hoy puedo asegurar, por ejemplo -destruida con el paso de los años, la magia- que no voy al cine desde que vivíamos en Mataró, o sea hace cosa de diez u once años y que además veo poco la tele y que cuando se visualiza en la casa una peli grabada. pues irremediablemente me quedo dormido. Creo que las miles de películas engullidas durante mi infancia me alejan hasta del olor del celuloide (nunca he tenido la curiosidad de preguntarles a Juan y a Jordi si les ocurre lo mismo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, de las matinales en el Metro con mi tío Agustín sólo me queda el recuerdo de aquella ocasión en que el cine comenzó a remecerse y que comenzaron a parpadear unas luces rojas en todos los rincones, mientras que por la megafonía se invitaba a los asistentes a salir ordenadamente de la sala. En la huída el desorden, los gritos y los pisotones, unidos a los ruidos propios de un fuerte seísmo, al de la megofonía y finalmente el pánico que acrecentó la histeria de la multitud al cortarse la energía eléctrica, fueron dantescos. Sin embargo, mi tío Agustín nos contuvo y los cuatro nos refugiamos debajo de las butacas, siguiendo las instrucciones de un hombre experimentado como él, que había pasado mil penurias y más durante la guerra civil, de la que le considerábamos un héroe. Ese día, la estampida humana no produjo víctimas, aunque sí mucha gente contusionada. Finalmente, en aquella jornada, como es propio de un país acostumbrado a los movimientos telúricos, como no se había alcanzado las cotas de terremoto, la función continuó, aunque con la mitad o menos de los asistentes (la otra mitad o más, la encontramos a la salida, en medio de la plaza del frente, como a la espera de otro temblor de mayor magnitud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otra parte. casi todos los sábados llegábamos tarde al cine Olimpo y como no nos enterábamos del camino en los pasillos entre las butacas con las luces apagadas, nuestros gritos llamándonos, obligaban al personal de la sala a encender las luces para terminar de ubicarnos y esto se hizo tan habitual, que nada más llegar al cine, ya encendían las luces para evitar nuestro escándalo. Pero esta encendedera de luces, una vez descubierta nuestra opípara merienda, también se hizo habitual, cuando el encargado del cine se enteró de que aquella familia española que iba todos los sábados a la función de vermouth, aparte de los gritos que daba en su tardía entrada, consumía una extraña combinación de comestibles para la merienda que debían ser conocidos por el resto de espectadores, entre los que llegó un punto en que más interesante que la película, era su interrupción para ver lo que comíamos. Aleccionados por la yaya, mi tía y mi tío, terminamos por hacer caso omiso a las carcajadas y a los apalusos burlones de la concurrencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Voy a explicar qué comíamos durante la función.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues simplemente un bocadillo de media barra cada uno a la que primero se le aplicaba aceite de oliva y sal y se rellenaba con abundantes rodajas de queso de bola, sobre la que se aplicaba una capa de tabletas de chocolate y finalmente se le añadía un plátano cortado en ruedecillas. Para los niños, sobre todo, meternos aquella enormidad en la que se aplicaban en hacer en la oscuridad &amp;nbsp;mi yaya y mi tía, en la boca, era una tarea trabajosa y ciertamente muchas veces no entraba por el hueco de la boca, sin que trozos de queso, chocolate y plátano, fueran a dar al suelo entre las protestas de la abuela o de la tía o de las dos, mientras mi tío intervenía sonoramente exigiendo un silencio en el que no colaboraba. Casi siempre era en este punto que se encendían las luces y las miradas convergían unánimes hacia nosotros. Y claro no solamente exhibíamos el peculiar bocadillo, sino también la manzana -para los postres. que sosteníamos en la otra mano, compartiendo sitio con una botella de Coca-Cola de vidrio, de las que se usaban por aquellos tiempos, que no pocas veces se nos caían de las manos, dejando un reguero de líquido pringoso en el suelo y sonoras reprimendas especialmente de la yaya, a la que poco le importaba el mierdero añadido que quedaba, sino lo que había costado el refresco que se perdía entre las butacas. En ocasiones pienso que la gente iba al Olimbo, más que a ver las películas, a vernos a nosotros. Esto podría explicar el hecho de que cuando se inició la rutina, la sala siempre estaba a medias y al poco tiempo estaba a reventar, aunque curiosamente siempre teníamos nuestra fila completa, como si alguien nos la reservara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo único lamentable de la rutina del Olimpo fue que el único día de nuestras vidas que pudimos haber visto un eclipse total de sol, fuimos los únicos asistentes y cuando por megafonía se nos invitó a disfrutar del inusual esoectáculo, la yaya, con el argumento de que no nos dejarían volver a entrar, nos impidió salir, aunque la peli se suspendió durante casi una hora, dejándonos durante ese tiempo en penumbras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En las sesiones continuadas de los jueves en el Oriente, la merianda era la misma, pero como los espectadores habituales de aquel cine de barrio eran tanto o más ordinarios que nosotros, pasaba desapercibida. Lo que sí molestaba al principio a la concurrencia, era cuando llegaban mi padre y mi tío, después del trabajo. Los gritos de "mama" y "Sole" y nuestros bullangueros "aquí, aquí" agitando los brazos, puesta la vista en la puerta de entrada, impacientaban al resto del público, quye como ya digo, tanto o más ordinario que nosotros, exigía silencio utilizando los más disonantes e irrepetibles epítetos imaginables. Claro que a veces, aunque con el tiempo, principamente cuando la película de turno era una patata, nada más se abría la portezuela de entrada y se agitaban las cortinas que la resguardaban, el cine se convertía en un atronador "mama, Sole" que venía de todos los rincones, que solamente se acallaba con un "¡callad, malparidos!" que escupía por su nada delicada boquita mi yaya. Pero se ve que aquello llegó a formar, como en el Olimpo, parte del espectáculo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y termino esta historia cinematográfica con la anécdota sórdida a cargo de Jordi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resulta que el domingo por la tarde que era el de las dos películas e incontables seriales, nuestro horario era de 3 a ocho de la tarde, pero la función rotativa que así le llamaban a la de los domingos, comenzaba realmente a la una, pero por asuntos de comida familiar nos era imposible ir antes. La cosa es que al llegar siempre al final de la primera película, tanto la sala como la galería, que eran los dos sectores del cine estaban repletos a rebosar y los chavales atestaban asimismo los dos amplios pasillos, incluyendo el que separaba platea de galería, que quedaba algo más alta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues lo anterior nunca fue obstáculo para que a los pocos minutos de nuestra entrada pudiéramos escoger localidad, siempre, eso sí, en las últimas filas de una sección o las primeras de la otra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues bien. Llegábamos, nos poníamos en el pasillo paralelo a la pantalla, aquel que separaba la platea de la galería y comenzaba mi primo, que para ello tenía una facilidad envidiable para eso -al menos desde nuestro infantil punto de vista- a expeler unos pedos tan silenciosos como horrorosamente fétidos y no veas cómo se iba disolviendo la chiquilería tanto del pasillo, como de las dos últimas filas de la platea y las dos primeras de la galería, aunque en forma de círculo y como además de gaseoso, era un guarro de cuidado, una vez que escogíamos nuestras butacas, &amp;nbsp;expresaba su satisfacción con un eructo tan sonoro que era agradecido con risas y aplausos de un público que como nosotros, esperaba en aquellas largas sesiones, cualquier alteración para aclamarla con el mismo entusiasmo conque recibíamos a la caballería yanqui que aparecía al toque de clarín (ta-ta-ta-ta-ta-ta-tiiiiii-ta-ti-ta-taaaaa) en defensa de sus heroicos compañeros sitiados por unos indios malvados que merecían la muerte por defender su histórica tierra de los sinvergüenzas que venían a usurpársela a nombre de la "civilización".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-2981153468357483110?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/2981153468357483110/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=2981153468357483110' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/2981153468357483110'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/2981153468357483110'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2011/02/unas-historias-de-cine.html' title='Unas historias de cine'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-xvF7wW2Nofk/TVQrxtXAPDI/AAAAAAAAFRk/1McHsOBIdd8/s72-c/olimpo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-3584900613306190098</id><published>2011-02-02T16:07:00.000+01:00</published><updated>2011-02-02T16:07:29.491+01:00</updated><title type='text'>El lastimero aullido de la muerte</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TUlzEBGUuhI/AAAAAAAAFQw/13_Iv_kmSA0/s1600/T.PNG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="385" src="http://1.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TUlzEBGUuhI/AAAAAAAAFQw/13_Iv_kmSA0/s400/T.PNG" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Vivimos cuatro años en la casa del fondo de aquella calle sin salida. Era una chalé grande de dos plantas y un extenso jardín en el que mi padre cultivaba hermosas rosas amarillas,.Mirando desde la entrada de la calle que llamábamos "el pasaje", a mano derecha y haciendo esquina solamente veíamos un paredón alto de color &amp;nbsp;amarillo claro por donde muy de vez en cuando se asomaba una buena señora para regalarnos nísperos. Aquella residencia tenía su entrada por la calle principal.. Seguía la casa de Ana María, gris, enorme, con una pequeña cerca y cuyo jardín limitaba con el nuestro. A la izquierda de nuestra vivienda, siempre desde la misma óptica, había un extenso terreno vacío al que llamábamos "el sitio" y era donde solíamos jugar con Ana María, cuando no estaba María Luisa su bella mejor amiga, que era más fina para sus cosas y lo suyo eran los juegos de salón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ojo. que estoy hablando de cuando la edad media del grupo transcurrió entre los cinco y los nueve años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya comenzando a salir del pasaje por la izquierda, estaba la pequeña pero encantadora casa de Björn, un chaval noruego que cuando llegamos tenía 11 años y cuando nos fuimos tenía otros menesteres propios de la adolescencia por lo que casi ya no le veíamos. Detrás de la casa de Björn se ve que había una construcción adicional que su familia alquilaba a una pareja tan discreta que rara vez pudimos ver y de la que sólo sabíamos que el hombre era practicante y llegando a la esquina, por el otro lado, estaba otra gran pared alta, pero blanca y también con entrada por la calle principal. Allí vivía Miriam, la tierna hija de un italiano viudo que la quería y cuidaba como un tesoro. De hecho, pocas veces, casi nunca, jugaba con nosotros, aunque no dejó de invitarnos nunca a sus cumpleaños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchas son las historias que se acumularon durante aquellos 48 meses. No pocas ya las he plasmado en este blog. Otras, como estas, lo hago por primera vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El practicante y Miriam serán hoy los protagonistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pequeño pasillo situado al lado de la casa de Björn por el que se accedía a la vivienda del practicante y su mujer, era sombrío y silencioso. Muy de vez en cuando asomaba su hocico un enorme y noble perro desrazado. Un sábado el animal amaneció junto a la puerta enrejada del pasillo gimiendo y parecía llorar. Le llevamos trocitos de carne pero no los probó. Lo intentamos con golosinas y tampoco. El domingo más de lo mismo. Llamamos a gritos a sus dueños, pero no hubo respuesta. El lunes, cuando nos marchábamos de madrugada a pasar dos semana en un puerto de montaña donde mi padre esquiaba como un campeón y mi hermano y yo nos aburríamos de lo lindo, aquel perro con sus lastimeros aullidos, había contagiado a todos los de la ciudad que hacían la vez de un lúgubre coro de dolientes mascotas,&lt;br /&gt;"El practicante se ha muerto", sentenció mi abuela. "No diga tonterías, mamá", le respondió mi padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, en efecto, al regresar, supimos que el pobre hombre había fallecido la madrugada de aquel lunes de los escalofriantes aullidos. También nos enteramos de que la yaya sabía que no andaba bien de salud y por eso no había dudado en asociar los lamentos caninos con su posible deceso. Esto del perro nos dejó marcados de por vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acerca de Miriam ya he dicho que teníamos poco contacto con ella. Era alta, blanca, de pelo negro como su padre del que era una versión exacta en pequeño y en niña y guapa aunque él era feo y ordinario y ella por contra, ya lo digo, linda y además delicada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tres años seguidos entramos a su casa para celebrar su cumpleaños. Había tarta, golosinas, bocadillos de todo tipo, refrescos para tirar, sorpresas y, lo más importante, sesiones combinadas de cine de "El pájaro loco" y "el gordo y el flaco", Y cosa rara, mientras sus vecinos y amigos alborotábamos el ambiente ante la mirada complacida de don Armando, que así se llamaba el padre, ella fungía de atenta anfitriona en miniatura. Era algo así como la madre pequeña de aquella casa o, quizás, la hija grande, con solo cinco, seis y siete años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día padre e hija se fueron a vivir al campo y cuando cumplió los ocho, mi padre nos llevó al nuevo hogar de Miriam donde una preciosa casa compartía el lugar con unos árboles, quizás condicionados por un momento especial durante aquella visita, que parecían sacados de un cuento de hadas. Miriam, que no había invitado a nadie más, demostró en el reflejo de sus tristes ojitos negros la alegría de vernos. Estaba más delgada y blanca que lo usual, pero se veía preciosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos llevó a los pies de un cerezo y nos sentamos bajo él. Nos habló de la madre que ya no estaba, del cole al que ya no iba y de las últimas fiestas de su cumpleaños. Reía con su risa cristalina, nos miraba con sus ojos encendidos, nos cogía las manos con sus manos frías, hasta que poco a poco se fue apagando. En la casa se sentó en una silla frente a la mesa donde ocho velas encendidas en una pequeña tarta saludaban su nuevo año. Un pasajero entusiasmo la animó al apagarlas &amp;nbsp;y una repentina indisposición la llevó a la cama y puso fin a la pequeña reunión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una o dos semanas después había muerto, camino en el que la siguió voluntariamente don Armando nada más enterrarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre tuve este último trozo de mi vida bloqueado. Quería escribirlo y no podía y hoy que no era mi intención hacerlo, ha fluido de manera espontánea. El bloqueo tal vez quería evitar el dolor inmenso que ahora, más de medio siglo después, siento y la solitaria lágrima que al escribir, se me ha escapado. Mi primera y probablemente única lágrima por Miriam.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-3584900613306190098?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/3584900613306190098/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=3584900613306190098' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/3584900613306190098'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/3584900613306190098'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2011/02/el-lastimero-aullido-de-la-muerte.html' title='El lastimero aullido de la muerte'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TUlzEBGUuhI/AAAAAAAAFQw/13_Iv_kmSA0/s72-c/T.PNG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-8464452392788983278</id><published>2011-01-29T11:43:00.003+01:00</published><updated>2011-01-29T11:43:13.678+01:00</updated><title type='text'>El 39,15% de nuestros lectores nos llegan desde México</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;El 39,15 &lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;% de los visitantes de este blog, llegaron hasta él desde México &lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;durante el mes de diciembre.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Así se desprende de las estadísticas proporcionadas diariamente por Google.&lt;/div&gt;&lt;table border="1" cellpadding="0" cellspacing="0" class="MsoNormalTable" style="border-collapse: collapse; border: none; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-insideh: .5pt solid windowtext; mso-border-insidev: .5pt solid windowtext; mso-padding-alt: 0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; mso-yfti-tbllook: 1184;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr style="mso-yfti-firstrow: yes; mso-yfti-irow: 0;"&gt;   &lt;td style="border: solid windowtext 1.0pt; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; width: 216.1pt;" valign="top" width="288"&gt;   &lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;Comentarios y cuentos de   Ricardo Salvador&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;   &lt;td style="border-left: none; border: solid windowtext 1.0pt; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-left-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; width: 216.1pt;" valign="top" width="288"&gt;   &lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;&lt;tr style="mso-yfti-irow: 1;"&gt;   &lt;td style="border-top: none; border: solid windowtext 1.0pt; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-top-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; width: 216.1pt;" valign="top" width="288"&gt;   &lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;País&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;   &lt;td style="border-bottom: solid windowtext 1.0pt; border-left: none; border-right: solid windowtext 1.0pt; border-top: none; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-left-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-top-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; width: 216.1pt;" valign="top" width="288"&gt;   &lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;Porcentaj&lt;/b&gt;e&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;&lt;tr style="mso-yfti-irow: 2;"&gt;   &lt;td style="border-top: none; border: solid windowtext 1.0pt; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-top-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; width: 216.1pt;" valign="top" width="288"&gt;   &lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;México&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;   &lt;td style="border-bottom: solid windowtext 1.0pt; border-left: none; border-right: solid windowtext 1.0pt; border-top: none; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-left-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-top-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; width: 216.1pt;" valign="top" width="288"&gt;   &lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: center;"&gt;39,15&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;&lt;tr style="mso-yfti-irow: 3;"&gt;   &lt;td style="border-top: none; border: solid windowtext 1.0pt; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-top-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; width: 216.1pt;" valign="top" width="288"&gt;   &lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;España&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;   &lt;td style="border-bottom: solid windowtext 1.0pt; border-left: none; border-right: solid windowtext 1.0pt; border-top: none; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-left-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-top-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; width: 216.1pt;" valign="top" width="288"&gt;   &lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: center;"&gt;30,57&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;&lt;tr style="mso-yfti-irow: 4; mso-yfti-lastrow: yes;"&gt;   &lt;td style="border-top: none; border: solid windowtext 1.0pt; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-top-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; width: 216.1pt;" valign="top" width="288"&gt;   &lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;Venezuela&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;   &lt;td style="border-bottom: solid windowtext 1.0pt; border-left: none; border-right: solid windowtext 1.0pt; border-top: none; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-left-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-top-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; width: 216.1pt;" valign="top" width="288"&gt;   &lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: center;"&gt;18,93&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Los otros blogs del grupo Notimundo colgados en Blogger de Google, ofrecen las siguientes estadísticas&lt;/div&gt;&lt;table border="1" cellpadding="0" cellspacing="0" class="MsoNormalTable" style="border-collapse: collapse; border: none; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-insideh: .5pt solid windowtext; mso-border-insidev: .5pt solid windowtext; mso-padding-alt: 0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; mso-yfti-tbllook: 1184;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr style="mso-yfti-firstrow: yes; mso-yfti-irow: 0;"&gt;   &lt;td style="border: solid windowtext 1.0pt; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; width: 216.1pt;" valign="top" width="288"&gt;   &lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;Terrassa en la Mira&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;   &lt;td style="border-left: none; border: solid windowtext 1.0pt; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-left-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; width: 216.1pt;" valign="top" width="288"&gt;   &lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;&lt;tr style="mso-yfti-irow: 1;"&gt;   &lt;td style="border-top: none; border: solid windowtext 1.0pt; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-top-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; width: 216.1pt;" valign="top" width="288"&gt;   &lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;País&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;   &lt;td style="border-bottom: solid windowtext 1.0pt; border-left: none; border-right: solid windowtext 1.0pt; border-top: none; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-left-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-top-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; width: 216.1pt;" valign="top" width="288"&gt;   &lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;Porcentaje&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;&lt;tr style="mso-yfti-irow: 2;"&gt;   &lt;td style="border-top: none; border: solid windowtext 1.0pt; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-top-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; width: 216.1pt;" valign="top" width="288"&gt;   &lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;España&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;   &lt;td style="border-bottom: solid windowtext 1.0pt; border-left: none; border-right: solid windowtext 1.0pt; border-top: none; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-left-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-top-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; width: 216.1pt;" valign="top" width="288"&gt;   &lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: center;"&gt;83,4&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;&lt;tr style="mso-yfti-irow: 3;"&gt;   &lt;td style="border-top: none; border: solid windowtext 1.0pt; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-top-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; width: 216.1pt;" valign="top" width="288"&gt;   &lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;México&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;   &lt;td style="border-bottom: solid windowtext 1.0pt; border-left: none; border-right: solid windowtext 1.0pt; border-top: none; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-left-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-top-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; width: 216.1pt;" valign="top" width="288"&gt;   &lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: center;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;3,45&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;&lt;tr style="mso-yfti-irow: 4; mso-yfti-lastrow: yes;"&gt;   &lt;td style="border-top: none; border: solid windowtext 1.0pt; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-top-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; width: 216.1pt;" valign="top" width="288"&gt;   &lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;USA&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;   &lt;td style="border-bottom: solid windowtext 1.0pt; border-left: none; border-right: solid windowtext 1.0pt; border-top: none; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-left-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-top-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; width: 216.1pt;" valign="top" width="288"&gt;   &lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: center;"&gt;&lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;2,84&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;table border="1" cellpadding="0" cellspacing="0" class="MsoNormalTable" style="border-collapse: collapse; border: none; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-insideh: .5pt solid windowtext; mso-border-insidev: .5pt solid windowtext; mso-padding-alt: 0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; mso-yfti-tbllook: 1184;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr style="mso-yfti-firstrow: yes; mso-yfti-irow: 0;"&gt;   &lt;td style="border: solid windowtext 1.0pt; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; width: 216.1pt;" valign="top" width="288"&gt;   &lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;Blog de Ricardo Salvador&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;   &lt;td style="border-left: none; border: solid windowtext 1.0pt; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-left-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; width: 216.1pt;" valign="top" width="288"&gt;   &lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;&lt;tr style="mso-yfti-irow: 1;"&gt;   &lt;td style="border-top: none; border: solid windowtext 1.0pt; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-top-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; width: 216.1pt;" valign="top" width="288"&gt;   &lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;País&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;   &lt;td style="border-bottom: solid windowtext 1.0pt; border-left: none; border-right: solid windowtext 1.0pt; border-top: none; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-left-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-top-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; width: 216.1pt;" valign="top" width="288"&gt;   &lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;Porcentaj&lt;/b&gt;e&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;&lt;tr style="mso-yfti-irow: 2;"&gt;   &lt;td style="border-top: none; border: solid windowtext 1.0pt; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-top-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; width: 216.1pt;" valign="top" width="288"&gt;   &lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;USA&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;   &lt;td style="border-bottom: solid windowtext 1.0pt; border-left: none; border-right: solid windowtext 1.0pt; border-top: none; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-left-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-top-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; width: 216.1pt;" valign="top" width="288"&gt;   &lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: center;"&gt;53,7&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;&lt;tr style="mso-yfti-irow: 3;"&gt;   &lt;td style="border-top: none; border: solid windowtext 1.0pt; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-top-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; width: 216.1pt;" valign="top" width="288"&gt;   &lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;Francia&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;   &lt;td style="border-bottom: solid windowtext 1.0pt; border-left: none; border-right: solid windowtext 1.0pt; border-top: none; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-left-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-top-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; width: 216.1pt;" valign="top" width="288"&gt;   &lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: center;"&gt;11,35&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;&lt;tr style="mso-yfti-irow: 4; mso-yfti-lastrow: yes;"&gt;   &lt;td style="border-top: none; border: solid windowtext 1.0pt; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-top-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; width: 216.1pt;" valign="top" width="288"&gt;   &lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;España&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;   &lt;td style="border-bottom: solid windowtext 1.0pt; border-left: none; border-right: solid windowtext 1.0pt; border-top: none; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-left-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-top-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; width: 216.1pt;" valign="top" width="288"&gt;   &lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: center;"&gt;9&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;table border="1" cellpadding="0" cellspacing="0" class="MsoNormalTable" style="border-collapse: collapse; border: none; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-insideh: .5pt solid windowtext; mso-border-insidev: .5pt solid windowtext; mso-padding-alt: 0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; mso-yfti-tbllook: 1184;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr style="mso-yfti-firstrow: yes; mso-yfti-irow: 0;"&gt;   &lt;td style="border: solid windowtext 1.0pt; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; width: 216.1pt;" valign="top" width="288"&gt;   &lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;Gente de Hoy&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;   &lt;td style="border-left: none; border: solid windowtext 1.0pt; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-left-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; width: 216.1pt;" valign="top" width="288"&gt;   &lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;&lt;tr style="mso-yfti-irow: 1;"&gt;   &lt;td style="border-top: none; border: solid windowtext 1.0pt; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-top-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; width: 216.1pt;" valign="top" width="288"&gt;   &lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;País&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;   &lt;td style="border-bottom: solid windowtext 1.0pt; border-left: none; border-right: solid windowtext 1.0pt; border-top: none; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-left-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-top-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; width: 216.1pt;" valign="top" width="288"&gt;   &lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight: normal;"&gt;Porcentaj&lt;/b&gt;e&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;&lt;tr style="mso-yfti-irow: 2;"&gt;   &lt;td style="border-top: none; border: solid windowtext 1.0pt; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-top-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; width: 216.1pt;" valign="top" width="288"&gt;   &lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;España&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;   &lt;td style="border-bottom: solid windowtext 1.0pt; border-left: none; border-right: solid windowtext 1.0pt; border-top: none; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-left-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-top-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; width: 216.1pt;" valign="top" width="288"&gt;   &lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: center;"&gt;46,14&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;&lt;tr style="mso-yfti-irow: 3;"&gt;   &lt;td style="border-top: none; border: solid windowtext 1.0pt; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-top-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; width: 216.1pt;" valign="top" width="288"&gt;   &lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm;"&gt;USA&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;   &lt;td style="border-bottom: solid windowtext 1.0pt; border-left: none; border-right: solid windowtext 1.0pt; border-top: none; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-left-alt: solid windowtext .5pt; mso-border-top-alt: solid windowtext .5pt; padding: 0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; width: 216.1pt;" valign="top" width="288"&gt;   &lt;div align="center" class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: center;"&gt;15,35&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;/td&gt;  &lt;/tr&gt;&lt;tr style="mso-yfti-irow: 4; mso-yfti-lastrow: yes;"&gt;   &lt;td style="border-top: none; border: solid windowtext 1.0pt; mso-border-alt: solid windowtext .5pt; 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text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TUBDCNBdPFI/AAAAAAAAFPc/xmYtoPRErG0/s1600/fumar.PNG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="148" src="http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TUBDCNBdPFI/AAAAAAAAFPc/xmYtoPRErG0/s400/fumar.PNG" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Así como ahora los grandes carteles de la droga han logrado que los gobiernos -español incluído, porque el nuestro se apunta a todo- comiencen a suprimir el tabaco para lograr una mayor base viciosa enganchada a los estupefacientes cuyo consumo está casi normalizado, hubo una época, parte de la cual me tocó vivir, en la que fumar no solamente estaba permitido, sino que era socialmente bien visto y conveniente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mira que si era socialmente bien visto y conveniente, que si en una reunión no fumabas, te tachaban de "raro", o de "snob" e incluso algunos iban más allá y aventuraban conclusiones como las de que no fumabas tabaco porque te drogabas con "LSD". Así que el no fumador habitual, se veía precisado a serlo al menos de manera social, o sea sacaba su pitillo de una brillante pitillera durante las fiestas o reuniones, pero como no aspiraba el humo, siempre cabía la posibilidad de que alguien echara a correr la voz de que igualmente no eras fumador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esto del fumar, además, &amp;nbsp;existían normas muy estrictas pero a la vez simples... Una, que el hombre podía fumar donde la placiera y la otra que la mujer solamente podía hacerlo en lugares cerrados, jamás en la vía pública so pena de generar las más variopintas habladurías, todas las cuales incluían con mayor o menor vehemencia, el término de "zorra". Esto tenía un lado positivo, si es que así podemos llamarlo, y es que si la mujer no fumaba ni siquiera en reuniones, jamás la tildarían de rara o de drogata, sino, por el contrario. de virtuosa, fiel, hacendosa, buena cocinera, planchadora ideal y lavadora pulcra y refinada, o sea que era la esposa ideal... ¡Vamos, cosas del machismo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cuestión es que llegado yo a los 16 años, ya había conocido mujer a través de los primeros apasionados besos y pecaminosas caricias, pero no tabaco y como por escribir ya me llamaban raro, no sentía la manor atracción por el cigarrillo, porque nadie diría que era "raro, raro" o doblemente raro, sino simplemente, raro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mas, hete aquí que al cumplir aquella edad, reunida la familia en pleno en una cena, a la hora de los postres, mi padre me regaló dos paquetes de tabaco rubio, ante lo que los admirados comensales exigieron que me hiciera hombre y calara uno de los pitillos, aunque mi padre ordenado como siempre, decidió que la del café era la hora &amp;nbsp;más &amp;nbsp;adecuada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer cigarrillo sirvió de pretexto para enseñarme a aspirar y disfrutar del humo, el segundo, para depositar de mala manera en el retrete y por la boca, todo el potaje ingerido durante el día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No fueaquella indisposición pasajera &amp;nbsp;obstáculo, sin embargo, para que a partir de aquel día me convirtiera en un consumidor compulsivo de tabaco y menos mal que en el Insti nos permitían fumar en los recreos y en las clases de Historia y Religión y en la de Castellano, solamente cuando el profesor fumara, que lo hacía muy de vez en cuando. Sin esas licencias, el "mono" hubiese podido conmigo".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran aquellos otros tiempos. Tan distintos, que mi padre políticamente de derechas, republicano por principio y socialmente liberal, cuando llegué a los 18, en lugar de más tabaco me regaló dinero para, así mismo me lo dijo, "ir de putas para terminar de hacerme hombre", sin imaginar que si por follar me hacía yo más hombre, pues ya lo era, porque si hubiese llegado a saber que "me había hecho varias veces más hombre" con una linda vecinita, me hubiese abofeteado tantas veces como las que con ella estuve. Todo ello porque dentro de su peculiar ideología, era preferible una mala gonorrea a una buena criatura, cuantimás en aquellos tiempos que mientras que la primera se combatía con unas cuantas inyecciones de penicilina, el embarazo se saldaba con un matrimonio de honor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Señores... ¡He dicho!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por si acaso, aclaro que no fumo desde 1991.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-2490404978007075919?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/2490404978007075919/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=2490404978007075919' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/2490404978007075919'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/2490404978007075919'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2011/01/el-infinito-placer-de-fumar.html' title='El infinito placer de fumar'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TUBDCNBdPFI/AAAAAAAAFPc/xmYtoPRErG0/s72-c/fumar.PNG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-5336247208800772722</id><published>2011-01-23T23:17:00.000+01:00</published><updated>2011-01-23T23:17:11.158+01:00</updated><title type='text'>¡RESPETAD LA PAZ DE LOS MUERTOS!</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TTyo2q5NNzI/AAAAAAAAFPE/P8klezSWPKw/s1600/cadaver.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="272" src="http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TTyo2q5NNzI/AAAAAAAAFPE/P8klezSWPKw/s400/cadaver.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;La primera vez que entré en una morgue, anexa a la facultad de medicina de una importante universidad, lo que no impedía que se realizaran necropsias judiciales, fue con ocasión de una clase práctica de periodismo en su crédito de medicina legal. A mí, he de reconocerlo. me daba mucho reparo &amp;nbsp;acercarme a un muerto, más aún si no me separaba de él al menos un ataúd cerrado, porque si la caja estaba abierta, este hombre que escribe, desde luego no se asomaba para ver el contenido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cosa es que acudí, aparentando una valentía que no existía, porque iba entre otros compñaeros, acompañado por mis amigas las mellizas Sandra y Olga, las que sin necesidad de valor, porque no les hacía falta, asistieron con algunos de ellos a una autopsia de un pobre desgaciado que había muerto aparentemente de cirrosis. Cierto es que algunos de los coleguiillas vaciaron el contenido de la tripa en cualquier sitio de aquella amplia y fresca sala, pero otros, como ellas, pusieron interés y atención en lo que veían y explicaba el patólogo forense..&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo, nada más entrar tuve la misma visión de todos los demás, pero con distintos resultados psicológicos, porque para no huir despavorido, cerré los ojos y cogí a la izquierda por un pasillo que me desviaba de aquella figura. Los buenos estudiantes de medicina, a manera de bienvenida, alertados de nuestra presencia, cogieron un finado que estaba a punto de explotar &amp;nbsp;por los gases acumulados y que con su color grisáseo no hacía buena cara, lo sentaron en una silla de lo que parecía ser un rincón reservado al celador, desnudo tal como Dios le había traído al mundo. Algunos de mis compañeros, divertidos unos, nerviosos otros, rieron ante la "ocurrencia" de los futuros galenos. Este servidor, ya lo digo, cerró sus ojos y siguió por el pasillo de la izquierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Qué olor tan nauseabundo había en aquel subterráneo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al abrir los ojos, lo hice con tal oportunidad, que me evitó chocar contra una mesa en la que yacía un cuerpo con el costillar abierto, con la tapa de los sesos separada de la cabeza y el cerebro en una mesita anexa. Por lo poco más que vi, tenía aún todos los órganos en su sitio, por lo que, no sé si lo pensé en el momento o después, porque no lo pregunté, deduje que era el finado de la autopsia docente. Olía el fallecido, que Dios tenga en Santa Gloria, a diarrea de gastroenteritis aguda, pero aumentada, o a la mejor de amebiasis, que no sé cuál huele peor, porque nunca he tenido la curiosidad de &amp;nbsp;de dilucidar esa duda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cuestión es que más por temor a desmayarme que a vomitar, salí espantado de aquel infierno que resumía en una todas mis mortales pesadillas y accedí por una puerta de madera a cualquier sitio que me apartara de la muerte, su significado y su inexplicablemente dulzón hedor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cerré tras de mi la puerta y me encontré en una sala pequeña, donde apenas cabía una &amp;nbsp;mesa larga y angosta y yo. Sobre ella yacía una mujer joven, morena, Sobre el pecho de la mujer y formando una cruz, estaba boca arriba el cuerpo de una niña que no pasaría de los diez años y sobre sus piernas (las de la mujer), también boca arriba y cruzado, un bebé quizás de meses, todos con las impresionantes cicatrices en "Y" sobre el pecho y marcas mal cosidas sobre la frente, siguiendo a ojo la línea del cabello. Por un momento olvidé mis reparos, mis fobias a los muertos, mi temor al desmayo y me invadió una indefinible sensación de piedad, especialmente por la niña, en cuyo pecho habían adherido con "cello" un papel blanco en las que se señalaban las causas de su horrible muerte, que saltaban a la vista en aquellas demoníacas heridas y laceraciones. Instintivamente quise brindarle consuelo, acariciando su cabello y en lugar de transmitirle le calidez de la vida, me llegó hasta el alma la eterna gelidez de la nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde luego, en un momento salí de allí, pero ese es un detalle que no recuerdo.&lt;br /&gt;Durante mucho tiempo, años para hacernos a la idea, llevé conmigo esa sensación del poco respeto que para algunos merecen esos cuerpos que han albergado vida. Quienes así actuan, es muy probable que tengan asumida la idea de que abandonado el último atisbo vital, los despojos pasan a ser materia orgánica de desecho, nada más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así lo pude constatar muchos años después con la fotógrafa de redacción del pequeño aunque importante diario que dirigía por aquellos tiempos, durante una visita a un apartado y solitario cementerio judicial, al que he mencionado en otras ocasiones pero que hoy prefiero no identificar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allí, en las jornadas escasas en noticias policiales, solíamos acudir para arañar algo morboso, superado para entonces mi temor juvenil a los cadáveres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día por ejemplo, nos topamos en la entrada con un finado dentro de un barril de petróleo vacío. Estaba desnudo, pues seguramente los deudos que le dejaron allí posiblemente por no tener dinero para el entierro, se habrían quedado con su postrera vestimenta, o a lo peor, alguien antes que nosotros le había descubierto llevándose sus prendas para añadirlas a su seguramente escaso ropero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En otra ocasión, dentro de la pequeña y humilde construcción destinada a depositar víctimas de hechos violentos para &amp;nbsp;una visualización inicial por parte del forense, estaba recostado de lado, un hombre que parecía dormir, posibilidad que desmentían el mango de un gran cuchillo que asomaba por su espalda y las moscas que impidieron a mi compañera por su enorme cantidad y gran revuelo. acercarse a tomar fotos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, en otra oprtunidad, alertados por un vecino que había visto por la noche al celador del camposanto manipular la tumba de una bella joven fallecida tres días antes, víctima, según decía la autpsia de un envenenamiento debido a un queso en mal estado, nos acercamos al lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este aviso nos había llamado la atención, principalmente, porque el suceso lo habíamos cubierto convenientemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegamos a las siete y media de la mañana y a unos 50 metros de la entrada, a mano derecha, visible, tras dejar atrás la construcción del depósito de cadáveres, estaba, apenas enterrado, un ataúd abierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dentro, yacía la joven, sospechosamente desnuda y con la belleza apenas mancillada por los primeros rasgos destructivos de una muerte siempre implacable. Algunos pocos moscardones de color verde aterciopelado, recorrían sus frías carnes y revoloteaban de un sitio a otro, especialmente en sus maltratadas partes pudentas. Apenas era perceptible la fetidez de la corrupción en su proceso preliminar, acelerado, no obstante, por el calor del trópico. No hicieron falta palabras para que entre nosotros surgieran las más negras sospechas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una. Por qué el cadáver no tenía ni una traza, ningún corte, nada que señalara la realización de una autopsia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos. Qué hacía ese ataúd abierto y a flor de tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tres. Por qué aquellos restos estaban desnudos (la ropa la vimos después, tirada a unos tres o cuatro metros de la tumba).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El encargado del cementerio, al que localizamos detrás de un árbol, nervioso y confuso balbuceó lo que en resumen expongo a continuación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que no le había dado tiempo de cavar una tumba suficientemente profunda y que antes de hacerlo por la mañana, había querido comprobar si no se habían llevado el cuerpo (¿?). Sobre la desnudez de los despojos no dijo nada, ni menos acerca de aquellos trapos cercanos que a todas luces los habían cubierto pudorosamente para su supuesto descanso eterno. No supo explicar tampoco las extrañamente maltratadas condiciones de su sexo&lt;br /&gt;Publicado el caso en el diario, las autoridades correspondientes "aclararon" oficialmente que al cuerpo se le había realizado la autopsia antes de su inhumación y que por lo visto en las fotografías, que como digo mostraban a las claras la falta de cicatrices que desmentían la versión oficial,, evidenciaban que al cadáver no presentaba signos de necrofilia, aunque las fotos eran dramáticamente evidentes al respecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hubo investigación, no hubo acciones, se archivó la causa judicial interpuesta posteriormente por la familia...&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;Aquel tétrico cementerio, más tétrico desde mi punto de vista, después de aquella vivencia, nos dio material para muchos otros números del periódico, aunque nunca tan dramático y deleznable como el acontecido en aquella ocasión.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-5336247208800772722?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/5336247208800772722/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=5336247208800772722' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/5336247208800772722'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/5336247208800772722'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2011/01/respetad-la-paz-de-los-muertos.html' title='¡RESPETAD LA PAZ DE LOS MUERTOS!'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TTyo2q5NNzI/AAAAAAAAFPE/P8klezSWPKw/s72-c/cadaver.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-7326694200867779255</id><published>2011-01-14T16:24:00.002+01:00</published><updated>2011-01-14T16:33:00.938+01:00</updated><title type='text'>Una discriminación medieval en una sociedad que se jacta de ser moderna y tolerante</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #444444; font-family: Georgia, 'Times New Roman', 'Bitstream Charter', Times, serif; line-height: 19px;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TTBqggx-1pI/AAAAAAAAFNg/WyXuaGPkeSo/s1600/comegatos.gif" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TTBqggx-1pI/AAAAAAAAFNg/WyXuaGPkeSo/s400/comegatos.gif" width="205" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #444444; font-family: Georgia, 'Bitstream Charter', serif; font-size: 16px; line-height: 1.5; margin-bottom: 24px;"&gt;Hace dos años colgué en el blog "Pollo Frito y&amp;nbsp;Macarrones", visible pero inactivo porque dio paso a "Comentarios y cuentos de Ricardo Salvador", un spot titulado "José Miguel Stahl Venegas".&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #444444; font-family: Georgia, 'Bitstream Charter', serif; font-size: 16px; line-height: 1.5; margin-bottom: 24px;"&gt;Como quiera que en ese blog solamente colgaba experiencias y anécdotas personales, ese escrito se refería a mi primo José Miguel, trágicamente fallecido en 1972, el día que cumplió los 18 años, en un país extraño donde participaba en un intercambio estudiantil y lejos de su familia, que le esperaba de regreso al día siguiente, con una fiesta sorpresa de cumpleaños.Quizás sea conveniente leer aquel artículo, haciendo click en el enlace (&lt;a _mce_href="http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2009/01/jos-miguel-stahl-venegas.html" href="http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2009/01/jos-miguel-stahl-venegas.html" style="color: #0066cc; font-family: Georgia, 'Bitstream Charter', serif; line-height: 1.5;"&gt;José Miguel Stahl Venegas&lt;/a&gt;) para comprender mejor este.&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #444444; font-family: Georgia, 'Bitstream Charter', serif; font-size: 16px; line-height: 1.5; margin-bottom: 24px;"&gt;La cosa es que después de tanto tiempo, esta semana he recibido el comentario al respecto de uno de sus compañeros de colegio &amp;nbsp;que a pesar de ser amable y correcto, lo he asimilado como una puñalada. Tal vez no por su contenido, que ya digo, es amable y correcto, sino porque ratifica todo lo que he escrito sobre Chile, país donde pasé tantos y buenos años y donde tengo amigos de por vida. En mis escritos sobre el país y su gente he hecho referencia a una estructura de clases sociales tan exagerada que se convierte en caricaturesca y que requiere de la reconversión acomodaticia de apellidos ordinarios tanto vascos como castellanos, en símbolos de una inexistente ascendencia aristocrática para intentar conseguir que el carbón tenga una lejana similitud con el diamante.&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #444444; font-family: Georgia, 'Bitstream Charter', serif; font-size: 16px; line-height: 1.5; margin-bottom: 24px;"&gt;Este es el comentario:&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #444444; font-family: Georgia, 'Bitstream Charter', serif; font-size: 16px; line-height: 1.5; margin-bottom: 24px;"&gt;&lt;em style="border-bottom-style: none; border-color: initial; border-left-style: none; border-right-style: none; border-top-style: none; border-width: initial; color: #444444; font-family: Georgia, 'Bitstream Charter', serif; font-style: italic; line-height: 1.5;"&gt;".Por una tremenda casualidad me he topado con tu artículo sobre José Miguel Stahl. Él y yo fuimos compañeros de curso en el Colegio Mackay durante años. Lejanamente supimos que había muerto en el extranjero y jamás volvimos a saber nada de su familia.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em style="border-bottom-style: none; border-color: initial; border-left-style: none; border-right-style: none; border-top-style: none; border-width: initial; color: #444444; font-family: Georgia, 'Bitstream Charter', serif; font-style: italic; line-height: 1.5;"&gt;Y aquí viene lo curioso y contradictorio: josé Miguel era lo más opuesto que te puedas imaginar a la descripción que de él haces. Era huraño, poco sociable, de muy pocas palabras y rara vez lo verías reír. Incluso era algo violento. Esto me hace pensar que quizás no se sentía cómodo en el colegio, algo nada de raro en un colegio que era un verdadero reino de la discriminación y la intolerancia. De hecho, recuerdo que se reían de él por su aspecto achinado....."&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #444444; font-family: Georgia, 'Bitstream Charter', serif; font-size: 16px; line-height: 1.5; margin-bottom: 24px;"&gt;Como podréis apreciar, es un mensaje neutro, objetivo en su intención y que a pesar de las diferentes apreciaciones, no desdice mis afirmaciones porque como soslaya el firmante, el caracter y comportamiento sociable de José Miguel, pudo estar condicionado por el entorno escolar.&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #444444; font-family: Georgia, 'Bitstream Charter', serif; font-size: 16px; line-height: 1.5; margin-bottom: 24px;"&gt;Y ahí está el meollo del asunto. Mi primo, de madre chilena y padre panameño, integrante de una familia que en Caracas ostentó en su momento y durante varias décadas, una posición social y económica, sin necesitar artificios, ni superficialidades, que de llevarla a una odiosa comparación, le convertiría probablemente en el mejor situado y respetable de unos compañeros que, según se lee en la nota, y eso,es lo que encuentro indecente, le "discriminaban por su aspecto achinado"*, o sea por ser diferente, pero diferente no sé a qué o a quién, pues me he ido a ver fotografías de alumnos del Colegio Mackay de Viña del Mar, que es el centro educativo donde estudió , cuna laica de esa aristocracia de papel y creedme -lo afirmaré no sin antes pedir perdón por la torpeza a la que me arrastra la rabia- ninguno de los chavales congelados en las imágenes, pasarían, desde el rasero de medir de aquella sociedad, por una eventual prueba de presunta aristocracia. Todos tienen, para que os hagáis a la idea. un cierto parecido antropológico con Pinochet o con el Pepe Cortisona o con el "Garganta de Lata" personajes del popular y divertido comic costumbrista chileno, Condorito.&lt;br /&gt;Y ya que hemos mencionado a esas creaciones de Pepo, José Miguel, si es por buscar semejanzas, la tenía con el "Comegatos", pero en guapo.&lt;br /&gt;Amén.-&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #444444; font-family: Georgia, 'Bitstream Charter', serif; line-height: 1.5; margin-bottom: 24px;"&gt;&lt;strong style="color: black; font-family: Georgia, 'Bitstream Charter', serif; font-weight: bold; line-height: 1.5;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: xx-small;"&gt;*José Miguel reunía en su rostro los rasgos típicamente "aindiados" del chileno medio, el color de piel moreno &amp;nbsp;y &amp;nbsp;labios gruesos legados por su padre panameño que se enorgullecía de ser mulato y unos ojos, en efecto "achinados", &amp;nbsp;intensamente verdes, heredados del abuelo paterno, alemán judío.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-7326694200867779255?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/7326694200867779255/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=7326694200867779255' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/7326694200867779255'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/7326694200867779255'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2011/01/una-discriminacion-medieval-en-una.html' title='Una discriminación medieval en una sociedad que se jacta de ser moderna y tolerante'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TTBqggx-1pI/AAAAAAAAFNg/WyXuaGPkeSo/s72-c/comegatos.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-4193447531796075273</id><published>2011-01-04T20:23:00.002+01:00</published><updated>2011-01-04T20:30:20.801+01:00</updated><title type='text'>POLUCIÓN NOCTURNA</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TSNzmgLu3RI/AAAAAAAAFMI/SPpRKvCtGP8/s1600/poulucion.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="210" src="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TSNzmgLu3RI/AAAAAAAAFMI/SPpRKvCtGP8/s400/poulucion.JPG" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Una vez, hace muchos años, tuve un sueño. Ese sueño me llenó de dulzura y lo volqué en un cuento. Me senté frente a mi para entonces nueva máquina de escribir, una Olympia portátil, pero de esas duras, de hierro, que me había regalado mi padre cuando cumplí años en 1964. Cogí tres folios, dos papeles carbón (porque aunque parezca que son cosa de toda la vida, los PC domésticos no existían en los 60) y me puse a contar mi onírica historia en la virgen hoja blanca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue una conseja, como todas las que escribí por aquellos tiempos, que transcurría a saltos entre una vida atormentada pero llena de sentimientos y una muerte que era una nueva vida tras dejar el capullo corporal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminaba a mis quince tiernos años, por senderos desconocidos en un país de fantasía. No buscaba nada. Es más, no tenía nada que hacer por aquellos luminosos parajes donde el suelo era violeta y los árboles rojos, el cielo negro y las nubes rosas. No había ruidos... ni mis pasos lo hacían. No había sombras... ni mi cuerpo las generaba. Es más, ni siquiera sé si tenía cuerpo porque solo percibía el entorno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el entorno de pronto se hizo opaco con una amplia variedad de tonalidades marrones y el sueño y la necesidad de descanso se apoderaron de mi ser que en sueños tenía otro cansancio y otro sueño innecesarios porque ya los disfrutaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las siluetas de unas casas, tristes, viejas, abandonadas, deslucidas, con huecos por puertas y oscuros ojos por ventanas, se perfilaron en la nada y en una de ellas que no veía, supe que encontraría una cama, con mantas de plumas y suaves y perfumadas sábanas y hacia ella me dirigí sin caminar, y, sin luz, brillaba en medio de una estancia enorme, llena de imaginados lujos e invisibles muebles, una cama de sábanas muy blancas que me invitaba en mi propia necesidad a recostarme, a soñar en mi sueño, pero una voz dulce, etérea, tierna, cantarina aunque sin cuerpo, me susurró al oído un "te amo" tan intenso, tan íntimo, tan sugerente, que me deshice de mi ropa con la rapidez de la fantasía, me tiré en la cama de mentira y sobre mí se extendió con su larga belleza sin cuerpo y sin rostro, con su suave cabello hecho de alegres luces y el calor de todos los sentimientos románticos del mundo, la chica más preciosa que jamás padáis llegar a imaginaros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre susurros, gemidos, placer y sudores, hicimos el amor, creo que cien veces, o tal vez fueron mil, o a lo mejor sólo una con la fuerza de un millón, pero lo hicimos,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente, durmiendo en mi sueño de verdad, también me dormí en el sueño de mi sueño.&lt;br /&gt;Y de pronto desperté del sueño de mi sueño y me encontré tirado en el suelo de una casa abandonada en un pueblo solitario que nunca encontraréis en plano alguno, ni en historias, ni en crónicas, ni leyendas, más que aquí. A mi lado, también tirada, yacía una figura sin más formas que las de un esqueleto ennegrecido, vestido con trozos de carne seca y supe que era el amor fantasma de aquella noche apasionada. Me arrodillé junto a los restos, besé en la frente su fría calavera y con la blanca sábana que emergió oportuna, la cubrí con cariño, y... los primeros rayos de sol, la resposabilidad de ir a clase, la voz lejana de mi padre llamándome y los localizados y siempre pequeños aunque molestos estragos de una polución nocturna me indicaron que comenzaba un nuevo día... de verdad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-4193447531796075273?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/4193447531796075273/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=4193447531796075273' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/4193447531796075273'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/4193447531796075273'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2011/01/polucion-nocturna.html' title='POLUCIÓN NOCTURNA'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TSNzmgLu3RI/AAAAAAAAFMI/SPpRKvCtGP8/s72-c/poulucion.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-5508378506772924727</id><published>2011-01-01T09:17:00.002+01:00</published><updated>2011-01-01T09:17:26.378+01:00</updated><title type='text'>FELIZ 2011</title><content type='html'>&lt;b&gt;ESTE BLOG LES DESEA UN AÑO 2011 &amp;nbsp;LLENO DE DICHA Y PROSPERIDAD&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TR7jCfJ8FII/AAAAAAAAFK4/h78fh3yXImM/s1600/ANNO2011.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TR7jCfJ8FII/AAAAAAAAFK4/h78fh3yXImM/s400/ANNO2011.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Y que sean los responsables de la crisis los que paguen sus errores y no sus eternas víctimas, los trabajadores y trabajadoras&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-5508378506772924727?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/5508378506772924727/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=5508378506772924727' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/5508378506772924727'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/5508378506772924727'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2011/01/feliz-2011.html' title='FELIZ 2011'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TR7jCfJ8FII/AAAAAAAAFK4/h78fh3yXImM/s72-c/ANNO2011.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-5231217035245448771</id><published>2010-12-29T16:02:00.002+01:00</published><updated>2010-12-29T16:02:52.762+01:00</updated><title type='text'>Se llamaba Viviana</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TRtNkvpFEyI/AAAAAAAAFKc/pinIEeaZFdk/s1600/vivi.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="336" src="http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TRtNkvpFEyI/AAAAAAAAFKc/pinIEeaZFdk/s400/vivi.JPG" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;El caso de Viviana no tuvo más historia que la que duró; un par de semanas, tal vez algo más, pero no mucho.&lt;br /&gt;Comenzó en el primer día del curso del 60, o sea tendría yo &amp;nbsp;11 años.&lt;br /&gt;Estábamos los más o menos mil alumnos del cole de curas, formados para entrar cada grupo a su salón, cuando hizo su aparición Viviana. En realidad no sé, ni lo supe, ni nunca supimos, cómo se llamaba en realidad. El nombre de Viviana nació algo así como por combustión espontánea.&lt;br /&gt;Apareció por la puerta principal de acceso, algo retrasado y con &amp;nbsp;pasitos cortos, la cabeza alzada orgullosamente, algo grande diría yo para su &amp;nbsp;menudo cuerpo, y meneando ostensiblemente sus estrechas caderas, se paseó por el patio en busca de su .clase&lt;br /&gt;Varios silbidos de admiración acompañaron su delicado caminar hasta uno de los salones de quinto de primaria, o sea que tendría unos diez años.&lt;br /&gt;Uno de los estudiantes, de pronto, le gritó "adiós Viviana" y Viviana o como se llamara frunció la nariz y levantó aún más su cabeza y el contoneo de caderas se acentuó.&lt;br /&gt;Más silbidos y también chuleos.&lt;br /&gt;Sentí lástima por aquella pequeña criatura. Lástima porque en su rostro se reflejaba dolor, tristeza, deseos de llorar y no tendría en ninguno de aquellos más o menos mil chavales, incluyéndome a ninguno que poseyese la suficiente valentía como para dar un paso adelante y ponerse de su lado. La tuvo, por contra, Madame Marie, la profesora de francés de primaria, que se acercó al chaval, lo cogió por el hombro y le buscó un lugar en la ordenada fila de entrada al salón de quinto, pero el orden se rompió. Sus nuevos compañeros se apartaron de él como de un apestado y el niño con su cara triste y ganas de llorar, se mantuvo orgullosamente sereno, aunque por dentro clamara, implorara, rogara por un poco de comprensión, una pizca de amistad, un atisbo de compañerismo y, sobre todo en aquel colegio, una pincelada de caridad cristiana.&lt;br /&gt;Primero sus nuevos compañeros y después por extensión todos nosotros -sí, digo bien, todos nosotros- comenzamos a corear:&lt;br /&gt;-Vi-via-na! ¡Vi-via-na!&lt;br /&gt;Y aquello se repitió duariamente &amp;nbsp;en cada uno de los tres recreos del día, cuando Viviana, o sea el chico afeminado del quinto, se quedaba inmóvil en algún rincón del amplio patio, sintiendo las miradas de desdén, oyendo los comentarios inoportunos, los gritos de "maricón" y el coro que acompañaba las campanadas del reinicio de las clases al grito de "Vi-via-na... Vi-via-na".&lt;br /&gt;Una semana más tarde, durante la cual nada había cambiado, Juan Pablo y yo, conmovidos por el evidente dolor emocional del chico, tomamos la decisión de darle nuestro apoyo, brindarle nuestro compañerismo, si era posible hasta nuestra amistad. Sin embargo, nuestra quijotada se estrellaba cada mañana, cada recreo, cada término de la jornada escolar, con los gritos de "Vi-via-na... Vi-via-na", a los que como unos corderos sin personalidad terminábamos uniéndonos.&lt;br /&gt;Un día el niño dejó de ir al cole, en un intento quizás en vano de sus padres, porque algún día fuese respetado.&lt;br /&gt;Con seguridad pasarían para ello, muchos años.&lt;br /&gt;Lo más curioso de aquella corta historia &amp;nbsp;fue que entre el grupo que se erigió como líder del rechazo hacia aquel niño afeminado, hay hoy dos eminentes y respetados, homsexuales declarados, y muy orgullosos de su condición.&lt;br /&gt;¿Se acordarán de su... digo, nuestra... infamia?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-5231217035245448771?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/5231217035245448771/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=5231217035245448771' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/5231217035245448771'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/5231217035245448771'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2010/12/se-llamaba-viviana.html' title='Se llamaba Viviana'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TRtNkvpFEyI/AAAAAAAAFKc/pinIEeaZFdk/s72-c/vivi.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-8630260526358610391</id><published>2010-12-24T19:12:00.002+01:00</published><updated>2010-12-24T19:12:25.741+01:00</updated><title type='text'>FELIZ NAVIDAD</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TRTigameLNI/AAAAAAAAFJg/Qe-UZb0XADo/s1600/abeto.jpeg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TRTigameLNI/AAAAAAAAFJg/Qe-UZb0XADo/s400/abeto.jpeg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-8630260526358610391?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/8630260526358610391/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=8630260526358610391' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/8630260526358610391'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/8630260526358610391'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2010/12/feliz-navidad.html' title='FELIZ NAVIDAD'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TRTigameLNI/AAAAAAAAFJg/Qe-UZb0XADo/s72-c/abeto.jpeg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-1775992757883427655</id><published>2010-12-20T16:18:00.001+01:00</published><updated>2010-12-20T16:56:01.440+01:00</updated><title type='text'>Te regalo una historia de Navidad</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TQ9zpf28TOI/AAAAAAAAFIc/2kreGdgIoX8/s1600/reis.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" src="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TQ9zpf28TOI/AAAAAAAAFIc/2kreGdgIoX8/s400/reis.jpg" width="323" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;A mí la ilusión por los Reyes Magos me duró nada. Lo que podría permitir una abuela adorada aunque no adorable, marcada por el más puro materialismo marxista que abrazó mezclado curiosamente con una veneración visceral hacia la Virgen de Montserrat y una fe ciega en Santa Lucía, la patrona de los invidentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cuestión es que mientras crecía en los cuatro primeros años de mi vida creyendo incondicionalmente en aquella gran mentira que nos prepara para la gran mentira de todos los dogmas de la vida, esos al menos dos años que tuve en aquel período algo de razón -una razón que aún no termina de madurar- mi padre que sí disfrutaba con aquellas fiestas y con la alegría que generaban en la chiquillería, me llevaba desde principios de diciembre a la montaña donde de noche el cielo se veía claramente salpicado por miríadas de astros y estrellas y me señalaba el cuerpo más luminoso después de la luna para comentar que aquella era la estrella que guiaba a sus Majestades de Oriente hacia el Portal de Belén, donde cada 25 de diciembre nacía el Hijo de Dios al que le llevaban muchos regalos, tantos, que los que sobraban se podían repartir entre todos los niños del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy mi penosa ignorancia ilustrada me permite saber que aquel cuerpo brillante es el planeta Venus. Lo supe cuando supe que los Reyes Magos no eran ni reyes, ni magos y que ni siquiera eran nada más que una fantasía, aunque para aquel entoces, hablarme de un planeta era como hablarme hoy de física cuántica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todavía me acuerdo de aquella mañana del 6 de enero de 1954, cuando tras rasgar el papel de regalo de aquella enorme caja puesta al lado del Belén, junto a muchas otras, exclamé al ver su contenido...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Mira lo que me han traído los reyes, yaya! Un tren de juguete que parece de verdad!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y su respuesta fue clara, certera, deshumanizada e indiferente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No seas tontaina, criatura. Eso te lo ha comprado tu padre en las tiendas Paya, que los reyes son un invento de los curas "pa'sacarle los cuartos" a gente como él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y de ahí en adelante tuve tres tareas por aquellas fechas. Una, pedir a mi padre lo que quería de regalo. Otra, abrir los paquetes y una tercera, más trabajosa porque me llevaba todo el mes de diciembre y parte de enero, chafar la ilusión de los ingenuos niños que aún vivían en el engaño.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-1775992757883427655?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/1775992757883427655/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=1775992757883427655' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/1775992757883427655'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/1775992757883427655'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2010/12/te-regalo-una-historia-de-navidad.html' title='Te regalo una historia de Navidad'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TQ9zpf28TOI/AAAAAAAAFIc/2kreGdgIoX8/s72-c/reis.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-7850311671362525465</id><published>2010-12-18T00:35:00.005+01:00</published><updated>2011-02-27T22:04:53.366+01:00</updated><title type='text'>Un tsunami tremendamente devastador</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TQvzftmI9VI/AAAAAAAAFH4/XgE0H7LQJQ0/s1600/ola.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="265" src="http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TQvzftmI9VI/AAAAAAAAFH4/XgE0H7LQJQ0/s400/ola.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Ciertamente remover los trastos acumulados en el cerebro para recordar anécdotas, aunque no lo crean, es una tarea harto difícil, más aún si tomamos en cuenta que ya en recuerdos rescatados por la pluma y el papel, he acumulado cerca de doscientos folios y cada vez tengo menos, al menos que revistan algún cierto interés. El otro problema, es que cuanto más antiguas son las historias, más filtradas llegan a la actualidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy a cuenta de nada, como es lo usual, me ha venido a la mente aquella noche, en la víspera de mi cuarto cumpleaños, cuando cenábamos la familia al completo, es decir, mi padre, mi abuela, mi hermano Juan, mi primo Jordi y mis tíos Soledad y Agustín. Yo, pobrecico de mí, temeroso de que aquel aniversario pasara por debajo de la mesa, dije en un momento que hubo un silencio entre los adultos, porque a los niños, allá por los años 50, solo se nos permitía hablar en la mesa "cuando hablen los del pico redondo", o sea los cerdos, al decir de mi abuela, que a la mañana seiguiente sería un año más veterano en las lides de esta vida (no lo dije así precisamente, porque lo dije a la manera de un tierno infante que acaba de dejar la teta materna y aún no sueña con la teta que deberá ganarse en el futuro a fuerza de currársela), pero, y valga tanta redundancia, lo dije.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y mi padre que era un cabrón de cuidado (en el buen sentido de la palabra, claro), me miró, luego miró al resto de niños y finalmente con una sonrisa a los adultos, me explicó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues Ricardito, no tendrás tiempo de celebrarlo, porque mañana el señor del tiempo de la radio ha anunciado un maremoto que nos matará a todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de seguir, explicar a nuestros lectores más jóvenes que el maremoto se le llamaba antes en cristiano al tsunami, una palabra japonesa que nos acerca al Asia oriental para que nos vayamos acostumbrando a las lenguas de por allá y no precisamente la nipona, sino la china o mandarina, que es la que en breve estaremos hablando todos, excepto los que opten por el árabe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hecha esta salvedad, volvamos al punto en que dejó de hablar mi padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento todos nos miraron divertidos y nosotros, Juan, Jordi y yo, entrecruzamos unos ojos realmente aterrorizados y sin saber qué era un maremoto, sí temíamos a la muerte, un miedo que de forma certera nos había inculcado la yaya y rompimos a llorar de tal manera que una vez terminadas las bofetadas de layaya que constituían una de sus pocas generosidades para que cerráramos la boca, mi padre y mis tíos nos calmaron explicando que había sido una broma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TQvzr6EjphI/AAAAAAAAFH8/QYPi8NIbUYc/s1600/flit.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="138" src="http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TQvzr6EjphI/AAAAAAAAFH8/QYPi8NIbUYc/s320/flit.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;A la mañana siguiente, muy temprano, decidimos tomar el relevo de la broma y mientras &amp;nbsp;nos columpiábamos en la Plaza del Coliseo, le contamos a Ambrosito, un vecinillo de dos o a lo más tres añitos recién cumplidos, que en aquel día habría un maremoto y que se moriría y que si se había portado mal o dicho alguna grosería, se iría derecho al infierno. Pero como el Ambrosito no sabía lo que era un maremoto, ni tampoco la muerte ni menos el infierno, se quedó tan pancho, por lo que nos vimos precisados a explicarle atropellándonos entre los tres e inventando sobre la marcha, que un maremoto era que el mar se salía de su sitio y caía como una pìedra sobre la gente matándola a toda y que morir era quedarse tan dormido que los gusanos aprovechaban de comerte entero y que si te habías portado bien, venía alguien con "Flit", un insecticida al uso en la época, y mataba los gusanos para que siguieras durmiendo tranquilamente y si no, venía un hombre rojo y te tiraba en un fuego que hay en la luna y te quemarías para siempre. El pobre pequeñajo, abrió unos ojos enormes,saltó de su columpio y pareció vomitar lo que había ingerido en toda la semana y finalmente soltó tal berrinche que huimos a la par que su atenta madre corría hacia él. Las consecuencias de aquello las contaré al final.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y las contaré al final para no perder el hilo, porque después de nuestra &amp;nbsp;trastada no huimos a escondernos, sino a continuar con una segunda fase y para ello fuimos a nuestras casas, sacamos nuestros cascos de tipo prusiano, pero hechos de cartón piedra, un tambor de latón y dos cornetas de feria, de cartulina y papel de colorines.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Premunidos de la indumentaria militar y de los instrumentos para formar una precaria banda de guerra, Juan con su tambor, encabezó la marcha haciéndolo sonar estrepitosamente y Jordi y yo, de a dos en fondo, le seguíamos haciendo sonar nuestras cornetas &amp;nbsp;lo más marcialmente posible. Así, armando entre los tres el bullicio de una multitud, fuimos marchando por el vecindario sin que nadie nos hiciera caso, hasata que llegamos al mercado, Juan dejó de hacer sonar su tambor y nosotros nuestras cornetas y anunció solemnemente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hoy habrá un maremoto que nos matará a todos. Lo ha dicho el señor del tiempo de la radio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y como solamente nos miraron casualmente dos señoras que hacían la compra, Jordi intentó dar mayor seriedad al asunto:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y lo ha leído mi madre en el diario de la mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero solamente logró que nos mirara, también por casualidad, el &amp;nbsp;que tenía un puesto de manzanas y parece que también de moscas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y como para entonces ni soñábamos con la tele, quise impresionar a aquella concurrencia que nos ignoraba pese a la gravedad de nuestro anuncio y con mi voz tremendamente estridente entonces, añadí:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y también lo ha dicho Franco en el No-Do... -indiferencia total. -En el cine... -acoté. Más indiferencia, -El sábado pasado...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Visto lo narrado, nos fuimos desanimados a nuestras casas y allí nos esperaba a Juan y a mí, no a Jordi no me explico por qué, la respuesta a la broma del peque Ambrosito y la respuesta fue en forma de correazos y bofetadas y corrió por cuenta de mi abuela y de mi padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hubo ni fiesta ni regalos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Feliz cumpleaños!&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-7850311671362525465?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/7850311671362525465/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=7850311671362525465' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/7850311671362525465'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/7850311671362525465'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2010/12/un-tsunami-tremendamente-devastador.html' title='Un tsunami tremendamente devastador'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TQvzftmI9VI/AAAAAAAAFH4/XgE0H7LQJQ0/s72-c/ola.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-634956047913448488</id><published>2010-12-14T18:49:00.000+01:00</published><updated>2010-12-14T18:49:17.224+01:00</updated><title type='text'>Pavo navideño al horno con puré de manzana y rayitas de caviar iraní</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TQet96wtk7I/AAAAAAAAFHo/xxjgZ6V1O1U/s1600/pavos.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="170" src="http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TQet96wtk7I/AAAAAAAAFHo/xxjgZ6V1O1U/s400/pavos.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Más o menos en junio de un año cualquiera de hace ya mucho tiempo, compró mi padre un pavo para engordarlo y hacer en Navidad un pavo relleno, con una guarnición, decía mi querida madrastra, de puré de manzanas, ciruelas pasas y rayas de caviar iraní. Mi hermano Juan y yo, no terminamos de comprender el por qué de ese cambio de menú, pues un par de meses antes habían adquirido una pareja de faisanes con el mismo fin, o sea comérnoslos en esas fechas tan señaladas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pusieron al pobre y esmirriado pavo aún joven, pero no por eso menos ruidoso, en una de las amplias jaulas del gallinero que aparte de una docena de gallinas rojas y rollizas cuya vida se había respetado porque eran excelentes ponedoras, tenía como inquilinos ocasionales a los dos citados faisanes y a una cantidad incontable de conejos que ocupaban el resto de las jaulas, todos ellos descendientes del mascota del programa radial Fogata Juvenil, y de su pareja. La mascota pasó a mejor vida a manos de nuestro fiel y hermoso perro Duque y los conejos no sumaban muchos más, porque de vez en cuando regalábamos uno o dos a diferentes amigos o conocidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pavo nos llamó la atención a mi hermano y a mí, amén de al perro, porque no dejaba de dar esos desgradables gorjeos que les caracterizan, no sabemos si nomo respuesta o provocación a los ladridos, en un duo al que permanecían ajenos los faisanes y los conejos. A la casa no llegaban esas ruidosas discusiones, porque el gallinero estaba detrás del aparcamiento de coches que distaba de la casa unos cuantos y convenientes metros.&lt;br /&gt;Comenzaron a pasar las semanas y el triste pavo del principio se convirtió en uno gordo y saludable para alegría de mi padre y su mujer, pero no para la nuestra que nos habíamos encariñado con aquel pájaro de colgantes mocos rojos y extraña cresta peluda en su emplumado pecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A medida que se acercaban las datas festivas, Juan y yo comenzamos a urdir distintos planes para salvar el pellejo del pavo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primero sugerimos, a través de recetas, una larga lista de manjares en base a faisán, y fue cuando nos enteramos de que mi madrastra se había quedado prendada de la bella estampa del macho y había decidido dejarlo como mascota y obviamente no le privaría de su derecho a fornicar con su pareja (al no estar casados, los faisanes no hacen el amor, sino que fornican, algo aplicable al resto de animales y pecadores humanos).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestra sugerencia para una cena de Noche Buena y una inolvidable comida navideña, pasó entonces por la suerte de los conejos, pero se dio el caso de que mi madrastra les había puesto nombre a todos y había comenzado a considerarlos como mascotas y ni pensar en comerlos, así como tampoco seguirlos regalando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A un par de semanas del ajusticiamiento de un pavo inocente y conocedores a esas alturas de que la mujer de mi padre amaba la belleza estética de los animales, urdimos un plan descabellado y nos fuimos muy temprano a una granja cercana con nuestro pavo a cuestas y lo cambiamos provisionalmente por un pavo real ornado de noble y admirable esplendor.&lt;br /&gt;El trato con el granjero fue que nos llevábamos su ave a cambio de la nuestra y algo de dinero para compnesar cualquier posible accidente, pero que comenzado el nuevo año, cada bestia volvería a su gallinero original.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pusimos al nuevo residente en su jaula y como seguía siendo muy temprano, mi hermano y yo formamos un tremendo alboroto, anunciando que durante la noche nuestra cena navideña se había desarrollado resultando ser un mejestuoso pavo real. No hubo tiempo para saber si nos creyeron o no, porque la madrastra enloqueció de alegría con tan gallardo pavo y finalmente en la Noche Buena cenamos langosta con puré de manzanas y rayas de caviar iraní y otras exquisiteses y en Navidad lechón relleno de no se qué de nueces y acompañamientos diversos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca fuimos a recuperar a nuestro querido pavo para no dejar al descubierto el cambiazo, aunque nuestras dos decenas de años de edad nos habían otorgado la suficiente experiencia como para saber que los viejos no eran tontos.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-634956047913448488?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/634956047913448488/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=634956047913448488' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/634956047913448488'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/634956047913448488'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2010/12/pavo-navide%C3%B1o-al-horno-con-pur%C3%A9-de.html' title='Pavo navideño al horno con puré de manzana y rayitas de caviar iraní'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TQet96wtk7I/AAAAAAAAFHo/xxjgZ6V1O1U/s72-c/pavos.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-2200534147455410155</id><published>2010-12-13T15:46:00.002+01:00</published><updated>2010-12-13T16:01:03.431+01:00</updated><title type='text'>Los chilenos andan escasos de abuelas</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TQYxxM4FWxI/AAAAAAAAFHg/fLXuYXPZgbU/s1600/emigrantes.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="272" src="http://1.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TQYxxM4FWxI/AAAAAAAAFHg/fLXuYXPZgbU/s400/emigrantes.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Hace un par de años, o así, abordé el curioso caso del tratamiento de los apellidos en Chile, donde la necesidad impuesta por una extraña y profunda delimitación de clases sociales, derivó en la creación de una aristocracia artificial &amp;nbsp;que asimiló los apellidos de antiguos currantes de poca monta, ex presidiarios y aventureros vascos, elevándolos a la altura de la más rancia nobleza europea, llegándose en este inexplicable afán hasta la creación de un club exclusivo, el Club de la Unión, al que solamente podían pertenecer los elementos agraciados con ellos y ¡ojo! debían poseerlos desde varias generaciones, al menos desde los bisabuelos. También comentábamos que como no todo el mundo encajaba en esa asombrosa y peculiar limitación, se apeló, para justificar su pertenencia a esa neoaristocracia con tintes provincianos, a que si los Pérez, los González, los Hernández, o sea todos los hijos de... (Pedro, Gonzalo, Hernando, por ejemplo), eran nativos de la provincia de Talca, necesariamente debían ser descendientes de gentes de las más altas posiciones de España, (aventureros, soldadesca, también ex presidiarios y un largo etcétera que la necesidad elevó al rango mínimo de burgueses acomodadísimos) y por ende, también de las chilenas.&lt;br /&gt;Pero esa nación hermosa enclavada en los límites del mundo del que está aislada por una larga y alta cordillera provista de miles de cañones defensivos en forma de volcanes y un Océano embravecido e inquieto que de pacífico tiene solamente el nombre, es poseedor de otras pecualiaridades, principalmente en forma de tópicos y a algunos de ellos paso a referirme hoy.&lt;br /&gt;Comencemos por el primero... Según dicen, es el país más lindo del mundo. Este tópico lo justifican sus nativos, por su variada geografía, que comienza con la aridez del Norte, donde por ejemplo, se encuentra el desierto de Atacama, el más árido del mundo, seguida por una extensa zona central con clima mediterráneo, luego por el sur por otra &amp;nbsp;muy verde, llena de ríos, lagos y lagunas, e impresionantes volcanes y culminando con un extremo austral, salpicado de miles de islas e islotes, la mayoría difícilmente habitables.&lt;br /&gt;Todo ello es realmente precioso. Impresionante, pero... comparable. Y al decir comparable es que hay naciones que cuentan con bellezas similares, más o menos bonitas, otras que no las tienen y otras que las tienen mejores. Por citar un ejemplo, mientras mi mujer y yo visitábamos la zona de Canaima en la Guayana venezolana, un chileno le comentó a su pareja en voz baja... "y nosotros que creíamos que Chile era el país más lindo del mundo"...&lt;br /&gt;El segundo y tercer tópicos, tienen que ver con los símbolos nacionales y en ellos nadie transige.&lt;br /&gt;Se afirma categóricamente dentro de su larguísima fontera, que en un concurso internacional de banderas, la chilena resultó ser la más bella y emblemática del planeta y en otro, que el himno quedó en segundo lugar por detrás de la marsellesa. Estos tópicos, sin embargo, se repiten en la práctica totalidad de las naciones latinoamericanas, con la enseña y el himno, lógicamente, de cada república interesada. Pero es que en Chile, hay quien le pone al inexistente concurso de himnos, año y lugar: 1891, en París, lo que vendría a explicar la injusticia de que el himno quedara en segundo lugar por detrás del francés. Es más, un individuo llegó a decirme un día que en ese concurso habían cantado a dúo Fresia Soto y José Alfredo "el pollo" Fuentes, que posiblemente hayan sido eternos, porque ambos triunfaron, una a fines de los 50 y principios de los sesenta y el otro desde mediados de los sesenta.&lt;br /&gt;El otro gran tópico es el de la belleza absolutamente incomparable de la mujer chilena.&lt;br /&gt;¡Hombre! Aparte de que las comparaciones por sexo resultan agraviantes, ya que estamos hablando del femenino y dejando aparte mi convicción de que la mujer solamente por el solo hecho de serlo, es el ser más perfecto de la creación, debemos reconocer que en cuanto a belleza estética, en Chile como en todas partes, las hay de todo tipo, o sea algunas guapas, otras menos guapas y otras nada guapas, como en otras naciones. En este punto se llega al extremo de que este pueblo que con una condecendencia que conmueve, le otorga las piernas más bonitas del mundo a las españolas, obligaba (al menos en los años en que viví allí), a los cantantes populares que visitaban el país, mayoritariamente invitados al Festival de la Canción de Viña del Mar, a expresar su admiración por la inigualable belleza de la mujer autóctona. Y lo hacían de una forma que denotaba una evidente instrucción previa. En aquellos lares y datas , el equivalente a "formidable" o más castizo "de puta madre", era -ignoro el motivo- un "¡caballo!"... Y cada vez que se les preguntaba, por ejemplo a Paul Anka en un Estadio Santa Laura a rebosar o a Dean Reed en la Quinta Vergara de Viña del Mar, llena de cabo a rabo... "¿Y qué te parece la mujer chilena?"... un "caballou" acompañado de una cara de tonto lastimosa, precedía a una ovación solamente comparable al aullido que arranca un gol de Messi o de Cristiano, tras sortear a cinco o seis rivales, y luego quedaban a modo de murmullo, los comentarios satisfechos que más o menos hacían referencia a que "estos gringos de mierda que también tienen hartas mujeres bonitas (ùnica oportunidad que se reconocía esa posibilidad) se quedan agüeoenaos con lo encachás que son las cabritas chilenas, puh"&lt;br /&gt;Y todos felices y contentos, menos el artista que no acababa de comprender el por qué un "caballou" había tenido más éxito y ovaciones que sus mejores interpretaciones.&lt;br /&gt;Y finalmente, aunque quedarán muchos tópicos en el tintero informático, una sobrevalorada autoestima les lleva a afirmar sin el más mínimo asomo de rubor, que son el pueblo más simpático y divertido, amén de inteligente del mundo... Y francamente, como en todo, hay de todo, aunque en el aspecto de la simpatía, suele el chileno, aparecer a los ojos del forastero, como un pueblo sombrío, dejando la aplicación de este tópico particular restringida -como es lo lormal, a quienes en realidad son simpáticos o divertidos.&lt;br /&gt;Posiblemente, como sus vecinos argentinos, los chilenos andarán escasos de abuelas.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-2200534147455410155?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/2200534147455410155/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=2200534147455410155' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/2200534147455410155'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/2200534147455410155'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2010/12/los-chilenos-andan-escasos-de-abuelas.html' title='Los chilenos andan escasos de abuelas'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TQYxxM4FWxI/AAAAAAAAFHg/fLXuYXPZgbU/s72-c/emigrantes.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-5560241864191648580</id><published>2010-12-13T15:44:00.000+01:00</published><updated>2010-12-13T15:44:50.483+01:00</updated><title type='text'>Mons. Francisco Javier Zabaleta</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TQYxO4cIUrI/AAAAAAAAFHc/I4mUOkYYIng/s1600/mose%25C3%25B1or.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="259" src="http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TQYxO4cIUrI/AAAAAAAAFHc/I4mUOkYYIng/s400/mose%25C3%25B1or.JPG" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Le conocí un sábado por la mañana en su modestísima casa de San Félix, en Venezuela.&lt;br /&gt;A Monseñor Farncisco Javier Zabaleta, un anciano sacerdote vasco, pequeño, delgado, encorbado, de pelo tan blanco como su habitual sotana, le acompañaba la fama de santidad. No en vano, pese a su humilde posición de cura párroco de la llamada Catedral de San Félix, una vetusta y pequeña iglesia blanca enclavada en la plaza Bolívar de la ciudad, el Vaticano se hizo eco del clamor popular y le concedió honoríficamente el título de Monseñor. También, a cuenta de la cantidad de obras que el cura intentaba mantener en el anonimato, pero que se encargaban de promocionar los beneficiados, fue el primer personaje vivo en Venezuela que recibió el honor de tener una calle a su nombre, en su caso, una importante avenida de Ciudad Guayana (la fusión de San Félix y Puerto Ordaz).&lt;br /&gt;Un día, hacía tiempo, había rezado los responsos por la madre muerta de mi suegra, pero aunque me llamó la atención la imponencia que irradiaba de su frágil figura, no sabía nada de él.&lt;br /&gt;Ese sábado llegamos a su casa mi mujer y mis dos hijos mayores, que tenían para entonces cuatro años, a pedirle hora para bautizarlos.&lt;br /&gt;Nos recibió ataviado con su sotana y tras disculparse por la falta de muebles (tenía solamente una mesa desvencijada, una silla a la que le faltaba una pata y un colchón en el que los resortes pugnaban tozudamente por salir y que seguramente le servía de cama).&lt;br /&gt;El cura no dejó de expresar su alegría por nuestro decisión de bautizar a los peques. Valoraba aún más que lo hiciésemos tarde, porque eso para él había sido producto, como en efecto lo fue, de una decisión meditada y por tanto, decía, aconsejada por el Espíritu Santo.&lt;br /&gt;Una vez acordado el día y riendo a carcajadas cuando mis hijos terminaron de romper las otras tres patas de la silla dejando al religioso sin el único, aunque inestable, mueble donde posar sus asentaderas, nos dio la fecha para el bautismo y cuando hablamos de colaboración con la Iglesia, se puso serio y dijo que ese bautizo era un regalo para Jesús y por lo tanto lo era también para él. La iglesia, añadió, lleva siglos ahí y no ha necesitado de colaboraciones para permanecer en pie y que él ya se apañaba día a día.&lt;br /&gt;En efecto, la iglesia de la plaza que llegó a ser el símbolo de la pobreza y la caridad de Monserñor Zabaleta, se mantenía en pie pese a las enormes campanas que amenazaban con su peso con derrumbar el campanario y el buen cura, aunque flaco como un fideo era ágil a pesar de su avanzada edad.&lt;br /&gt;Al salir conversamos con los vecinos del sacerdote. Nos contaron que el dueño de una cafetería le daba diariamente la comida y que el hombre agarraba unos cabreos soberanos, porque aparentemente el religioso tenía suficiente con pan y agua, porque el resto lo guardaba en pequeñas ollas y en la tarde lo repartía entre algunos pocos vecinos hambrientos de algún barrio que solía visitar al azar. El dueño de la cafetería le amenazaba con no darle más de comer y el buen cura le contestaba: "pues mire usted, si usted no alimenta a este pobre cura vasco y a la gente que lo necesita más que él, otro buen hombre, iluminado por la Vírgen María, lo hará".&lt;br /&gt;Nos fuimos al bar y le preguntamos al propietario, un hombre grande, de suaves rasgos africanos y prominente barriga, acerca de su relación con el cura y para sorpresa nuestra, se le llenaron los ojos de lágrimas y simplemente musitó: "es un santo" - y tras una pausa, añadió -"pero si no come, se nos va a morir".&lt;br /&gt;Pero pasaron muchos años antes que Monseñor Zabaleta muriera, y también muchas humillaciones.&lt;br /&gt;Con los muebles sucedía lo mismo que con los alimentos. Distintas fábricas le regalaban de tanto en tanto camas, mesas, sillones y se los entregaban bajo la promesa de que los conservaría para su uso, pero se ve que pese a su halo de santidad, Monseñor cometía sus pecadillos -mentiras piadosas- y así como entraban esos muebles en su casa, los repartía por los barrios, pero los fabricantes siguieron por un tiempo proveyéndole de muebles haciéndole creer que se tragaban sus promesas. Y cuando la entrega voluntaria del mobiliario cesó, el propio Monseñor compraba más muebles que pagaba con el infinito agradecimiento de Nuestro Señor y su Madre.&lt;br /&gt;Monseñor Zabaleta ofrecía misas en su catedral, pero también en los barrios marginales al aire libre y arrastraba multitudes que quedaban subyugadas por su mensaje sencillo y claro avalado por una vivencia de entrega total tanto al Dios en el que creía con una fe ciega, como a sus ovejas.&lt;br /&gt;Un día, Roma convirtió a Ciudad Guayana en Obispado y a la "catedral" de nombre en Catedral de hecho y de Derecho y encargó la Diócesis a un joven y soberbio desconocido. "Ya Monseñor Zabaleta pondrá en vereda a este muchacho engreído", se llegó a comentar, pero el nuevo Obispo ordenó derribar la vieja Iglesia y la humilde casa de Monsteñor Zabaleta y a éste le recordó que ya estaba en edad de jubilarse. Y así, de un día para otro, el anciano santo, desprovisto por una incomprensible jerarquía. de su techo, de su iglesia y del acceso a ese pueblo que tanto amaba, se regresó después de muchas decenas de años, a morir a su pueblo natal.&lt;br /&gt;Ni siquiera permitió el nuevo obispo que el cura acudiera a los actos de homenaje que le habían preparado pueblo y autoridades. Llegó a decir el obispo: "Si se rinde un homenaje a un hombre de la Iglesia, se le rinde a la Iglesia y en esta Diócesis la Iglesia soy yo".&lt;br /&gt;No hubo homenaje ni despedida.&lt;br /&gt;Ni siquiera hay la intención de esa jerarquía de intentar elevar a ese hombre a los altares.&lt;br /&gt;Era demasiado bueno. Demasiado parecido a Cristo.Demasiado pobre tal vez para merecer la atención de sus superiores.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-5560241864191648580?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/5560241864191648580/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=5560241864191648580' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/5560241864191648580'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/5560241864191648580'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2010/12/mons-francisco-javier-zabaleta.html' title='Mons. Francisco Javier Zabaleta'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TQYxO4cIUrI/AAAAAAAAFHc/I4mUOkYYIng/s72-c/mose%25C3%25B1or.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-8552516874358043177</id><published>2010-11-08T23:59:00.001+01:00</published><updated>2010-11-09T00:01:30.194+01:00</updated><title type='text'>UN DÍA TAMBIÉN TUVE 20 AÑOS</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TNiBPQ80UYI/AAAAAAAAFDw/_4uNaEl9F4I/s1600/sandrayolga.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 274px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TNiBPQ80UYI/AAAAAAAAFDw/_4uNaEl9F4I/s400/sandrayolga.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5537317841100099970" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El domingo estaba llegando a su fin con esas pinceladas de aburrimiento que caracterizan al último día de la semana, pero a diferencia de otros, en lugar de ofrecer series o películas, casi la mitad de los doscientos y pico canales de la tele hablaron y enseñaron cosas, más que de Belén Esteban, del senil Joseph Ratzinger, que vino a consagrar la inconclusa Basílica de la Sagrada Familia, un icono  de Barcelona con sus largas torres e infaltables grúas, y además, a dejar claro con el ejemplo que su Iglesia no es la de aquel Cristo de los pobres que dio su vida por nuestros pecados, sino la del poder y la riqueza, únicos estamentos que compartieron de tú a tú con el primado de Roma. Hecha ya la crítica inherente a mi forma de ser y que tal vez no viniera al caso en este rincón, (pero ahí la dejo), continuo:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En este domingo, permítaseme añadir que era el 7 de noviembre del 2010, tan aburrido y solamente matizado por el 1-3 del Barça sobre el Getafe partido del que vi, por despiste, solamente la segunda parte, mi amiga entrañable y de muchos años, Pamela Garretón, me etiquetó en una foto del Facebook, que me llegó al alma.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En ella, como podeis ver, aparezco espalda con espalda, con su hermana Sandra. amiga íntima y compañera de facultad y de radio.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A las mellizas Sandra y a Olga las he mencionado en más de una oportunidad en este blog y justamente por mencionarlas, fue que mi querida Pamelita, su hermana menor,y su sobrina Constanza, hija de Sandra, me localizaron, tendiendo un puente entre el pasado y el presente, con visos de futuro, 38 años después de haber perdido el contacto (léase "&lt;a href="http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2008/01/38-aos-despus.html"&gt;38 años después&lt;/a&gt;" y "&lt;a href="http://pollofritoymacarrones.blogspot.com/2008/05/38-aos-despus.html"&gt;Después de 38 años&lt;/a&gt;").&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ya la historia, como digo, la he contado anteriormente y quienes la conozcan comprenderán por qué esta foto es algo así como un poema, como una suave melodía, como una canción a la amistad.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Esta imagen es la única que ahora tengo de aquella época, creo que de 1970, con una de aquellas hermanas adorables y un testimonio de esos cortos pero intensos cuatro años de férrea amistad.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En el camino trazado a través de miles de kilómetros recorridos por el mundo, he ido perdiendo gráficas testimoniales, aunque he recuperado algunas pocas de ellas a través de mi sobrina María Alejandra Salvador, de mi amigo Jaime Hales y ahora de Pamelita.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;De aquellas fotos extraviadas, hay una en la que estoy con Olga Garretón junto a mi fiel perro Duque. En otras dos, Sandra, Olga y yo, fuimos captados en una, en un estudio de Radio Cooperativa conduciendo nuestro exitoso programa "Fogata Juvenil" y en la otra en el auditorio de la misma emisora en uno de las ediciones con grupos musicales en vivo. Sentados en la primera y de pie frente al píublico en la segunda, estrenando una camisa multicolor que me encantaba y -no sé por qué tengo esa precisión del momento-, mientras promocionábamos a nuestro "esponsor", Confecciones Germany.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ya lo veis. Una pequeña fotografía en blanco y negro de hace cuarenta años, me ha llevado, aún con la emocionada y alegre sorpresa que se niega a tocar todavía a retirada, abrazando al corazón, a escribir estos siete párrafos para dejar constancia que, al menos para mí, esta imagen del pasado guarda toda una historia de un tiempo  absolutamente inolvidable.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-8552516874358043177?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/8552516874358043177/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=8552516874358043177' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/8552516874358043177'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/8552516874358043177'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2010/11/un-dia-tambien-tuve-20-anos.html' title='UN DÍA TAMBIÉN TUVE 20 AÑOS'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TNiBPQ80UYI/AAAAAAAAFDw/_4uNaEl9F4I/s72-c/sandrayolga.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-6951439128654006531</id><published>2010-10-29T12:30:00.002+02:00</published><updated>2010-10-29T12:33:26.023+02:00</updated><title type='text'>Ataques de perros furiosos</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TMqi7hs7f5I/AAAAAAAAE_8/oXMY6jrd8m0/s1600/perro.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 267px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TMqi7hs7f5I/AAAAAAAAE_8/oXMY6jrd8m0/s400/perro.JPG" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5533414235720875922" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Pasan los años y me hago mayor pero hay dos episodios de mi vida, relacionados con perros, que no acabo de entender del todo, es más, no entiendo para nada.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ambos ocurrieron en los primeros años de mi infancia y fueron lo suficientemente trascendentes como para que aún los recuerde con meridiana claridad. Asimismo, ambos acontecimientos se sucedieron, si no me equivoco, con poca diferencia de días, o a lo más, de semanas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Una mañana estábamos mi hermano y yo, sentados en el patio lateral de nuestra casa, jugando o pasando el tiempo como lo pueden hacer dos chavalines que aún no van al cole (por aquellos tiempos, la edad de escolarización eran los cinco años), cuando se apareció desde la parte de atrás, el perro de la casa, que francamente no recuerdo cómo se llamaba.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En condiciones normales, que se nos acercara el can no tendría nada de particular, pero se da el caso, que el chucho, un guardián, al decir de mis padres y abuela, sin igual, se la pasaba durante el día atado con una gruesa cuerda en el único manzano del jardín. Pese a ello, mi hermano y yo usualmente dejábamos transcurrir nuestras horas ociosas a su lado y parecía tenernos mucho aprecio. Ya durante la noche, cuando mi padre le dejaba en libertad, al único que respetaba y así nos lo hacía saber con sus amenazantes gruñidos, era a él. Ya por las mañanas, el animal se acercaba dócilmente al tronco del manzano a esperar agitando su cola, que cualquiera de los adultos volviera a atarlo en aquel punto.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ese día, fue ver al perro por la esquina de la casa e intuir que algo no andaba bien, porque no corrió. ni movió el rabo, simplemente con el lomo encorvado, sin gruñir ni nada, se acercó a mi hermano y cerró sorpresivamente el hocico sobre su ojo derecho. Nuestros gritos alertaron a mi madre y a la abuela, quienes ni con bastonazos lograron zafar al perro. Finalmente llegó un vecino y le echó un balde de agua, con lo que el animal dejó a su presa y corrió hasta el árbol donde le esperaba el trozo de cuerda que había cortado con sus filosos dientes.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La sorpresa, sin embargo, no estuvo centrada en el suceso, sino en la reacción de mi buena abuela, que en lugar de castigar el comportamiento del animal, cogió una correa y comenzó a golpear a mi hermano del que brotaba abundante sangre en el entorno del ojo... Sería el nerviosismo... pienso.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Las palabras rabia, médico, inyecciones, practicante, curas y muchas más, todas ellas relacionadas, se sucedieron en boca de los vecinos en las horas siguientes, pero un constante "no hace falta, que ya le hemos curado con agua oxidenada", era la única respuesta.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El perro siguió allí por muchos años más y ni a mi hermano, al que se le fueron cicatrizando las huellas de los colmillos alrededor del ojo, ni a mí, se nos ocurrió volver a acompañar al cuadrúpedo, sujeto desde aquel día y hasta su muerte de viejo, con una gruesa cadena de hierro.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Poco después, al menos desde la óptica posiblemente distorsionada por los años, aunque de lo que estoy seguro es que mi madre ya no estaba con nosotros, el revuelo levantado por unos chavales, probablemente adolescentes, en la calle, logró alterar el orden y sacar de sus casas a los vecinos más próximos que no contaban por aquellos años con la idiotizante presencia de la tele. Así, en pocos instantes, los tres jovenzuelos que discutían a viva voz acerca de cómo recolocar en su sitio la cadena de una de sus bicicletas, se vieron rodeados por una decena de vecinos a quienes les cubrían la retaguardia una decena de vecinas y toda una brigada de niños de todas las edades, que comenzábamos a revolotear por la calle, aprovechando aquella inesperada salida en las oscuras primeras horas de la noche invernal.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Los padres opinaban como expertos mecánicos de bicicletas, las madres hablaban de otras cosas, todas relativas a la cena, los bordados o la radionovela de la tarde.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Finalmente, un padre más listo que los otros, creo que era el finado señor Cosme, logró encajar la cadena y cuando el agradecido muchacho (en aquella época el agradecimiento era lo habitual), se aprestaba a marcharse, quise yo, pobre de mí, impresionar a los presentes dando unas demostraciones de conomientos en cosas de bicicletas y metí mi dedo índice en la cadena y allí se quedó aprisionado, mientras retornaban las doctas opiniones en ese caso, de cómo sacar el dedo y uno de los hombre optó por ir a su casa a buscar las herramientas adecuadas y como si éstas fuesen muy pesadas, le siguieron el resto de vecinos, vecinas y chiquillería y así nos quedamos los tres mozalbetes, su mismo número de bicicletas y yo con un dedo aprisionado, a la espera de que alguien cortase la cadena.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A todo esto, cuando la algarabía indicaba que regresaba la comitiva, pasó por allí un perro grande, peludo, con cara de mala hostia y posiblemente atraído por mis agudos chillidos, se me acercó, de un mordisco me arrancó un trocito de pierna y, finalmente ahuyendado por los asombrados vecinos, desapareció entre las sombras de la noche.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;No sé cómo, pero antes de que destrozaran la cadena, mi dedo quedó libre, aunque formando un ángulo recto en la dirección contraria a la natural. Y así, con un dedo aparentemente fracturado y una pierna de la que chorreaba la sangre, los vecinos y vecinas comenzaron a opinar.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Otra vez las palabras rabia, médico, inyecciones, practicante, curas y muchas más, todas ellas relacionadas, se sucedieron en sus bocas, pero un constante "no hace falta, que ya se lo curaremos con agua oxidenada", fue la única respuesta.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;No recuerdo quién ni cómo me enderezó el dedo, pero sí cuando me curaron la herida con agua oxigenada mientras el señor Cosme y su mujer, la señora Adrianita, insistían en llevarme a que me viera un médico, porque el perro podría tener la rabia, la herida necesitaba puntos y el dedo una escayola. ¡Vanas sugerencias!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-6951439128654006531?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/6951439128654006531/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=6951439128654006531' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/6951439128654006531'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/6951439128654006531'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2010/10/ataques-de-perros-furiosos.html' title='Ataques de perros furiosos'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TMqi7hs7f5I/AAAAAAAAE_8/oXMY6jrd8m0/s72-c/perro.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-2131086519003348031</id><published>2010-10-10T11:20:00.001+02:00</published><updated>2010-10-10T11:22:39.744+02:00</updated><title type='text'>Facebook ayuda a reconstruir el pasado para transportarlo al presente</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TLGF0afNmtI/AAAAAAAAE8w/hDpPiXJO3e8/s1600/plaza.jpeg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 400px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TLGF0afNmtI/AAAAAAAAE8w/hDpPiXJO3e8/s400/plaza.jpeg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5526345353270237906" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Un día. el 13 de octubre del 67 llegué desde Madrid directamente (un "directamente" utilizado para saltarme que lo hice tras viajar catorce horas en avión, en un trayecto mayormente nocturno, permanecer nueve horas en Santiago y viajar otras diez en un tren nocturno) a Chiguayante en Chile.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ya Juan, mi hermano, me había anticipado con su innata exageración, que en Concepción (la ciudad más cercana al pequeño pueblo de Chiguayante), estaban las mujeres más guapas del Universo... ¡que enloquecería ante tanta y variada belleza!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y aunque, como en todas partes, había chicas y chicos guapos, también los había menos guapos, aunque a decir verdad, todas sus amigas que lo fueron luego mías, eran unas chavalas no solo estupendas y simpáticas, sino que también muy guapas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Rápidamente Juan me introdujo en el ambiente social penquista (gentilicio conque se conoce a los habitantes de Concepción) y en los primeros meses emergieron dos personas de las que guardo unos recuerdos imborrables y a quienes puedo decir que quiero entrañablemente porque forman parte de aquel período de transición entre la nostalgia por la tierra que había dejado y la adaptación a aquella otra en la que permanecí algo más de cinco años.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Eran dos chicas, muy amigas, de pelo negro, seria y muy mona una,  de pelo castaño extrovertida y también muy mona y la otra, . Eran María Olga Toro y Loreto Zapata.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Recuerdo cuando las conocí. Fue la primera vez que llegué a casa de María Olga. Allí estaba Loreto, como casi cada vez que fui a merendar a esa casa, la de los Toro, una gente de verdad maravillosa. No recuerdo haber ido nunca a casa de la bella Loreto, aunque lo más probable es que si fuera de vez en cuando.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A mí, mira tú qué raro, me gustaba -y mucho- María Olga, pero también me gustaba -y mucho- Loreto.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Con estas chicas y un grupo adicional de amigas y amigos, pasamos entre fiestas, reuniones, visitas, meriendas, tardes de cine, y otras muchas actividades, unas jornadas de esas que sin mucha trascendencia, te dejan marcado de por vida.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En el plano sentimental, ya lo digo, me gustaban las dos y así como creí que en igualdad de condiciones, tendría más posibilidades de tener una relación con María Olga, por su caracter introvertido, me asistía la absoluta convicción de que si le expresaba a Loreto mi rendida admiración, se iba a reir en mi cara, así es que nunca lo intenté.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Con María Olga lo hice en un par de ocasiones y ambas estuvieron marcadas por mi innata cualidad de no saber hacer bien las cosas (un defecto que he debido corregir a través de mucho tacto y diplomacia en los años posteriores).&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La cosa, es que la primera vez que le expresé a María Olga que la quería, lo hice a través de una carta en mano, que le envié por intermedio del chófer familiar, el "mono" Ávila, al que le llamábamos "mono" no porque se pareciera , sino porque era igual a un simio. En la nota, para terminar de cagarlas, le pedía a mi tierna y linda pretendida que me diera respuesta por el mismo conducto y obviamente, porque no era lo indicado, no hubo una respuesta, aunque sí el "mono" Ávila riéndose hasta las lágrimas, me contó cómo a las amigas les había faltado poco para orinarse encima entre un tsunami de carcajadas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Poco después y superado el conato de humillación, muy natural ciertamente, opté por hacer una fiesta exclusivamente destinada a declarar personalmente mi amor a María Olga.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;No recuerdo haber visto tanto invitado a ninguna de nuestras fiestas, ni que la música estuviera solamente basada en baladas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Como siempre he sido muy tímido, me aprendí un guión muy bonito para recitarlo delante de mi amiga, pero, comenzaron a faltarme las agallas... ¿Y si me decía que no quería más que amistad? ¡Qué corte! ¿Y si se reía delante de toda esa sociedad joven que se había acercado hasta mi casa? ¡Qué palo! ¿Y si me mandaba lisa y llanamente a la mierda? ¡Qué horrible!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ante tanta angustia y tantas interrogantes, decidí darme ánimos con algunos cubatas y horas después, cuando la reunión languidecía y mi cuerpo más que agua contenía alcohol, envalentonado, me decidí a sacarla a bailar y salí como un bólido a hacerlo, y con la decisión romántica absolutamente tomada, quise coger su mano, pero otro chaval se me había adelantado en fracciones de segundo y en centímetros y yo, para no hacer el ridículo, continué con mi mano abierta hacia otra dulce chica a la que apenas conocía y fue dar los primeros pasos al ritmo de una balada adecuadamente suave, para comenzar a declamar aquel guión preparado para otra destinataria y la chavala que compartía la cadencia marcada por la melodía, entre sorprendida y asombrada, no supo decir que no, aunque, afortunadamente, tampoco que sí.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Corrí luego a pedir consejo a Estela, una prima de María Olga y nuevamente las carcajadas fueron la respuesta. Lo más doloroso es que entre quienes reían estaba la propia María Olga, quien, no obstante, hizo mutis respecto a mis pretensiones.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Poco a poco... la universidad con sus nuevas gentes, el afianzamiento de mi relación con otra chica, la entrada en mi vida de Sandra y Olga, las mellizas con las que compartía una amistad incondicional, aula en la Escuela de Periodismo y micrófonos en Radio Cooperativa, me fueron alejando de aquellas queridas amigas que marcaron para siempre esa efímera época y que se convirtieron en dos personas muy importantes en lo que ha sido mi devenir por el mundo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y a ambas, María Olga y Loreto, después de muchos años, cuarenta más o menos, las he vuelto a encontrar gracias a las nuevas teconologías, gracias a Facebook y aunque la alegría es enorme, se matiza por muchos lustros sin compartir la evolución personal, las familias, las obligaciones y en el caso de ellas, puede ser que no haya tenido yo la misma importancia que la tuvieron para mí, pues sus vidas pueden haber sido más sosegadas, más estables geográficamente -o no- y un lapso de tiempo que para ambas puede haber sido parte del tránsito vital normal, para mí coincidió con el principio y el final de una etapa muy rica en vivencias personales y profesionales.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-2131086519003348031?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/2131086519003348031/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=2131086519003348031' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/2131086519003348031'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/2131086519003348031'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2010/10/facebook-ayuda-reconstruir-el-pasado.html' title='Facebook ayuda a reconstruir el pasado para transportarlo al presente'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TLGF0afNmtI/AAAAAAAAE8w/hDpPiXJO3e8/s72-c/plaza.jpeg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-8528809475075449741</id><published>2010-10-05T09:24:00.004+02:00</published><updated>2010-10-05T09:38:41.583+02:00</updated><title type='text'>Blue eyes</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TKrUF4cdgLI/AAAAAAAAE7E/i4m_oB_Ekd8/s1600/ca.PNG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 302px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TKrUF4cdgLI/AAAAAAAAE7E/i4m_oB_Ekd8/s400/ca.PNG" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5524461090439528626" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;De joven no es que tuviese pocos amores, tampoco muchos. Vamos a ver, que ni era monógamo ni tampoco promiscuo. Pero ojo, que al decir que no era monógamo, no significa que estuviese con dos o más chicas al mismo tiempo, sino una detrás de otra, como debe ser en esas circunstancias marcadas por la falta de compromiso, aunque tampoco tantas como las que me gustaban porque me acompañaba, lamentablemente, un halo de intelectualidad que de verdad no ayudaba demasiado.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La cosa es que entre las chicas que me gustaban habían tres grupos, aquellas con las que nunca tuve nada más que una amistad, aquellas con las que me enrrollé y las otras con las que salí en una relación más o menos formal.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;De la etapa a la que me refiero en esta nota anecdóaica, mi época universitaria en Chile, o sea entre 1969 y 1973, recuerdo muchos nombres, no todos, de las chavalas que se englobaron entre las que me gustaban, y por orden más o menos cronológico, puedo citar a Cecilia, María Olga, Loreto, dos María Eugenia, dos Carmen, dos Andrea, dos Verónica, Ximena, Elizabeth. Paz, Olga y un corto etcétera y todas, excepto Elizabeth que pasaba de mí de forma casi hiriente dada su asumida hermosura, tenían algo en común, es decir, los ojos marrones. Esto no tendría nada de particular, pero hubo un momento en aquellos meses en que quise poder estar con alguna chica de ojos azules.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Una tontería, ya lo sé, pero a los 18 ó a los 20, uno todavía tiene la cabeza poco amueblada..&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Unos meses antes en Barcelona, había estado tonteando con la Reca, una guapa extremeña de ojos azules de la que para variar, me enamoré infinitamente y la relación duró hasta que me enteré de que detrás del apócope de Reca, existía un nombre de verdad, Recadera y aunque entre los sueños pasionales en torno a la dulce y guapa Reca, siempre me planteaba la adaptación progresiva a los inevitables cambios que el tiempo impondría implacablemente durante aquella anhelada relación eterna, no pude con la idea de que debería soportar de por vida tan inusual y disonante nombre y no de la noche a la mañana, como se suele decir, sino antes de una hora de conocer su apelativo bautismal, dejé a la Recadera.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Cuando llevaba ya largos meses en el nuevo ambiente y cuando sonaban las trompetas que llamaban a retirada, es decir a cambiar una vez más de fronteras y de amigos, conocí a una preciosidad de intensos y expresivos ojos azules. Se llamaba Carmen, Carmencita la llamé desde un principio, y vino a suplir el amor que sentía por Olga, nunca declarado por temor a perder una amistad que me era suficiente para estar a su lado y a entrar en mi vida como un precioso ser transitorio antes de conocer al también pasajero demonio, en cuyo infierno viví dos años.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pero en fin, hablemos de Carmencita. Era pequeñita, cara redonda, ojos grandes y ya lo digo, azules, intensos y expresivos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Tenía, si mal no recuerdo, que, debo reconocerlo, todo lo recuerdo mal, 16 años y era muy moderna para sus cosas, además de poseer una personalidad arrolladora y desprejuiciada.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Vestía un poquito al estilo hippie, tenía el pelo castaño claro ondulado, menos el que la cubría la frente hasta por debajo de las cejas, lo que destacaba aún más el azul de sus ojos. Sostenía el pelo con un pañuelo de colores, enrollado al estilo indio. Se veía, ya lo digo, preciosa.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Primero empezamos tonteando y comprendí que algo pasaba en mi errático corazón, cuando comencé a sentir que engañaba a Olga. Poco después me dominó una fuerte atracción por la chica, una atracción que se ve que era mutua, porque un día nos vimos retozando en pelotas sobre la enorme cama matrimonial de la habitación principal de visitas de mi casa... en fin, retozando y algo más. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;¡Qué bella estaba Carmencita sin más trapos encima que el pañuelo alrededor de su cabeza!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;¡Cómo creía amarla! ¡Cómo me convencí que sería la mujer de mi vida! ¡Cómo sentí remordimientos por Olga! y... ¡Cómo de pronto me vi en la encrucijada de tener que escoger entre la sin par Carmencita y el demonio que seguro que me había hecho alguna brujería para conquistar mi entregado "corazón partío".&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El azul profundo de aquellos ojos que eran el cielo y el mar convertidos en poema, me indujeron a tomar una decisión, haciendo lo que no había hecho hasta aquel día, ni siquiera en la cama o en los más inocentes rollos, es decir, expresarle que la quería, que estaba embobado por ella, que era la chica que Dios me había puesto en bandeja en mi camino sin destinos ni fronteras.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Llegué a su casa al atardecer . Me esperaba en la puerta del jardín y ya imaginaba por el nerviosismo que había notado en mi voz a través del teléfono, que ,lo que debía decirle era importante  y que sin duda era lo que quería compartir conmigo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Cogí su maravilloso rostro entre mis manos y miré fijamente sus ojos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Sabía que tenía los días contados en aquel país, por lo que mi decisión, pese a la corta edad, era seria y meditada y posiblemente nada madura y si ella seguía o no mis pasos, sería su decisión.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La besé suavemente de una manera diferente a como lo había hecho hasta ese instante, es decir, le transmití amor, pasión, sentimientos, pureza, amistad y ella me abrazó llorando mientras devolvía con la misma entrega mis besos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Separé sus labios y volví a mirarla, a acariciarla y en un arrebato, poseído seguramente por las brujerías del demonio, le quité el pañuelo enrollado en su cabeza y le eché el pelo hacia atrás.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;¡¡Y coño! Pero muy hacia atrás, porque la frente más que amplia era amplísima y los primeros pelos le nacían a la altura de la coronilla.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Fui un desalmado y comprendí que lo que amaba de la chiquilla eran sus ojitos y que una frente despejada -tal vez en demasía hay que decirlo en mi descargo- era ampliamente negativa en una decisión de tanto alcance.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Mi último beso, y ella así lo intuyó, fue frío y supo a despedida y cuando me marché sin mirar atrás. iluminado ya por las farolas que iluminaban la incipiente noche, supe que me miraba acompañada de un llanto quedo y desconcertado.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Mi castigo fue compartir dos años el infierno con el demonio que en una de sus representaciones, la de aquella ocasión, tuvo formas de mujer.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-8528809475075449741?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/8528809475075449741/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=8528809475075449741' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/8528809475075449741'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/8528809475075449741'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2010/10/blue-eyes.html' title='Blue eyes'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TKrUF4cdgLI/AAAAAAAAE7E/i4m_oB_Ekd8/s72-c/ca.PNG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-839482388276136319</id><published>2010-09-23T11:52:00.002+02:00</published><updated>2010-09-23T11:52:49.955+02:00</updated><title type='text'>Un día fui amante de una escultural morenaza de ojos azules</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TJsjaqK4lzI/AAAAAAAAE4E/geKCY7rbSfs/s1600/morenaza.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 269px; height: 400px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TJsjaqK4lzI/AAAAAAAAE4E/geKCY7rbSfs/s400/morenaza.JPG" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5520044709176186674" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Una vez, hace muchos años, disfrutando de mi nueva soltería en Caracas, llegó al restaurante donde a diario comía, una cajera que nos dejó a todos flipando. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Poseedora de una belleza exótica, combinaba un pelo liso y largo, negro como el carbón, con una piel suavemente morena y unos ojos azules cuya intensidad destacaba al contraste con la piel. A todo ello, habría que añadir aquel escultural cuerpo que le moldeó el Caribe con su natural maestría.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Era, eso sí, antipática sin aparente remedio.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pero eso era lo de menos. Comiendo, todos los hombres que comenzaron a plenar no de manera misteriosa aquel local, solíamos dar miradas no del todo fugaces, aunque sí muy intensas hacia aquella preciosa cajera cuyo nombre no atino a recordar.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Las primeras semanas no nos obsequió ni una sola sonrisa, aunque la mayoría de los hombres optamos por convertir aquel negocio también en el de nuestras meriendas, a ver si por eso de vernos más seguido, al menos saludaba a uno de nosotros. Pero nada.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Un  sábado, sin embargo, que salí a adquirir un regalo a la madre de mi madrastra que cumplía años, lo compré pensando en la incomparable beldad y en lugar de ir directo a la fiesta, pasé por el restaurante, con la esperanza de encontrarla.Y en efecto allí estaba.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-Toma, esto es para tí, -le dije y le dejé el paquete envuelto. Y con la sensación de ser un calzonazos, y sin recibir ni las gracias, ni siquiera una sonrisa, me fui nuevamente a comprar el regalo de mi abuela política y de ahí a su fiesta. El resto del fin de semana, tuve una sensación de penoso bochorno, de vergüenza, vamos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El lunes, dudé por unos instantes de ir al mismo restaurante, porque no sé qué reacción podría tener la chavala. Sin embargo, con una mezcla de tranquilidad y pesar, me percaté que en la caja estaba el portugués propietario del negocio.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Me senté en mi mesa habitual y la escultura viviente se apareció no sé desde qué cielo y se sentó a mi lado. Con un beso en la mejilla, envidiado por la enorme concurrencia masculina, me agradeció el inesperado presente, comió conmigo, me sonrió, rió, me cogió varias veces de las manos, con efectos inmediatos en el indiscreto meato urinario que parecía estar atento para ponerse en posición firme las veces que fuesen necesarias. Para terminar me pidió que la llevara esa noche al autocine. Fuimos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Intentando no dar la sensación de estar vuelto loco por darme un revolcón con ella, me dediqué a ver la peli y a comer, como ella, un par de hamburguesas con Pepsi.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Al final, cuando regresábamos en coche no sé a dónde porque no sabía donde vivía mi nueva amiga, me preguntó:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-¿Eres maricón?&lt;/div&gt;&lt;div&gt;¡Vaya palo, amigos míos! ¡Qué incomodidad!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pero como todo tenía una solución, di media vuelta, volví a meterme en el autocine y nos dimos el lote de lo lindo y pude demostrarle mi marcada preferencia por las mujeres, en especial por ella.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Seguimos saliendo varias semanas y nunca la pude dejar en su casa. Siempre cerca, pero nunca en...&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Hasta que un día, se decidió y me invitó a llegar hasta la meta. ¡Cómo me ilusionó pensar que podríamos hacer el amor en un mullido colchón y no en la parte trasera del coche!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Llegamos a su hogar y lo primero que hizo fue presentarme al marido. Pensé que el tío me mataría a golpes, pero por el contrario, se mostró más que amable, simpático.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pese a eso, nos seguimos viendo y haciendo lo que habíamos venido haciendo, pero con un elemento añadido. La jovencilla quería irse a vivir conmigo a Managua (¿?) y yo, pues me sentía muy a gusto en Caracas y no se me había perdido nada en la capital nicaragüense.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Poco a poco se hizo habitual que su marido se fuera a pasear con nosotros, los fines de semana, o quizás lo correcto sea decir que yo les acompañaba a ellos, y a otros dos desconocidos personajillos, dos pequeñas hijas de la pareja que surgieron inopinadamente de la nada, a las que a cada rato les decían "pídele al tío Ricardo que te compre ese par de zapatitos tan lindos", o "pídele al tío Ricardo que te compre ese vestido que te gusta tanto", etc..&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Un día, niñas, papis y este imbécil, nos fuimos a Maracay, donde vivía la familia de "mi" chica.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Residían en el barrio de Palo Negro, un sector muy deprimido y diferente a lo que estaba acostumbrado, Resultó que sus padres eran una pareja de alemanes, rubios casi albinos y de ojos azules, lo mismo que sus preciosas hermanas mayor y menor. No me costó trabajo deducir que la morena de mis amores era producto de un desliz de la mami con algún mulato de buena estampa.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Bueno, ese día las niñas quisieron que el tío Ricardo las llevara a pasear por la hermosa ciudad aragüeña en su coche y a este paseo se unieron las tías.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El tío Ricardo compró comida para todos y nos fuimos a orillas del Lago de Valencia a hacer un picnic.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Allí, en medio de aquel bucólico paisaje, la hermana menor se quiso enrrollar conmigo y yo, débil a la tentación de la carne, me dejé llevar, hasta que la hermana del medio, la morena, la casada, "mi" chica. se interpuso y le dió tal paliza y con tanta agresividad, que a su marido y a mí nos costó un mundo apartar a la iracunda mujer de su presa.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El marido pareció no reparar cuando en tono amenazante, la agresora me gritó: "¡Hijo de puta!", ni en las miradas de odio que dirigía su mujer a la hermana, , mientras ésta gemía exhibiendo golpes y moratones por todo el cuerpo "estoy enamorada de Ricardo" y lo cierto es que hasta hoy desconozco el motivo de ese amor tan repentino.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La cosa es que de vueltas en la capital de Aragua y gastado el dinero que llevaba en el viaje, para complacer a tan peculiar familia, una urgencia líquida, me llevó directo al piso que tenía mi padre en Maracay, donde vivía solo, porque mi a mi madrastra no hubo manera de sacarla de su vivienda en Caracas. Allí mearía a gusto y además le presentaría a mis amigos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Nada más abrir la puerta, el viejo adquirió un preocupante tono lívido y musitó con incredulidad "¿Ingrid?", a lo que Ingrid, o sea la hermana mayor de mi amante, le respondió "Así es que aquí es donde vives, mi cielo" y yo pensé "¡Vaya cagada!"&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y vamos que sí fue una tremenda cagada, porque obligó a mi padre a vender rápidamente aquel piso y comprar otro, Amén de ello, durante varios días me recriminó por teléfono haber llevado hasta su piso a la chavala que le satisfacía sus necesidades sexuales y a la que pagaba por ello.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La historia tuvo un rápido desarrollo y un inesperado desenlace.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Dos o tres semanas después de aquello, me encontré en el restaurante con la pareja, a la que había comenzado a evitar después de lo de Maracay y a la que nunca desvelé -no sé por qué, porque no me hubiese importado compartirla con ella- mi dirección.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Con calma y las niñas presentes, me contaron que habían decidido comprar un piso en la Urbanización Palo Verde de Petare, un barrio caraqueño pero que no podían pagar la entrada, así como tampoco las mensualidades. Con la misma calma me extendieron la oferta del piso y con la misma calma, pero con una cara dura terrible, "mi" chica me advirtió "esto lo va a pagar tu papá si no quiere que su mujer se entere de lo suyo con mi hermana".&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Me quedé de piedra. Les pedí tiempo para hablar con él (debía ir a Maracay a decírselo personalmente), pero querían la respuesta, necesariamente positiva, al día siguiente,&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Si aquellos sinvergüenzas me hablaron con calma, no lo fue menor la que mantuvo mi padre mientras le transmitía la coacción. No pareció importarle.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En aquel momento supe el poder de las buenas relaciones y de las amistades que de alguna u otra manera estaban en deduda con el viejo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Hizo un par de llamadas y luego me recordó que debía regresar a Caracas que se hacía tarde.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Desde aquel día la familia entera desapareció de mi vida, como si la tierra los hubiera engullido.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pero no penséis mal. Unos cinco años después la vi a ella por la calle, con muchos kilos de más y a las hijas crecidas y no tuvo mejor saludo, que decirme "¡maldito!" entre dientes.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-839482388276136319?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/839482388276136319/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=839482388276136319' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/839482388276136319'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/839482388276136319'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2010/09/un-dia-fui-amante-de-una-escultural.html' title='Un día fui amante de una escultural morenaza de ojos azules'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TJsjaqK4lzI/AAAAAAAAE4E/geKCY7rbSfs/s72-c/morenaza.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-8789973043327844218</id><published>2010-09-23T11:49:00.002+02:00</published><updated>2010-09-23T11:51:21.066+02:00</updated><title type='text'>Mi padre, el Caudillo de España</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TJsjEc3r6XI/AAAAAAAAE38/d9J1CCdWnsI/s1600/cesar.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 266px; height: 400px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TJsjEc3r6XI/AAAAAAAAE38/d9J1CCdWnsI/s400/cesar.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5520044327648881010" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   &gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 13px; line-height: 19px;"&gt;&lt;div&gt;Ya desde muy pequeño tuve una imaginación desbocada, ilimitada, pero muy poco comercial, si no, me hubiese forrado desde mi primer libro.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En fin.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Una una época en que que cada vez que se acercaba un policía al coche que conducía mi padre, con tamaña fantasía me bastaban unos pocos segundos para imaginar que aquel uniformado que había tocado la sirena desde su moto y que se acercaba a nosotros dando grandes zancadas, traía en el papel que esgrimía vigoroso en su mano izquierda, una notificación del más alto estamento militar en la que se comunicaba a mi padre que, fallecido el Generalísimo -para los años 50 aquello solo era un deseo colectivo que habría de esperar unos cuantos lustros para hacerse realidad pero parte necesaria para el buen fin de mis ambiciones- los Ejércitos de Tierra, Mar y Aire habían decidido nombrarle a él, mi padre, Caudillo de España por la Gracia de Dios, Jefe del estado y Generalísmo de aquellos mismos ejércitos. Me daba además, tiempo de verme con un pequeño uniforme de capitán general, detrás de mi progenitor acompañándole al presidir un desfile de la Victoria.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Lejos estaba, en mi infantil e ingenua ignorancia, de pensar que en lo que el dictador, había pensado para sucederle, era en un sujeto vago y medio tonto, y menos aún que ya lo estaba aleccionando e intentando educar para convertirle en su delfín. Y más lejos aún, de llegar a pensar que aquel malvado policía, siempre diferente según la ocasión, traía entre sus manos la libreta de multas que siempre solía ganarse mi buen padre por saltarse un semáforo en rojo, por exceso de velocidad, por no respetar un Pare o un paso de cebra.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Era muy despistado el pobre.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y ese despiste, como digo, siempre me daba la posibilidad de soñar por algunos segundos, con ser el hijo del hombre más importante de España y si había la ocasión, se disfrutar con el pensamiento de ver al Pedrito en las mazmorras de Carabanchel por birlarme un par de canicas en el Cole o a la Nuria en una cárcel de mujeres por haber dicho públicamente que no me quería.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pero aunque nunca se dio la circunstancia imaginada, al menos disfruté de la breve ficción y quién sabe, a lo mejor un día hasta pudo haberse hecho realidad.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Hoy me doy cuenta de lo descabellados que eran esos pensamientos y que con el despiste de mi padre, suerte tuvo de no caer en manos de los grises por haber atropellado a algún peatón o chocado a algún ciclista, que a punto estuvo en más de alguna ocasión mientras gesticulaba maldiciendo a Franco, que efectivamente, no era demonio de su devoción.&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-8789973043327844218?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/8789973043327844218/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=8789973043327844218' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/8789973043327844218'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/8789973043327844218'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2010/09/mi-padre-el-caudillo-de-espana.html' title='Mi padre, el Caudillo de España'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TJsjEc3r6XI/AAAAAAAAE38/d9J1CCdWnsI/s72-c/cesar.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-4373694565310287986</id><published>2010-08-28T17:31:00.003+02:00</published><updated>2010-08-28T22:23:55.572+02:00</updated><title type='text'>Una tarde en Ciudad Bolívar</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/THkr-L3KbMI/AAAAAAAAE0k/fsdL4pRnii8/s1600/cdbolivar.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 300px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/THkr-L3KbMI/AAAAAAAAE0k/fsdL4pRnii8/s400/cdbolivar.JPG" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5510483966400556226" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Durante mi año como director del diario La Tarde de Ciudad Bolívar en Venezuela, el tiempo que más disfrutaba eran aquel par de horas que me daba para hacer reportajes urbanos para lo cual salía cada calurosa tarde entre las cuatro y las seis. Me iba con el fotógrafo de redacción a ver qué encontrábamos y lo cierto es que en la capital guayanesa, si no había algo para sacarle filo en amplios reportajes acompañados. era porque el calor nos llevaba a algún bar a combatirlo con frías cervezas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Los primeros tiempos las salidas eran con Zulay Alí, una chavala de origen guyanés -que no guayanés- que era la mar de inquieta y simpática, pero que un buen día quedó embarazada y aunque intentó ser mi compañera hasta el final, lo cierto es que a los cinco o seis meses desistió de dar aquellas carreras a las que nos obligaban a dar a pedradas algunos pobladores de barrios que se pudieran sentir ofendidos por alguna nota aparecida en nuestro diario, así como en el matutino El Expreso, de la misma editorial.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La cosa es que reemplazada por esas circunstancias por Marcos, un chaval al que nunca le caí bien del todo, pero que nos la pasamos igualmente bien, nos vimos un día enfrentados a una inquietante falta de tema, por lo que iniciamos un lento y repetitivo paseo por el centro de la ciudad, hasta que al tercer o cuarto paso por un sector cercano al Paseo Orinoco, lleno de extrañamente altos y espesos matorrales, Marcos, oriundo de la ciudad, recordó que en aquel sitio se iba a contruir o se había construído  un núcleo de las oficinas de turismo de la gobernación del Estado.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El área tendrían unos 20 mil metros cuadrados y al acercarnos, los matorrales parecían emerger de un fondo acuífero, por lo que previamente premunidos de sendos machetes, intentamos encontrar entre tanta hierba algún paso que nos llevara hacia el centro de la espesura, hasta que dimos con un pasadizo que nos dio la primera pista de que a su final o nos toparíamos con el inicio de una obra o, en su defecto con aquella obra que le venía a la mente al fotógrafo, pero que confesaba no recordar haberla visto.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Curiosamente no nos resultó difícil avanzar a través de la maleza. Parecía más bien una ruta camuflada y al final, como quien entra a una cueva, nos encontramos con una construcción moderrna y limpias sus diferentes estancias, y a la que llegaba bastante luz a través de los casuales uy pequeños espacios que dejaba la maleza que la cubría.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Al decir que las estancias y el complejo cubierto por la naturaleza estaban limpios, no quería decir que estuviesen vacíos. No. Por el contrario, en cada módulo había muestras de estar siendo utilizados por seres humanos. Colchones, muebles viejos y sorpresivamente, gran cantidad de equipos de snonido y televisores. Tantos, que difícilmente estaban allí para uso y disfrute de los eventuales habitantes de aquella moderna edificación ubicada en pleno centro de la ciudad, sin que la ciudad se enterara de su existencia.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Caminamos hacia un pequeño puente que pasaba por sobre un arroyo y al que le llegaba plenamente la luz solar. Estaría situado, calculamos en el centro del complejo. Al otro lado, más vegetación y bajo su camuflaje, más edificios.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Cuando trasponíamos los matorrales, unas toses a nuestras espaldas nos alertaron acerca de presencia humana y en efecto, en el puente se habían apostado al menos unas veintena de individuos, salidos en apariencia de la nada, todos premunidos de amenazantes machetes. Yo me ví muerto y cortado en pedacitos, porque se veía a las claras a través de aquellos rostros infrahumanos, de que no había disposición a que se conociera aquel escondrijo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Sin embargo, la sangre fría de Marcos me asombró gratamente:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-Aquí pana, vamos a salir a balazos, dijo y se llevó la mano a la espalda a la altura del cinturón al tiempo que añadía -saca tu hierro.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;No está demás recordar que en el ambiente hamponil venezolano, el hierro se refería a un arma de fuego y siguiendo su ejemplo, también me llevé la mano al cinto de la espalda.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Luego, dirigiéndose a los titubeantes sujetos les advirtió.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-No queremos usarlos, pero si uno sólo se mueve, los vamos a convertir en coladores.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pegados espalda con espalda, avanzamos lentamente, pasando entre aquellos hombres que nos hicieron un pasillo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Para calmar los ánimos, se me ocurrió, mirando a uno de esos tipejos, preguntarle en cuánto me vendía un VHS Panasonic y si me lo podría tener para el día siguiente.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Los semblantes parecieron cambiar. Surgieron algunas sonrisas y tres "sí" en coro me respondieron, lo mismo que tres precios diferentes, pero irrisorios. Sin perder nuestra postura sin dejar de avanzar, y reemplazado el ambiente beligerante por uno más comercial, al que añadieron otras tentadoras ofertas arribamos al unbral de la salida.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La despedida se resumió en un:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-No digan a nadie donde estamos porque si no, mañana no habrá negocio, -seguido de un:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-Y a ustedes ni se les ocurra decir que cargamos hierros porque no tenemos permiso de armas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Hubo risas distendidas por parte de ellos y nerviosas por la nuestra.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;¡Qué tremendo reportaje montamos aquella tarde!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Al día siguiente hicimos otro en el mismo sitio, adonde fuimos acompañando a palas mecánicas e incontables policías y guardias nacionales que pusieron a buen recaudo a aquellos hombres que tenían atemorizados desde hacía muchísimo tiempo a los comerciantes de la zona, sin que nadie imaginara, porque la ciudad había olvidado su existencia, que pudieran utilizar como guarida unas edificaciones que la naturaleza mantenía a buen resguardo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-4373694565310287986?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/4373694565310287986/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=4373694565310287986' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/4373694565310287986'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/4373694565310287986'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2010/08/una-tarde-en-ciudad-bolivar.html' title='Una tarde en Ciudad Bolívar'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/THkr-L3KbMI/AAAAAAAAE0k/fsdL4pRnii8/s72-c/cdbolivar.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-3868804897478424818</id><published>2010-07-27T18:54:00.001+02:00</published><updated>2010-07-27T18:55:31.267+02:00</updated><title type='text'>El día que murió el director de la escuela</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TE8Pe2DnsRI/AAAAAAAAEsI/SZMyWzUamKQ/s1600/escuela.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 225px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TE8Pe2DnsRI/AAAAAAAAEsI/SZMyWzUamKQ/s400/escuela.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5498630692623855890" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div&gt;En mis primeros años de Universidad, me presenté como voluntario para dar clases en una escuela destinada a adolescentes cuyas familias no tenían recursos para pagarles la educación. Pedí hacer Castellano o Historia y me asignaron Matemáticas, algo que no había ido conmigo en la vida, aunque este detalle no es trascendente en esta anécdota..&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Al principio me sentí inquieto, pues aquellos adolescentes tenían muy pocos años menos que yo, pero puedo afirmar que de inmediato hubo entendimiento y les caí tan bien que de tener fama de vagos, pasaron a ser  estudiantes aventajadísimos en la materia, lo que me atrajo una inesperada y sorpresiva antipatía por parte del director y sus primeras medidas destinadas a demostrar su desconfianza por las notas de los chavales, fue hacer examenes imprevistos de matemáticas, incluso interrumpiendo la clase. Como las calificaciones eran en todos los casos notables, el hombre, que no quería dar su brazo a torcer, me pidió que dejara el cargo argumentando mi "inconveniente" juventud y la verdad es que como me sentía cómodo y él no tenía la potestad de cesarme, continué. Asumió entonces otra táctica, o sea la expulsión de algunos de mis mejores alumnos, fuese cual fuese el motivo. Alcanzó a hacerlo con tres, generando inquietud entre el resto de jóvenes estudiantes y paradójicamente, ganándose el respaldo de otros profesores a quienes no gustaban unos resultados, que los dejaban mal parados, obtenidos, creo yo, a través de incentivar a los estudiantes en  base a la confianza mutua, el acercamiento personal y en hacerles ver que lo que hacían que participaban en competencia de cara al futuro.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La presión fue creciendo y agotado por los estudios de periodismo, el programa en radio Cooperativa y la corresponsalía para radio Almirante Latorre, opté por no repetir docencia al año siguiente. Así, el último día de clases, los chavales me despidieron con una fiesta a lo grande, en la que sus madres habían dado todo de sí para que saliéramos del salón, atiborrados de mucha y exquisita comida. Ya menguando la reunión y en los momentos de los discursos, uno de los cuales me hizo llorar de la emoción, entró el director, abriendo la puerta casi de un golpe, nos insultó a todos, habló de lo inaudito que resultaba aquello, y que debido a la imperdoble indisciplina de esa jornada, les haría repetir curso y a mí, que ya había anunciado mi decisión de no regresar, me advirtió que estaba expulsado de la escuela.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Hice aplacar las protestas de mis alumnos, me quedé mirando al impresentable y le dije en voz muy alta y clara:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;"¡Váyase usted a la mierda!" y mientras los jóvenes aplaudían, el hombre se puso rojo, se le blanquearon los ojos, pareció hinchársele el pecho y se desplomó como si unos hilos invisibles que lo hubieran estado sosteniendo, hubiesen desaparecido.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Sus amenazas desaparecieron en el infinito camino trazado por la Parca.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-3868804897478424818?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/3868804897478424818/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=3868804897478424818' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/3868804897478424818'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/3868804897478424818'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2010/07/el-dia-que-murio-el-director-de-la.html' title='El día que murió el director de la escuela'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TE8Pe2DnsRI/AAAAAAAAEsI/SZMyWzUamKQ/s72-c/escuela.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-3937523112836231562</id><published>2010-07-24T02:17:00.003+02:00</published><updated>2010-07-24T03:24:45.575+02:00</updated><title type='text'>LA INSOPORTABLE IMBECILIDAD DEL SER</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TEoxY_LCU1I/AAAAAAAAEro/joNT6Jb-5AU/s1600/seta.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 394px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TEoxY_LCU1I/AAAAAAAAEro/joNT6Jb-5AU/s400/seta.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5497260600503456594" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;Semanas atrás, cuando aún no me sometía a esa hernioplastia que tal ansiedad y pánico me produjeron previamente y que al final,  decirlo era un deber pendiente, me ha servido para  eliminar la fobia a los quirófanos, escribí una nota relativa a la ilusión que me hacía una buena cicatriz en mi cuerpo virgen (de cicatrices), para llegar, cuando sea el momento pensaba, como un macho valeroso y marcado ante las puertas enconmendadas a San Pedro, el eterno cancerbero del Cielo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Mas, amigos míos, y también os lo conté, el cirujano tuvo tal esmero al momento de graparme la herida, que si no fuera por el informe del hospital, nadie me  creería que algún día fueron abiertas mis carnes y hurgadas mis entrañas en el sitio de la cirugía.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Hasta hace pocos días, con decepción comprensible, acepté la idea de llegar al momento final de este tránsito, con mi humanidad tan lozana como cuando con un berrinche descomunal, llegué hace unos años a este mundo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pero, amigas y amigos, un día, hace nada, caminando por los pasillos de un supermercado del barrio le salvé la vida a alguien, una persona anónima, porque lo que nunca hago, lo hice aquella aciaga jornada...&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Aunque no lo creais de persona tan proba, sencilla y honesta a carta cabal como lo soy desde pequeño, vi, entre otras muchas, una seta que destacaba de entre las demás y, tras mirar hacia los cuatro costados sin ver testigos, cogí aquella seta y me la metí al bolsillo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Consciente de haber pecado contra el Séptimo Mandamiento de la Ley de Dios, que nos legó a través de su dilectísimo hijo Moisés, salí temblando del super y llegué avergonzado a la casa, e incapaz de reconocer mi fechoría, dije que me prepararía un par de huevos fritos y en lugar de echar yema y clara a la sartén con aceite, dejé caer subrepticiamente, la hermosa seta...&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-¿Estás seguro que los huevos no están podridos? -acertó a preguntar mi mujer que aunque estaba viendo la televisión, tienía como es lo usual olfato para todo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-Sí, mi reina (siempre le digo reina), es que le eché un poco de salsa de champiñones -inventé al vuelo para no quedar al descubierto.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-¡Ah!, -dijo y siguió en lo suyo, o sea la televisión.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Me senté en el comedor, alejado de ella y rogando que no se acercara, porque Dios me salve si le miento, le habría tenido que confesar mi delito, antes de hacerlo con don Erasmo que me hubiera dicho "si para eso estamos los curas hombre... para perdonar los pecados..."&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La cosa es que la seta estaba envenenada y me morí.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;¡Madre mía, la que se lió!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Mi hija y mi mujer chillaron de tal forma, que alertaron a los vecinos, que llamaron a una ambulancia. Mis hijos menores se cabrearon porque esa noche no podrían ir a la disco y uno dijo:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-Seguro que lo hizo a posta pa'jodernos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;¿Y saben qué fue lo primero que me vino a la cabeza?&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pues que me había muerto sin cicatriz.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pero, resulta que en la ambulancia me llevaron a un hospital. En el hospital un médico jovencillo, con algo de repeluz me miró las pupilas y me auscultó con el estetoscopia y comentó, no sin la angustia del novato:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-Este hombre no tiene signos vitales.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Me bajaron al sótano, me depositaron sobre una fría mesa metálica y allí me dejaron en cueros y a oscuras toda la noche.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;"Coño, pensé, y al final las palmé sin una bonita cicatriz".&lt;/div&gt;&lt;div&gt;¡Pero ya la tendría, ya! ¿Qué os creéis?&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Sería ya de mañana, cuando un tío, cubierta la cabeza con un protector transparente y el cuerpo con un delantal plástico, me abrió en canal desde las dos clavículas, uniéndose el tajo a la altura del esternón y siguiendo luego en una sola línea hasta el ombligo. Poco después, con unos grandes alicates, me rompió y abrió el costillar y del interior de mi cuerpo, sacó todas las presas de que dispuso. Luego me pasó una sierra en círculo desde la frente rodeando por la  nuca y me vació, el muy animal, de sesos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;De pronto comprendí, que después de muerto tendría las más espectaculares cicatrices que jamás hubiese podido desear y, leedme bien, me alegré.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y en efecto, con la misma falta de delicadeza con la que el sujeto me había abierto en canal y me había dejado sin sesos en la sesera, cerró el costillar y cosió sin miramientos la "Y" que había hecho con muy mala caligrafía, todo hay que decirlo, sobre el pecho.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;¡Qué cosa tan guapa me dejó en el torso! ¡Cómo se alegraría mi reina cuando me viera y con qué admiración me contemplaría en las puertas del glorioso reino su portero oficial!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pero aún quedaba la que me dejarían en la cabeza, pero no, el hombre me pegó con cuidado las carnes utilizando el mismo pegamento que aplicó a mis labios y a mis párpados! O sea que en la cabeza, más que una línea rojiza casi invisible, no quedaba nada, ni los sesos, ya os lo digo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Una voz lejana, anunció, "lleva el cuerpo a la salita para que lo reconozca la viuda", como si la viuda necesitara reconocerme después de tantos años juntos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y, oh, placer de los placeres, mi reina sería la primera en contemplar y disfrutar de mis marcas, aunque quizás el dolor de tan irreparable pérdida mitigaría un poco la ilusión.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pero el infeliz carnicero, me cubrió completamente con una sábana blanca y me trasladó en camilla hacia una sala muy iluminada. Allí descubrió solo mi cara y mi mujer,, que tanto lloró y chilló la noche anterior, había ya secado sus lágrimas y como único comentario, le preguntó al funcionario de la morgue:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-¿No está un poco palidito, mi marido?&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y cuando comenzaba a asombrarme su sangre fría e indiferencia, el asombro cayó a plomo, cuando el infeliz le respondió:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-Usted no se preocupe, señora, que cuando se lo entreguemos, le da un par de pellizcos en los cachetes y cogerá color...&lt;/div&gt;&lt;div&gt;¡Hijo de la gran puta!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y mi mujer en lugar de ponerlo en su sitio, rió divertida.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Es que como decía doña Estelita Gobelinos Mandurraña en sus memorias, ¡no somos nada!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Algún curioso habría en el velatorio, supuse, que querría ver mis largas marcas, porque ya a esas alturas, varias horas después de finado, comencé a dudar de la existencia de San Pedro, su puerta y el cielo, porque según lo aprendido, el alma viaja rauda hacia el infinito y más allá, y no se queda a completar ambiciones terrenas dentro de un cuerpo troceado.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pero, por decisión familiar y a falta de dinero para un maquillaje en condiciones, dejaron cerrada la tapa de la urna en el tanatorio, así es que la gente no vería ni siquiera la suave marca alrededor de la cabeza.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;¡Qué angustia!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;De esta manera, con la decepción tremenda de no poder exhibir mi monumental cicatriz, solamente me quedó escuchar lo que decía la gente al otro lado de la caja.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Uno, por ejemplo, comentaba "ya me voy, que he quedado con los amigos para jugar al Mus en el Memorial Ricardo Salvador"... ¡Mira que se habían tardado en sacar tajada lúdica a mi fallecimiento!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y una voz femenina que le decía a un oído asexuado "me parece que le han desfigurado la cara durante la autopsia, por eso lo tienen tapado" y más allá, un imbécil que se las daba de listillo, le dijo a otro u otra, en voz baja, porque ni siquiera tenía la valentía de decir lo que pensaba en voz alta... "esto de venir a un funeral sin que te dejen ver al muerto, es como ir a una boda y no puedas ver a la novia".&lt;/div&gt;&lt;div&gt;¡Marranos!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-¿Cuánto más va a durar esto? -preguntó uno de mis hijos menores, -que ayer ya no pudimos ir a la disco.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;E iba a durar poco, porque un hombre vestido rigurosamente de negro, camisa pulcramente blanca y una corbata de seda, azul oscura, anunció:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-Hemos de llevarnos los restos de nuestro apreciado Ricardo para proceder a su incineración.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;¡Santo Cielo! Tanto desear una cicatriz, para que en segundos se consumiera en las llamas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;¿Y yo también me consumiría?... ¿Mi espíritu quiero decir?.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Entonces mi viuda, le comentó a mi hija:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-Menos mal que esto se acaba, que con este corre corre, no comemos nada desde anoche.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-Yo te voy a preparar un arroz con mariscos y verduras que hasta papá muerto, si no lo quemaran, se lo comería.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y sentí como el ataúd corría por una cinta hacia un fuego abrasador y mi alma eterna no lo abandonaba...&lt;/div&gt;&lt;div&gt;¡¡¡Iba derecho al infierno!!! Por pretensioso, seguramente...&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y el fuego ya me quemaba los pies y...&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-¡Será asqueroso el tío! ¡Levántate de la cama que te la has meado completa! -chilló mi dulce reina.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-3937523112836231562?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/3937523112836231562/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=3937523112836231562' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/3937523112836231562'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/3937523112836231562'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2010/07/la-insoportable-imbecilidad-del-ser.html' title='LA INSOPORTABLE IMBECILIDAD DEL SER'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TEoxY_LCU1I/AAAAAAAAEro/joNT6Jb-5AU/s72-c/seta.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-880146852566971856</id><published>2010-07-04T16:06:00.002+02:00</published><updated>2010-07-04T16:07:00.834+02:00</updated><title type='text'>Mi amigo el saltamontes</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TDCVe8mEXAI/AAAAAAAAEoc/rtcIceVdbBw/s1600/saltamontes.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 216px; height: 400px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TDCVe8mEXAI/AAAAAAAAEoc/rtcIceVdbBw/s400/saltamontes.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5490052304659045378" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Este mediodía, mientras comía en el bar, un bar que suele estar vacío los fines de semana, me percaté que no estaba del todo solo. Que tenía un acompañante, tan próximo a mí como solamente la amistad puede permitir y junto a él comí, aunque no pudimos compartir el potaje, porque me acompañaba es cierto, pero observándome con detención desde el otro lado de la ventana, mejor dicho, y siempre es conveniente aclarar las cosas, estaba descansando pegado en la ventana.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En ocasiones comer solo es triste, quizás depresivo y según como te lo tomes, también diarréico (vamos, que la soledad durante el llenado de tripa puede ocasionar algún que otro trastorno) y esto me lo ha evitado el pequeño y curioso saltamontes.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Antes de marcharme del bar, le he prometido al bichito verde, que como agradecimiento le dedicaría en mi blog un par de palabritas que acompañaría con la foto que adjunto. Y lo cumplo (aunque nunca llegue a enterarse)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-880146852566971856?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/880146852566971856/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=880146852566971856' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/880146852566971856'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/880146852566971856'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2010/07/mi-amigo-el-saltamontes.html' title='Mi amigo el saltamontes'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TDCVe8mEXAI/AAAAAAAAEoc/rtcIceVdbBw/s72-c/saltamontes.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-2996081013508591988</id><published>2010-07-01T00:43:00.001+02:00</published><updated>2010-07-01T00:44:41.802+02:00</updated><title type='text'>ADIÓS ABUELO</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TCvIzP_AtlI/AAAAAAAAEnU/ODkIUa8ZWLM/s1600/rosa.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 300px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TCvIzP_AtlI/AAAAAAAAEnU/ODkIUa8ZWLM/s400/rosa.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5488701353670784594" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div&gt;Hace muchos años, unos treinta y cinco, aproximadamente, cuando la vida la veía desde la perspectiva de padre e hijo y no como ahora, que se reduce a una más simple y contemplativa, la de abuelo y padre, escribí para la revista dominical del diario venezolano El Expreso, un breve relato que llevaba por título "Adiós abuelo".&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Contaba a través del diario, cómo había sido la relación entre mis primeros hijos y mi suegro, un viejo lobo de mar, severo en el trato, parco en el habla. Con ideas muy claras e inteligencia aguda. Solía participar en las charlas como observador, hasta que le tocaba objetar algún punto, algún desliz, una afirmación que a su entender no era correcta -y pocas veces, si hubo alguna, dejaba de tener razón.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Mayor cuando le conocí, rondaba los 73 años al nacer mis hijos, y ya era abuelo de dos mozos y una moza, ninguno de los cuales llegaba a los tres años. Con los tres primeros, la relación era de cariñosa distancia, de orgullo reprimido, de macho de principios del siglo XX, para quien hijos y nietos, amor aparte, era cosa de mujeres.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Cuando llegó la primera camada de su única hija entre tres varones, pensamos que la cosa podría ser quizás menos inflexible, más elástica, pero como lo había hecho en las anteriores oportunidades, él permaneció en casa mientras mi mujer daba a luz. Las mujeres ya ayudaban mejor en estos casos y para hombres, ya estaban, pensaría, bien representados por mi.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En un momento que pasé por su casa buscando más pañales para los niños, que nos sorprendieron llegando en pareja, ya que a falta de ecografías para entonces, la sorpresa del número corría a cargo de una radiografía, que por anticiparse el parto no fue posible realizar y la del sexo se desvelaba al momento de alumbrar.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Estaba Antonio, que así se llamaba el hombre, de pie en el porche de la casa, serio, con la vista clavada en ninguna parte y fumando, como lo había hecho yo en la sala de espera de la clínica, su enésimo cigarrillo. Cuando me acerqué a él, con su peculiar acento de hijo de la Isla de Margarita, sólo quiso saber una cosa "¿Cómo está mi hija?", una pregunta en la que sobraban "la niña de mis ojos, mi adoración, mi razón de ser", porque la veneración que sentía por ella la conocíamos todos. Tras tranqulizarlo explicándole que todo había salido bien y que mi joven esposa estaba algo débil, pero feliz y tranquila, esperé la segunda parte de la pregunta, o sea la referida al sexo del niño, pero me dio la sensación de que temía hacerlo, así es que se lo solté sin hacerle esperar: "Antonio, eres abuelo de dos preciosos gemelos". "¡Hijo'er diablo!" escuché que exclamaba al más puro estilo margariteño, mientras que una sonrisa que no le había visto nunca, se esbozó en su radiante rostro. ¡Qué orgullo más grande! ¡Qué felicidad más infinita!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Sus ojos, siempre secos, se llenaron de lágrimas y convirtieron su apergaminado rostro, cincelado durante años por el sol y la sal, en un monumento al equilibrio más exquisito de emociones y sensaciones, que habían logrado romper el dique de permanente contención. Pero ojo, que el viejo marino lo supo recomponer en poco minutos con una poco creíble explicación "este sol me pica los ojos" y una reafirmación de que su sitio no estaba en la clínica... "cuando salgan de la maternidad me los traes".&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Cuando al día siguiente, hija y nuevos nietos llegaron a su casa, se rompieron todos los principios del viejo, porque desde ese día y hasta el último que el destino quiso, no tuvo otra actividad, otro anhelo, otro proyecto, como no fuera estar al lado de aquel par de pedacitos de carne berreantes que comían y cagaban mucho y dormían poco.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Los retoños fueron creciendo no solamente a la sombra de sus padres, que les guiábamos, les dictábamos normas, les inculcábamos principios de disciplina, sino también a la del abuelo, que nos estropeaba el esfuerzo, con su apasionado consentimiento, con su incondicional entrega... Y si le llamábamos al orden, se reía como reían nuestros hijos..Era tal la asimilación entre los gemelos y su abuelo, que aquellos largos paseos en los primeros meses que daba el abuelo llevando consigo el cochecito de los bebés, se convirtió más adelante en caminatas tan largas como los extremos de sus edades se los permitían, amenizadas con charlas de nunca acabar, en las que los peques celebraban con algarabía cualquier salida de tono -controlada- del viejo, y éste a su vez hacía lo propio con las de ellos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Cuando tuvimos que ponernos serios, fue durante el primer año de preescolar de los niños, porque el abuelo en su afán de no abandonarlos, se convirtió en un alumno más de la clase, sentándose al final del salón y escuchando atentamente lo que aprendían sus nietos y sus nuevos amiguitos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Fue en esta etapa cuando al buen Antonio comenzó a fallarle la salud. En varias ocasiones se desmayó -nunca delante de sus niños para evitar traslucirles su humana fragilidad- y en otras presentó alteraciones cardíacas. En ese estado que era extraño en un hombre que parecía eterno, no permitió que sus visitas al médico o cualquier examen de salud coincidiera con alguno de los momentos que dedicaba a los chavales.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Más desmayos, más trastornos y más molestias, le llevaron al Hospital Uyapar, de Ciudad Guayana y aunque intentamos explicarles a los mellizos que no sería posible que le vieran todos los días, porque no estaba permitida en el centro la entrada a menores de siete años, salvo que estuviesen enfermos, estos no dieron su brazo a torcer, hasta que al final optamos porque lo vieran de lejos y así, todas las tardes a las cinco, el anciano abuelo se asomaba por un balcón de la cuarta planta desde donde a gritos mantenía su alegre comunicación con ellos. Después de un tiempo, el dolor y los mareos no fueron obstáculo para que se siguiera asomando, aunque sí para hablar, por lo cual nuestros hijos, siguiendo una consigna común, optaron por cambiar los diálogos por un monólogo a dos voces que se resumía en un "te queremos, abuelo", repetido tantas veces como minutos estuviésemos allí.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Agotado por la enfermedad, fue enviado a casa y aunque apenas podía levantarse del lecho, sus niños le llevaban toda la alegría que le negaba la salud.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Sentados los mellizos sobre la cama a los pies del abuelo, volvieron por unos días a hablar de todo y de cualquier cosa, y a reir, a reir mucho. ¡Vamos que Antonio se olvidaba que estaba a las puertas de la muerte!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Un día, justo cuando hicimos un viaje corto e ineludible, el viejo dejó de respirar.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Durante el rápido trayecto de regreso informamos a los niños que el abuelo se había ido al cielo y como única respuesta, comenzaron a manipular frenéticamente unos trozos de plastilina que luego guardaron en una pequeña bolsa con silencioso respeto.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Insistieron en ver al abuelo en la Funeraria.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Cuando llegaron, ambos se asomaron a contemplar el cuerpo yacente del noble marino y sin un asomo siquiera de tristeza, depsitaron sobre el cristal que lo cubría, sendos barquitos modelados con plastilina y antes de pedirnos que les llevásemos a casa, los dos a duo, le dijeron:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Adiós abuelo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Nunca le han olvidado.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-2996081013508591988?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/2996081013508591988/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=2996081013508591988' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/2996081013508591988'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/2996081013508591988'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2010/07/adios-abuelo.html' title='ADIÓS ABUELO'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TCvIzP_AtlI/AAAAAAAAEnU/ODkIUa8ZWLM/s72-c/rosa.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-2518718617484096935</id><published>2010-06-11T23:22:00.001+02:00</published><updated>2010-06-11T23:23:45.194+02:00</updated><title type='text'>¿Sabían leer algunos culos de los de antes?</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TBKpWDUhVII/AAAAAAAAEhQ/XGX07w-ksi0/s1600/papel.png"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 301px; height: 400px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TBKpWDUhVII/AAAAAAAAEhQ/XGX07w-ksi0/s400/papel.png" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5481629892776907906" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div&gt;Lo que os voy a contar hoy, debo reconocerlo, me llena de rubor, porque indica que tuvimos, mi hermano y yo, una época bastante estúpida dentro de un "pijismo" del que yo renegaba pero como quedará demostrado en este relato, practicaba.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Comienzo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Llegó un día a nuestra casa una amiga, la Isabelita, que nos tenía locos con su belleza, dulzura y simpatía. Incluso, sin su conocimiento, habíamos llegado a pensar para el futuro, en un "menage a trois" para no romper nuestra férrea unión fraternal.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Antes que olvide comentarlo,, teníamos entonces, él 14 y yo 13 años.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La cosa es que la preciosa y soñada Isabelita, alta, delgadita, cara de diosa, ojitos azules de ensueño y un pelo rubio muy liso que le llegaba casi hasta la cintura, llegó acompañada de Raffaella, una italianita tan alta como la Isabelita, pero no solamente con una cara de diosa, sino con cuerpo de diosa; morena y con el pelo también liso pero de un brillante castaño oscuro.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y además, como la Isabelita, era muy dulce y muy simpática y además, al ver una guitarra sobre uno de los sillones de la sala, la cogió, la afinó y se puso a cantar como los mismos ángeles.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Mi primer pensamiento fue ser generoso con mi hermano, dejarle a la isabelita para quedarme con la Raffaella, con la que había decidido abruptamente, que debía para siempre parte de mi vida.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pero unas cuantas canciones más adelante y un baboseo increíble por parte de los dos que demostraba que Juan había tenido en su mente una generosidad similar a la mía, las chavalas se despidieron... la pobre Isabelita no pudo disimular su desazón, pues siempre había sido nuestra musa y centro de mimos y galantería.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La despedida no se detuvo en un par de besos, sino en intercambio de teléfonos y averiguar la dirección de ella.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Los primeros días fueron un vano intento por localizarla a través del teléfono, pero ni modo. Simplemente el número no existía, o sea, que la muy malvada nos la había jugado.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Sin embargo, los dos, desesperados por volver a ver a aquella deidad escapada del Olimpo, nos jugamos la última carta y un miércoles después del cole, cogimos el autobús y tras recorrer toda la ciudad, nos percatamos que la numeración nos llevaba a la gris periferia. Tras apearnos del transporte, caminamos un largo trecho, hasta llegar a una casona grande, algo abandonada y muy, pero que muy apartada del vecindario.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;¡No! ¡No es lo que pensáis! ¡Raffaella no era un fantasma!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Tocamos el timbre varias veces y como no respondía nadie, comenzamos a llamarla a gritos por su nombre y de pronto, apareció la itálica beldad tras la puerta que se abrió lentamente.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;No estaba contenta de vernos. Avergonzadilla, quizás. Tampoco nos invitó a entrar, aunque sí lo hizo el clon mayor, gordo y feo de ella... Era su madre y aunque todo parecía indicar que la preciosa Raffaella llegaría en un punto de su vida a igualar el aspecto de la madre, ni mi hermano ni yo dudamos en nuestra ilimitada admiración.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La buena señora se disculpó no sé por qué, nos hizo sentar en un salón muy oscuro y marcado por un fuerte olor a humedad.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La madre resultó ser muy simpática y parlanchina, mientras la hija se mantuvo silenciosa y en un rincón, el más oscuro del oscuro salón. Apenas se perfilaba su sombra.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El viaje que fue mucho más largo del esperado y un vaso de agua detrás de otro con los que la buena señora nos quiso cumplimentar, obligaron a Juan a pedir por el servicio para saciar unas ganas de mear que a mí también me apretaban.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Al regresar, venía pálido como el papel, tanto que parecía brillar entre la penumbra. Me miró de reojo y yo sin reparar primero en que Raffaella no estaba en el salón, que la madre seguía hablando como si nada y en el cambio de actitud de mi hermano, me fui corriendo al servicio y meé, claro que meé porque si no me lo hacía encima, pero atenazado por el asombro y el temor de que alguno de nuestros amigos del cole llegara a enterarse de lo que habíamos descubierto con minutos de diferencia.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Aprovechamos de salir de aquella casa cuando la buena madre de la "desaparecida" Raffaella, fue a la cocina por otro par de vasos de agua.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Estuvimos una semana o más sin mencionar el asunto, pero cuando nos volvimos a ver con la Isabelita, que aún estaba dolida por nuestra discriminación de la última vez, le conté con mi maldita falta de pelos en la lengua...:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;"Tu amiguita Raffaella y su familia parece que tienen culos cultos, ¿verdad?"&lt;/div&gt;&lt;div&gt;No captó la ironía en mis palabras, ni la sorna. ¡Imbécil de mí!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y mi hermano tuvo que explicarle...:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;"Esos amigos tuyos se limpian el culo con papel de diario"&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Fue además de irónico, socarrón. ¡Imbécil de él!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La Isabelita se llevó las manos a la cara y dio un grito espantado y luego intentó explicar por todos los medios que no era su amiga, que la había conocido casualmente, pero que si tan siquiera hubiese imaginado tal impudicia, jamás la hubiera mirado a la cara. ¡Imbécil ella!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Un año después volví a ver a Raffaella durante una reunión de alumnos de colegios de curas y de monjas. Estaba si se podía, más bella, más radiante y cuando me vio se acercó con una sonrisa brillante y franca y tras el intercambio de besos en las mejillas, nuestros propios amigos nos apartaron. Pero al poco rato, una de sus compañeras se me acercó y me comentó "me dice la Raffaella que le gustas", pero el orgullo que emergió inconsultamente colisionó con el recuerdo de aquella imagen de un váter sin más papel que unas hojas de diarios y revistas para asearse.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Me fui de la reunión y nunca más la ví.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Jamás me he dejado de avergonzarme de aquello y no logro justificarlo ni por la época, ni por la mierda de prejuicios en aquel sector de la sociedad al que estaba lamentablemente más próximo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;De verdad que lo siento.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-2518718617484096935?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/2518718617484096935/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=2518718617484096935' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/2518718617484096935'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/2518718617484096935'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2010/06/sabian-leer-algunos-culos-de-los-de.html' title='¿Sabían leer algunos culos de los de antes?'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/TBKpWDUhVII/AAAAAAAAEhQ/XGX07w-ksi0/s72-c/papel.png' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-8753145292690566450</id><published>2010-05-27T15:02:00.007+02:00</published><updated>2010-05-27T16:59:00.580+02:00</updated><title type='text'>Mi primera "cicatriz de guerra" y la Sanidad Pública catalana</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_5tqkgwSyI/AAAAAAAAEbc/9VR8SLbi1Ag/s1600/cicatriz.png"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 210px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_5tqkgwSyI/AAAAAAAAEbc/9VR8SLbi1Ag/s320/cicatriz.png" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5475934775052094242" /&gt;&lt;/a&gt;Dentro del "cague" que me producía la hernioplastia simple a la que fui sometido en la sanidad pública catalana, una de las cosas que más ilusión me hacía era la cicatriz que me dejarían para poder lucirla con esa estampa con que Dios y el físico culturismo han moldeado en mi figura, con uno de mis tangas, en Marbella.&lt;br /&gt;Todos en la familia, por anga o por manga tienen una pequeña o una gran cicatriz y yo, hombre donde los haya, arriesgado como cualquier héroe y aventurero cual valeroso conquistador, no podía lucir en mis prietas y musculosas carnes. ninguna raja, ni un solo punto... ¡Nada! Y esa, la cicatriz, era la única excepción que podría confirmar la belleza de mi envidiado talle y angelical faz.&lt;br /&gt;Con el dinero que tengo, pude haberme sometido a esa intervención en cualquier clínica privada de Europa, pero, con toda seguridad, no me quedaría más marca en el vientre que la que deja pasar una uña por la piel.&lt;br /&gt;Así las cosas, opté por correr el riesgo y dejar que los médicos de la Seguridad Social catalana blandieran un sable, quizás herrumbroso y mal afilado, para después de darme un trago de aguardiente, horadar mi carne hasta las entrañas y tras poner en su sitio las tripas y ajustarlas con un retazo de tela de gallinero, coserme el tajo con clavo y cuerda marinera.&lt;br /&gt;¡Qué cicatriz tan deliciosa, imaginaba!&lt;br /&gt;¡Cómo admirarían las dulces bañistas, amén de mi cuerpo, la maltrecha herida, imaginando las mil y una batallas en las que no he participado!&lt;br /&gt;¡Y cómo envidiarín mis congéneres, tanta ilustre hombría, marcada por la orgullosa traza de un peligro superado.&lt;br /&gt;¡Cómo soñaba yo con todo aquello!&lt;br /&gt;Pero, en mala hora, aquel Borbón que nació con una flor en el culo y que hoy por hoy es nuestro jefe de Estado vitalicio y presuntamente uno de los hombres más ricos de España, decidió que le extirparan un quiste pulmonar justamente en la Sanidad Pública de Catalunya y eso me hizo sospechar, porque el pobre hombre con lo soso, larguirucho y feo que es, no andaba buscando cicatrices de guerra, sino el buen hacer de los galenos.&lt;br /&gt;¡Qué angustia me entró!&lt;br /&gt;Traté de consolarme pensando que el sujeto por ser quien es, recibiría una atención privilegiada y que yo, por carecer de largos nombres compuestos y apellidos regios y rancios, pues me tratarían como a cualquier mortal y volvía a disfrutar de la horrenda herida.&lt;br /&gt;Mas, mis amigos, llegó el día y la hora de la operación...&lt;br /&gt;El trato amable, en la recepción y después en la UCSI del Hospital Universitari Mùtua de Terrassa, ya me dieron mala espina... Fue inesperadamente correcto, agradablemente amable. Y después vino solícita una enfermera que asistiría en la operación, luego un joven, ameno y simpático anestesista. Ambos se presentaron y me explicaron un poco el sencillo procedimiento.&lt;br /&gt;Una vez en el quirófano, los muy desalmados, me integraron en su conversación de tipo cotidiano, casi de camaradería y antes de que pudiera pedirles la masacre de mis carnes para exhibirlas, ya habían terminado con su faena.&lt;br /&gt;Entre mimos de las enfermeras, botellita de agua y zumo de naranja y habiéndome ya percatado del tremendo trozo de gasa bien adherida a la piel por abundante y bien dispuesto esparadrapo, me renació la esperanza...&lt;br /&gt;...Tanta simpatía, gentileza y amabilidad del personal hospitalario no podía tener otro objetivo que el de tratar de atenuar mi ira cuando viese aquel horrible costurón, sin pensar seguramente que era lo que realmente quería.&lt;br /&gt;Sonreí satisfecho, pese a las molestias físicas del momento, imaginando la impresión que causaría mi presencia en Marbella este verano.&lt;br /&gt;No obstante, mis queridos y consecuentes lectores, al retirarme gasa y esparadrapo, cuál no sería mi horrible decepción al ver diez grapas bien dispuestas, colocadas con maniática equidistancia la una de la otra, sujetando una cicatriz apenas visible para un observador normal.&lt;br /&gt;Pues nada. La próxima vez que me tenga que operar, me voy a una buena clínica privada para poder exhibir una cicatriz de verdad.&lt;br /&gt;En conclusión, después de haber sido tratado como un rey en la sanidad pública catalana, ni siquiera me han dejado una cicatriz.de la que presumir.&lt;br /&gt;Pero. admiradoras y admiradores, no os preocupeis, que igualmente podreis seguir disfrutando de mi percha, aunque todavía de momento sin una visible cicatriz de guerra.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-8753145292690566450?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/8753145292690566450/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=8753145292690566450' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/8753145292690566450'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/8753145292690566450'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2010/05/mi-primera-cicatriz-de-guerra-y-la.html' title='Mi primera &quot;cicatriz de guerra&quot; y la Sanidad Pública catalana'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_5tqkgwSyI/AAAAAAAAEbc/9VR8SLbi1Ag/s72-c/cicatriz.png' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-6642116131378769020</id><published>2010-05-16T15:30:00.003+02:00</published><updated>2010-05-16T15:40:00.284+02:00</updated><title type='text'>¿Por qué?</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S-_05eVeAjI/AAAAAAAAEZQ/UDTXME52lrk/s1600/ricardosp.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 397px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S-_05eVeAjI/AAAAAAAAEZQ/UDTXME52lrk/s400/ricardosp.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5471861340511273522" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;No tengo idea de cuál puede ser el motivo, pero resulta que este blog -independientemente de los informativos- es de todos los personales que tengo, el que de lejos recibe un mayor número de visitantes&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y no lo entiendo, pues es sin lugar a dudas el más simple, el más sencillo. Es el rincón perdido entre cientos de millones de blogs, donde vuelco a manera de confesión mis vivencias personales, confeccionadas eso sí, desde un principio con la idea de que alguien pudiese leerlas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y vaya que sí las leen. Y lo hacen muchas más personas de las que jamás llegué a imaginar.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Por eso, muchas gracias.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-6642116131378769020?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/6642116131378769020/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=6642116131378769020' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/6642116131378769020'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/6642116131378769020'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2010/05/por-que.html' title='¿Por qué?'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S-_05eVeAjI/AAAAAAAAEZQ/UDTXME52lrk/s72-c/ricardosp.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-1689749744630136315</id><published>2010-04-20T13:19:00.002+02:00</published><updated>2010-04-20T13:20:31.940+02:00</updated><title type='text'>El drama de los gays en los 60's</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S82N9mr3UcI/AAAAAAAAETo/JgPJ9tqIWCQ/s1600/dia_orgullo_gay.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 220px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S82N9mr3UcI/AAAAAAAAETo/JgPJ9tqIWCQ/s320/dia_orgullo_gay.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5462178012566344130" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="font-family:Georgia, 'Times New Roman', 'Bitstream Charter', Times, serif;font-size:100%;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"  style=" line-height: 19px;font-size:13px;"&gt;&lt;div&gt;Lo que voy a contarles, quizás sorprenda a los más jóvenes, no acostumbrados a ello, pero a muchos de más edad recordará el drama que era ser gay hasta hace muy poco.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Solamente narraré un anécdota que en absoluto era un hecho aislado en su momento. Era, por el contrario, un caso habitual.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Esto ocurrió en 1963.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En el verano austral de aquel año, la familia, padre, madrastra, abuela paterna y hermano, nos fuimos a El Quisco, un balneario chileno, donde la empresa que dirigía mi padre, tenía un amplio espacio con cabañas para el personal y sus familias.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Durante el día compartíamos el tiempo entre la playa y largas cabalgatas por los tupidos bosques que cubrían las montañas costeras y por la noche, uno de los empleados del Departamento de Personal que era el coordinador de las actividades, se encargaba de amenizar las tres fiestas paralelas en la posada principal, una para adultos, otra para jóvenes y otra más lúdica para nosotros, los niños. Este hombre, vamos a llamarle Pedro porque no recuerdo su nombre, no sé cómo se las arreglaba para ser el alma conjunta de las tres fiestas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A Pedro lo adoraban las mujeres por su trato cariñoso, galante y delicado, Les caía bien a los hombres por su alegre capacidad de entretenimiento, a los jóvenes también porque se convertía en el adecuado consejero romántico y de ser necesario, en celestino, y de los niños, porque en los juegos, se convertía en uno más de nosotros, tal vez el más bullanguero.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Es más, mi hermano y yo quisimos utilizarlo para separar a mi padre de mi madrastra, para unirlo con su nueva y guapa secretaria, sin éxito, obviamente.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Al cabo de dos semanas de esparcimiento. regresamos todos a casa a seguir disfrutando de la libertad que nos concedía un mes y medio más de vacaciones estivales.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Todo comenzó a transcurrir normal en el entorno del barrio, con los partidos de fútbol, la piscina y las expediciones al cerro de Renca, hasta que dos semanas después de regresar de El Quisco, los padres de todo el grupo que había ido a la playa, nos comicaron a cada uno con aspecto sombrío que debíamos acudir a una hora determinada a la sala de reuniones de la fábrica.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Allí nos encontramos todos, los niños, jóvenes y esposas sin disimular nuestro curioso temor, y los padres, todos empleados de la fábrica con los semblantes más sombríos que  nadie pueda imaginar.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Mi padre fue el único que habló.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Nos preguntó, primero a los niños si no había ocurrido nada anormal en El Quisco. Uno, el José, que tenía siete años, contó que una noche se meó en la cama. Los niños nos reimos, hasta que una madre le dio un golpe en la cebeza al Patricio. El silencio volvió a dejar paso a la voz tenebrosa de mi padre.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Preguntó entonces a los jóvenes si entre ellos habían notado alguna cosa fuera de lo corriente... Entonces el Hugo y la María se miraron y se pusieron rojos y el padre de la María intentó avalanzarse sobre el Hugo quitando no sé qué de que lo mataría si la dejaba preñada, hasta que mi padre de un solo grito hizo que el orden retornara.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La tensión se agudizó cuando mi padre señaló un cuaderno con forro negro que había estado en todo momento sobre la mesa frente a él.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-Este, -explicó, -es el diario de vida de Pedro.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El aliento de los asistentes se contuvo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-Y en él, este maricón asqueroso reconoce que tiene un novio.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Un murmullo se levantó en la sala. La sensación de rabiosa sorpresa, unida a la incredulidad de haber compartido palabras, sonrisas o juegos con el criminal, dio luego paso a una sensación de estar apestados, de que sobre cada uno caía el peso de la vergüenza.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;El tema lo hablamos entre los chivales un par o tres de días, no más, y luego Pedro pasó a un olvido obligado por las costumbres al uso de la época.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Un año después supimos que Pedro, atormentado por su pecado, se fue al infierno tras quitarse la vida.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Sin embargo, seguro que no fue la sensación de pecado, sino el no tener trabajo, las penurias que eso conlleva, pasar de ser el alma admirada a escoria y que seguramente su pareja, o su amigo, le abandonó, antes o después que sus amigos, para no quedar al descubierto, fueron algunos de los aspectos que lo empujaron hacia la única meta posible.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-1689749744630136315?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/1689749744630136315/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=1689749744630136315' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/1689749744630136315'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/1689749744630136315'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2010/04/el-drama-de-los-gays-en-los-60s.html' title='El drama de los gays en los 60&apos;s'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S82N9mr3UcI/AAAAAAAAETo/JgPJ9tqIWCQ/s72-c/dia_orgullo_gay.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-5184767048724491441</id><published>2010-03-09T11:33:00.001+01:00</published><updated>2010-03-09T11:34:46.611+01:00</updated><title type='text'>...para servirle a usted...</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S5YkN5xRlZI/AAAAAAAAENI/cux3UNqaerE/s1600-h/Reverencia.gif"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 287px; height: 330px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S5YkN5xRlZI/AAAAAAAAENI/cux3UNqaerE/s400/Reverencia.gif" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5446580620615587218" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div&gt;De pequeños mi hermano y yo debíamos seguir, por imperativas y amenazadoras indicaciones de nuestra abuela, todo un protocolo cuando a algún infeliz se le ocurriera preguntarnos nuestro nombre; un número de infelices hay que decirlo, que fue creciendo en proporción geométrica, una vez divulgada maliciosamente nuestra respuesta.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Nosotros veíamos cómo a Pedrito si alguien, por majo, le preguntaba "¿cómo te llamas, majete?", y Pedrito le respondía simplemente, "Pedrito".&lt;/div&gt;&lt;div&gt;También contemplábamos cuando a Julito alguien, por simpático, le preguntaba "¿cómo te llamas, simpaticón?" y Julito le respondía simplemente, "Julito".&lt;/div&gt;&lt;div&gt;No nos pasaba por alto cuando alguien por encantadora, le preguntaba a Isabelita "¿Cómo te llamas, ricura?" e Isabelita le respondía simplemente, "Isabelita".&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Además siempre nos sorprendía cuando alguien le preguntaba a María Inés "¿Cómo te llamas, niña?" y María Inés en lugar de responder "cabrona", porque lo era y mucho con todos sus compañeros de cole, porque no tenía amigos, decía "María Inés".&lt;/div&gt;&lt;div&gt;A nosotros que no éramos ni majos, ni simpáticos, ni encantadores ni cabrones, nunca nos habían preguntado nuestros nombres, hasta que un día, así de casualidad, de camino al cole, allá por 1954, a una vecina del barrio que nos veía pasar todos los días, se le ocurrió preguntar cómo nos llamábamos y nos enfrentó a la triste necesidad de llevar a cabo la escena, porque la contestación no podía ser "yo, Juan y yo Ricardo", no. Eso no entraba dentro de los límites de la educación concebida por la abuela, que incluía entre otras muchas cosas, besarle la mano a cuanto cura pasara cerca nuestro, sin saber siquiera si el buen religioso había lavado sus sacrosantas manos, después de cagar u orinar.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Así pues, desde aquel mal día, pusimos en práctica las rígidas enseñanzas dictadas por la abuela.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En respuesta a la sorprendida vecina del barrio, mi hermano y yo, los dos a una, cruzamos nuestra mano derecha por sobre el estómago, estiramos el brazo izquierdo hacia atrás, asumimos una posición de reverencia e inició mi hermano su discurso:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-Juan Francisco Eduardo Salvador y Casanovas, para servirle a usted, -dicho lo cual se puso en posición firme, lo que indicaba que debía continuar yo con mi identificación:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-Ricardo José Eduardo Salvador y Casanovas, para servirle a usted. -Culminé mi acto también en posición firme, lo que significaba que en un par de segundos, ambos podíamos "romper filas".&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y la vecina ante tamaño espectáculo, se quedó a medio camino entre pensar que éramos excesivamente educados, excesivamente idiotas o excesivamente tomadores de pelo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y solamente comentó: "Uy, qué niños tan majos".&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pasado el apuro, seguimos mi hermano y yo camino de la escuela.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Al día siguiente, la vecina nos esperaba en el mismo punto, acompañada de otra vecina y claro, como ella ya estaba informada de nuestras identidades, nos invitó:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-Hala, preciosuras, decirle a Pilarica vuestros nombres.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Se repitió la escena, pero no se dibujó en los rostros de aquellas brujas el signo de la duda, sino de la diversión. ¡Mira tú que reirse de unos peques tan monos!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pero al día siguiente, cuatro o cinco vecinas en la ruta hacia la escuela, nos preguntaron el nombre.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Al otro día, diez o doce.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Y a la semana, llegamos tarde de tanto dar nuestras señas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pero lo peor fue que nuestros compañeros se enteraran de aquello, porque aparte de tanta repetición en la calle, debíamos continuar en el cole, donde cada desgraciado añadía a nuestra noble y elegante presentación "...una tacita de té".&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Todo acabó con la previa prohibición por parte de la dirección del cole, de que nuestros compañeros intentaran conocer nuestros nombres y la posterior cita a mi padre para informarle que llegábamos todos los días una hora o más tarde, ofreciendo al malévolo vecindario nuestra carta de identidad.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ya cuando lo resumimos todo en un "Juan" o en un "Ricardo", el interés sobre nosotros decreció de forma implosiva y pudimos llegar nuevamente a tiempo a clases.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;De todas formas, esas son cosas que dejan trauma.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Hoy por hoy, no sé Juan, pero si a mí alguien me pregunta el nombre, respondo sin decoro ni pudor:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;-¿Y a tí qué coño te importa, joputa?&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-5184767048724491441?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/5184767048724491441/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=5184767048724491441' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/5184767048724491441'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/5184767048724491441'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2010/03/para-servirle-usted.html' title='...para servirle a usted...'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S5YkN5xRlZI/AAAAAAAAENI/cux3UNqaerE/s72-c/Reverencia.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-1868191615025899383</id><published>2010-03-02T16:26:00.002+01:00</published><updated>2010-03-02T16:27:19.637+01:00</updated><title type='text'>Mi primera Coca-Cola</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S40uR6BaY3I/AAAAAAAAELE/fj-9VYQR4bs/s1600-h/cocacola.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 69px; height: 248px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S40uR6BaY3I/AAAAAAAAELE/fj-9VYQR4bs/s400/cocacola.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5444058409728631666" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="  line-height: 19px; font-family:Georgia, 'Times New Roman', 'Bitstream Charter', Times, serif;font-size:13px;"&gt;&lt;p&gt;La breve historia que les voy a contar, que no tiene la menor importancia, se remonta a 1953. No recuerdo, debo reconocerlo, ni el día ni el mes, pero si poco trascendente es el relato, mucho menos su ubicación temporal.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Visitábamos en aquella jornada, que era fría y nubosa, el Zoo, cuando a mi hermano y a mí, se nos ocurrió reconocer que teníamos sed y digo que  "se nos ocurrió reconocer", porque mi abuela, que junto a mi padre, nos acompañaba, solía responder a cualquier exabrupto nuestro -y aquella petición corría el riesgo de serlo- con un bofetón bien medido y mejor ajustado.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Sin embargo, la sorprendente reacción de nuestros mayores, fue entrar en un proceso de consultas, titubeos, indecisiones y esas cosas, que concluyó con una extraña afirmación de mi padre:&lt;/p&gt;&lt;p&gt;-Vais a probar la mejor bebida del mundo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Y para nosotros, la mejor y única bebida conocida hasta entonces era el agua, que bebíamos en pocas cantidades habida cuenta, según afirmaba mi abuela, de las tremendas facturas que se pagaban por aquel líquido.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Y finalmente mi padre se acercó a nosotros tras pasar por una pequeña cafetería tipo kiosco, llevándonos una botella que contenía un líquido oscuro y con extrañas burbujas, como si alguien se hubiese pedado dentro.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Era una Coca-Cola.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;La probamos uno detrás de otro, mi hermano y yo, sentimos un extraño picor en la garganta y tras mirarnos fugazmente, potamos hasta lo que habíamos ingerido en los últimos quince días.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Tal vez si no hubiese sido por el par de hostias que sonaron en nuestra mejillas tras el natural rechazo a aquel extraño líquido, esto no habría asomado ni siquiera de casualidad en mi mente.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Aquel fue mi primer contacto con la Coca-Cola, pero no el último, porque con ella me acontenció lo que con el cigarrillo. En 1965 calé el primer pitillo, era un Hilton, tras lo cual me mareé y luego vomité, pero posteriormente fumé durante años como un "descosido".&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Actualmente aunque hace años que dejé de fumar, sigo deleitándome con la Coca-Cola o en su defecto, con la Pepsi.&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4170671992433875868-1868191615025899383?l=ricardo-salvador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/feeds/1868191615025899383/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4170671992433875868&amp;postID=1868191615025899383' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/1868191615025899383'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4170671992433875868/posts/default/1868191615025899383'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ricardo-salvador.blogspot.com/2010/03/mi-primera-coca-cola.html' title='Mi primera Coca-Cola'/><author><name>Ricardo Salvador Casanovas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14878559679224741143</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S_JpmRlQDFI/AAAAAAAAEaE/25NqY4vRbWk/S220/ricardosp.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S40uR6BaY3I/AAAAAAAAELE/fj-9VYQR4bs/s72-c/cocacola.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4170671992433875868.post-729911415937084519</id><published>2010-02-07T15:26:00.003+01:00</published><updated>2010-04-22T14:12:07.002+02:00</updated><title type='text'>Hernia inguinal derecha sintomática no complicada</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S27Nz9h1YSI/AAAAAAAAEA0/0j_yS6BpaCc/s1600-h/herniainguinal.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 339px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_HAlZnYnme_Q/S27Nz9h1YSI/AAAAAAAAEA0/0j_yS6BpaCc/s400/herniainguinal.jpg" border="0" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5435508092856262946" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"   style="  line-height: 19px; font-family:Georgia, 'Times New Roman', 'Bitstream Charter', Times, serif;font-size:13px;"&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;Me tienen que operar de una hernia. Es una hernia inguinal derecha, y aunque dicen todos que, salvo que se estrangule, es una de las intervenciones quirúrgicas más simples, este servidor está con unos temores que pudieran ser irracionales, pero que tienen su base en un trauma de la infancia.&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;Os lo cuento.&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;Corría el año de 1956 y estábamos mi padre, mi abuela, mi hermano y yo en la consulta del Dr. Marshall, un otorrinolaringólogo que atendía en la ciudad chilena de Valparaíso. Era un hombre bajo, rechoncho, simpático, charlatán y calvo. A Juan, mi pobre hermano, le agobiaba una persistente fiebre y un fuerte dolor de garganta.&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;El buen médico, con su atavío inmaculadamente blanco, a la usanza de aquella época y con un chisme que sostenía una especie de espejo redondo con un hueco en el medio, montado sobre su calva a manera de sombrero, dictaminó tras una breve mirada a la boca abierta de mi hermano.&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;-¡Chuchas, tremenda amigdalitis que tiene el cabrito este!&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;Mi padre y mi abuela lo contemplaron con la interrogación dibujada en sus rostros. Con estas expresiones todavía no atenuadas, recibieron la noticia:&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;-A este chiquillo hay que operarlo, pues don José.&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;Y mi padre y mi abuela, asombrosamente asintieron. Y digo asombrosamente, pues gastar un duro les costaba más que rezar el rosario (que por cierto nunca se rezó en casa).&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;Pero ahí no terminó todo.&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;El Dr. Marshall, quizás entusiasmado al ver la facilidad conque se había ganado un cliente para una operación, se dirigió a mí, que estaba sano y hermoso como un rábano y me dijo:&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;-Vamos a ver a este cabrito ahora, porque cuando un hermano tiene amigdalitis, al otro también le da.&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;Me hizo abrir la boca y la abrí.&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;Puso una cara de sorpresa enorme:&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;¿Y a vos, chiquillo, no te duele la garganta?&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;Y antes que le dijera que no, sentenció:&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;-Este está peor que el hermano. -Dicho lo cual invitó a mi padre y mi abuela a asomarse hacia el interior de mi boca y aunque seguramente no vieron nada, asintieron quizás por temor a quedar como unos ignorantes, que al menos en esa materia, lo eran.&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;-A este chiquillo también hay que operarlo, pues don José.&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;Y el buen e incauto viejo y su buena y también incauta madre, volvieron a asentir, aunque el olor del dinero de los gastos duplicados, asomó sombrío en ambas faces.&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;¡Con qué facilidad el galeno había endosado dos operaciones a esa pareja de hijo y madre!&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;No fue de extrañar la camaradería con la que el doctor Marshall se despidió de todos. Pero la despedida no fue un hasta luego, o hasta el día de las operaciones... ¡No!&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;Entre frases tranquilizadoras dirigidas a Juan y a mí, que realmente no las necesitábamos, porque con tan solo decirnos que estaríamos quince días de baja, lo que nos evitaba ir al cole, ya era una gran noticia. Decía que entre frases tranquilizadoras y ratificaciones de la conveniencia de las operaciones, el médico preguntó si en la familia había algún o algunos niños de nuestra edad y, claro, por ahí andaba mi primo hermano Jordi y, obviamente, recomendó que le visitara. Y así fue.&lt;/div&gt;&lt;div id="_mcePaste"&gt;Después de análisis de sangre, de orina, de heces y todas esas sandeces, sin incluir las lavativas, que debía haber omitido por pudor, nos fuim
